BMW 318d xDrive: (casi) perfecto

1-Prueba_BMW_1

Dotado de un motor turbodiésel de 143 CV y tracción a las cuatro ruedas, el modelo alemán cautiva por estética, prestaciones, consumo y comportamiento. Salvo por algún ‘detalle’, es, sin duda, un automóvil (casi) perfecto. Su precio: 37.600 euros.

Prueba realizada con BP Ultimate

Si les digo que soy un declarado bemeuvista, ustedes pensarán que no merece la pena seguir leyendo. El que avisa no es traidor y, por lo tanto, intuirán que todo cuanto sigue a esta introducción son loas al BMW 318d xDrive probado. Y no les falta razón. Es el automóvil que me compraría y recomendaría. Pero eso no impide que sea objetivo y le ponga alguna (pequeña) pega a una berlina que considero (casi) perfecta. ¿Se animan, pues, a continuar con la lectura?

Por motivos que no vienen al caso, recientemente tuve que desplazarme al aeropuerto de Barajas para recoger a un familiar. En esos minutos de espera, a uno le dio tiempo a contemplar el paisaje y el paisanaje. Y, ya puestos, a admirar el 318d xDrive, estacionado frente a la terminal T1 bajo un sol justiciero y abrasador.

2-Prueba_BMW_1

Ciertamente, el empaque del BMW es indiscutible. Con una longitud de 4,6 metros, el modelo alemán despierta admiración por unas líneas armoniosas que cautivan. Apreciación personal que quedó corroborada al observar cómo, tras apearse de otros coches, turistas armados de trolleys fijaban su mirada en nuestro protagonista. En el ínterin, apareció mi familiar con el suyo, que quedó alojado en el generoso maletero del Serie 3, cuya capacidad de carga es de 480 litros.

Teniendo en cuenta que el recorrido a nuestro destino coincidía con plena operación salida, y que tanto la M-30 como la M-40 se encontraban a tope, decidí atajar por el centro de Madrid. Un acierto. En dicho escenario –el itinerario transcurrió por avenida de América, calle de Serrano, paseo del Prado, etc.–, y seleccionando el modo Eco Pro, es posible conducir placentera y sosegadamente, contribuyendo, además, a reducir el nivel de contaminación de la capital –elevado por mucho que se empeñen las autoridades municipales en convencernos de lo contrario–. Y, no menos relevante, registrando un consumo de lo más razonable: 6,1 litros combinando las citadas vías urbanas y las de circunvalación.

3-Prueba_BMW_1

Ya que me refiero a estas últimas, nuestra unidad equipaba un efectivo control de velocidad, ideal para, por ejemplo, fijar el crucero en 90 km/h al circular por la M-30 y evitar así que llegue una receta, junto a una radiografía, a tu domicilio. En definitiva, un ángel de la guarda que incrementa la seguridad y, de paso, vela por tu economía.

Al margen de dicho dispositivo, el 318d xDrive brinda un sinfín de experiencias al volante merced a sus acertadas soluciones. Para empezar, la adopción de un bloque turbodiésel que eroga 143 CV y un par máximo de 320 Nm desde 1.750 rpm. Asociado a una caja de cambios manual de seis marchas, este propulsor permite, como ya he comentado, circular civilizadamente y también desmelenarse llegado el caso. Para muestra, un botón: posibilita superar holgadamente la barrera de los 200 km/h –allá cada cual; yo prefiero activar el control de velocidad y evitar disgustos–.

4-Prueba_BMW_4

A esta mecánica se ha de sumar el denominado Driving Experience Control, que facilita elegir entre cuatro modos de respuesta: Eco Pro, Comfort, Sport y Sport+. En mi caso, me decanté por el primero –más que suficiente para alguien que va peinando canas– y reconozco que no he testado el BMW, por ejemplo, en carreteras secundarias. Al respecto, al final del texto encontrarán un enlace para que puedan conocer más detalles de su funcionamiento a través de la prueba realizada el pasado mes de marzo.

A todo ello, el 318d añadía sistema de tracción a las cuatro ruedas xDrive, especialmente indicado para aquellos a los que les asusten los esquemas de propulsión –motricidad en el eje trasero– y/o demanden una mayor efectividad y seguridad en este apartado.

5-Prueba_BMW_5

Por último, el habitáculo es sublime y ofrece unas mayores cotas de habitabilidad para las plazas traseras –salvo la central, que sigue siendo testimonial– respecto al anterior Serie 3. Y aquí vienen las pegas a las que hacía referencia al inicio del texto. Además de la citada, se echa de menos que el freno de mano no sea eléctrico. Y, ya puestos, se agradecería que la pantalla ubicada sobre la consola quedase oculta una vez aparcado el carro. En fin, son detalles que, a buen seguro, BMW tomará en cuenta para la próxima generación de su exitoso modelo.

6-Prueba_BMW_6

En resumen: a pesar de no haberlo exprimido, el 318d xDrive es de esos automóviles que cuesta devolver. Pero, como en Cenicienta, en el reloj sonaron las campanadas, señal de que debía entregar la llave –mejor dicho, el mando keyless–; alerta, en fin, con la que concluía un sueño de verano que, como se suele decir, fue bonito mientras duró.

Regreso a la cruda realidad. Mi santa seguirá intentándolo con la Primitiva y yo cuento los días para que empiece la Quiniela –ya saben, tardes-noches de fin de semana escuchando Tiempo de juego en la radio–. Lo mismo tenemos suerte y, a no mucho tardar, podemos pagar a tocateja los 37.600 euros que cuesta el BMW 318d xDrive, una berlina (casi) perfecta. Por soñar…

Bernardo Valadés.

DESTACA

-Estética cautivadora.
-Rendimiento mecánico y consumo.
-Comportamiento.

MEJORABLE

-Ausencia de freno de estacionamiento eléctrico.
-Pantalla sobre la consola central no escamoteable.
-Plaza central trasera justa.

*Reportaje previo del BMW 318d xDrive, con equipamiento de serie detallado y ficha técnica, en el siguiente enlace.

Dejar un comentario

Catalogado como Pruebas

Deja un comentario