Audi reúne todos sus coches vencedores de las 24 Horas de Le Mans

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A un mes de la celebración de la competición de resistencia más legendaria de la historia, las 24 Horas de Le Mans, Audi muestra su supremacía en la categoría en la que ha ganado nada menos que en 13 ocasiones, reuniendo todos sus coches ganadores para una foto de grupo.

Audi tiene preparado su nuevo R18 e-tron quattro a conciencia para traerse el trofeo número 14 a la central de Inglostadt, y ganar la batalla de las 24 Horas de Le Mans una vez más, demostrando que es la marca que está “A la vanguardia de la técnica”.

La histórica cadena de victorias comenzó allá por el año 200 cuando se creó el primer Audi R8. “Después de un año de aprendizaje y de acumular experiencia en Le Mans, comenzamos la temporada del año 2000 con un diseño completamente nuevo”, comenta Wolfgang Ullrich, director de Audi Motorsport. “Desde la distribución de pesos a la refrigeración, la suspensión, la aerodinámica y otros muchos aspectos, logramos crear un coche bien equilibrado”.

Tanto el Audi Sport Team Joest como el resto de equipos de la marca, recibieron un coche de carreras que los mecánicos a día de hoy aún alaban con entusiasmo. Aquel coche se caracterizaba por un diseño modular tan robusto y fiable como simple, permitiendo efectuar cualquier reparación de la forma más rápida. La transmisión de los coches de carreras LMP fue considerada como la parte más vulnerable del conjunto en su momento, pero Audi desarrolló una solución particularmente inteligente: la parte trasera, compuesta por la transmisión y el eje trasero, podía ser reemplazada en cuestión de minutos gracias a que disponía de unos elementos de sujeción de liberación rápida.

Para 2001 la irrupción de la tecnología FSI significó un gran paso adelante en lo referente al tren de potencia. Se logró optimizar al máximo el consumo de gasolina mediante la inyección directa con un efecto muy favorable en la capacidad de respuesta de los coches de carreras, poco después introducida por la marca para sus coches de producción. Entre los años 2000 y 2005, el Audi R8 ganó en Le Mans en cinco ocasiones, mientras Tom Kristensen, piloto componente del equipo ganador durante todos aquellos años, se hacía con el nombre de “Mr. Le Mans“.

En 2006 Audi provocó una auténtica revolución tecnológica. Introdujo el R10 TDI, el primer coche ganador en Le Mans equipado con un motor diésel. Desde entonces, únicamente los vehículos LMP de competición con motores diésel han conseguido la victoria en la clásica carrera en La Sarthe, incluyendo entre ellos ocho modelos de Audi. “El reto consistía en desarrollar un motor diésel para competición con más de 650 cv de potencia…” comenta Ullrich. La integración de una unidad V12 en un coche de carreras LMP planteó un auténtico desafío, debido a los requerimientos de peso, de reparto de las cargas por el eje y de refrigeración, todo ello en una categoría de alta competición especialmente sensible a la aerodinámica, planteando elevadas exigencias a los ingenieros. Este Audi R10 TDI ganó Le Mans consecutivamente en tres ocasiones desde 2006.

Para 2009 introdujeron ya el nuevo R15 TDI, que sustituía el motor diésel V12 por un V10 de 5.5 litros, incorporando además una batería de ion-litio para alimentar el sistema eléctrico de a bordo. Se les escapó la victoria de ese año pero en 2010 se hicieron con ella, batiendo el récord de distancia recorrida vigente desde hacía 39 años en La Sarthe.

Un año después debutó el R18 TDI, que al instante demostró ser un coche ganador. “Este prototipo de cabina cerrada marcó el comienzo de una nueva era en Le Mans para Audi”, comenta Ullrich. “Las normas nos obligaron a reducir la cilindrada del motor desde los 5.5 litros hasta los 3.7 litros. Por lo tanto la eficiencia aerodinámica se hizo mucho más importante”. La optimización aerodinámica ayudó a mejorar los tiempos por vuelta a pesar de que el coche de carreras tenía menor potencia máxima que su predecesor, lógicamente consumiendo menos combustible.

Desde entonces todos los coches de carreras Audi LMP1 se denominan R18, a pesar de que siempre se ha tratado de modelos de nueva generación. El R18 e-tron quattro de 2012, el primer coche de competición híbrido de la marca, significó el cambio más notable. Audi como primer ganador con un vehículo híbrido, marcó un nuevo hito en Le Mans y, en 2013, volvió a ganar de nuevo con una versión significativamente actualizada del modelo. Un motor V6 TDI enviaba su potencia al eje trasero, el sistema híbrido al eje delantero y el sistema de control de todo el conjunto era completamente electrónico. “Audi nunca antes había desarrollado un coche de carreras tan sofisticado”, afirma Ullrich.

El cambio más radical de las normas hasta la fecha se produjo apenas una año más tarde, cuando a cada uno de los coches de competición de la categoría LMP1 se les restringió el consumo de combustible y de energía híbrida a una cantidad límite por vuelta. Por lo tanto Audi tuvo que desarrollar básicamente un nuevo y aún más eficiente R18 e-tron quattro. Ganador de la carrera en 2014, era aún más rápido que su predecesor empleando además un 22% menos de combustible.

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