Dos holandeses dan la vuelta al mundo en un Ford de hace 100 años

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Un matrimonio holandés se ha propuesto dar la vuelta al mundo a bordo de un Ford T, un vehículo que cuenta en sus espaldas con un siglo de antigüedad. Esta épica aventura dio comienzo en 2012, y está previsto que concluya cinco años más tarde, en 2017.

Si dar la vuelta al mundo en coche ya es un reto de altura, hacerlo al volante de un vehículo con un siglo de antigüedad roza la locura. Pero eso es precisamente lo que busca el matrimonio formado por Dirk y Trudy Regter a bordo de un Ford T, modelo que se construyó entre 1908 y 1927.

Los Regter comenzaron su viaje en verano de 2012. Este matrimonio recorrió 22.000 kilómetros en 180 días durante la primera etapa del viaje, que les llevó desde su hogar en la localidad holandesa de Edam hasta Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Un año más tarde la pareja cruzó Estados Unidos y Canadá, recorriendo 22 estados y 28.000 kilómetros durante otros 180 días de viaje. En 2014 cubrieron 26.000 kilómetros más a través de Sudamérica durante el mismo periodo de tiempo. Hasta el momento, estos dos aventureros han recorrido casi 80.000 kilómetros visitando y apoyando diversos proyectos impulsados por la organización internacional e ayuda infantil SOS – Children’s Villages.

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Durante 2016 y 2017 ambos planean seguir su viaje a través de Nueva Zelanda, Australia, Indonesia e India, cruzando el Himalaya hasta China, a través de Mongolia y de vuelta a Holanda cruzando Europa Central.

Como podréis imaginar, viajar por todo el mundo en un Ford T de 100 años requiere una dedicación importante. No obstante, estamos ante un vehículo bastante robusto y de sencillo diseño, lo que hace que resulte fácil repararlo y ponerlo a punto.

Dirk y Trudy Regter, ambos jubilados, son propietarios de este Ford T de 1915 desde 1997. Con anterioridad, Dirk fue propietario de un Ford T de 1923 y de un Ford Modelo A de 1928. Su pasión por los vehículos Ford de época le viene de su padre y su abuelo. La producción del Ford T arrancó en EE.UU, pero pronto se expandió por todo el mundo, incluyendo plantas de fabricación en Dinamarca, Alemania, Irlanda, España y Reino Unido.

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“En África tuvimos que soldar una rueda delantera rota en el herrero local”, cuenta Dirk. “Soy bastante mañoso y un destornillador, un martillo, algo de cinta adhesiva, unas bridas y correas tensoras te pueden llevar muy lejos”. El Ford T de los Regter cuenta con un motor de gasolina 3 litros y las mismas especificaciones que cuando salió de la fábrica en 1915, además de neumáticos más grandes para las llantas con radios de madera, que hacen que el viaje sea más suave y soportable en recorridos largos. Un juego de neumáticos puede durar unos 15.000 kilómetros en carreteras normales. “En la frontera entre Sudáfrica y Botsuana conocimos a un granjero que tenía un viejo Ford T en el granero y nos dio la rueda de repuesto de regalo para el camino”, cuenta Dirk.

¿Y el punto álgido del viaje? Según sus protagonistas, se trata de la autopista de Los Ángeles a San Francisco es preciosa, tiene cuestas, barrancos y montañas a un lado y unas maravillosas vistas del océano a la otra. En definitiva, una aventura que todos y cada uno de nosotros desearíamos vivir. ¡Suerte con lo que queda!

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