El error de Mercedes le quita la victoria a Hamilton y se la da a Rosberg

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El GP de Mónaco fue testigo de una de las más erróneas decisiones que se han visto en la F1, costándole la victoria a Lewis Hamilton(3º). Nico Rosberg (1º) fue el gran beneficiado, además de Sebastian Vettel (2º). Fernando Alonso volvió a retirarse y Carlos Sainz (10º) tuvo una gran actuación, al igual que Roberto Merhi.

Mónaco, ese país de opereta bañado por el Mediterráneo, con príncipe incluido, en el que se refugian fortunas de distinto pelaje y residen deportistas de éxito que protegen sus millonarios ingresos de los fiscos de sus países de origen, celebró su anual Gran Premio de Fórmula 1, ganando uno de sus ciudadanos más insignes, Nico Rosberg.

Una incomprensible decisión

Efectivamente, las calles de Montecarlo vieron crecer al joven alemán que ayer ganó por tercera vez consecutiva en su ciudad talismán. Pero el piloto de Mercedes se encontró con el triunfo gracias al impagable favor que le hizo su equipo, que, a falta de un cuarto de hora para la conclusión de la carrera, dio la orden a su compañero Lewis Hamilton, líder indiscutible hasta ese momento, de entrar en boxes para cambiar las gomas. La decisión, tan incomprensible como desacertada, no sólo le costó la victoria al británico en favor de Rosberg, sino que incluso vio como le superaba Sebastian Vettel, que quedó segundo.

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Tan errónea fue la maniobra del equipo de Hamilton, que el propio beneficiado, Rosberg, ante tan inesperado regalo, dijo, con gran honestidad, que “hasta la salida del coche de seguridad Lewis estaba haciendo un trabajo perfecto”, reconociendo que su compañero “había sido mejor que yo durante todo el fin de semana. Se merecía la victoria”, concluyendo que “ésta ha sido mi experiencia más afortunada en una carrera”.

Verstappen devuelve la emoción al GP
Y no era para menos, pues sólo en la más benévola de las películas podía darse un final como el del domingo. No es de extrañar que Hamilton recogiera de manos del príncipe el trofeo que le acreditaba como tercero del GP y posara en el improvisado podio monegasco como si de un funeral se tratara, sin sonrisa alguna y con cara de no entender nada. Sin embargo, el inglés, con el contrato recién renovado por tres años y 100 millones de euros, supo controlar su decepción y cuando el locutor intentó tirarle de la lengua, el líder del campeonato dijo ante el micrófono que su equipo era magnífico y que “perdemos y ganamos juntos”.

¿Y qué fue lo que pasó que tan negativas consecuencias tuvo para el británico y para su team? Todo ocurrió a poco más de diez vueltas para el final. Hasta ese momento, el dominio de Hamilton durante todo el fin de semana, pues ya el sábado ganó la primera posición de la parrilla por delante de Rosberg, era abrumador. Pero no fue el líder el causante de tanto revuelo, sino el fogoso compañero de Carlos Sainz, Max Verstappen.

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El de Toro Rosso perseguía a Romain Grosjean con el morro de su bólido pegado literalmente al alerón del francés. Espectacular y con la osadía propia de quien tiene sólo 17 años, el belga (que unos giros anteriores se había dejado en la pista parte del bigote delantero al intentar adelantar a Pastor Maldonado, acoso por el que tuvo que abandonar con los frenos sobrecalentados), pegó un volantazo para rebasar a Grosjean con poco cálculo, sin duda, arrancando su rueda delantera izquierda al toparse con la trasera del Lotus. Allí acabó la alocada carrera del de Toro Rosso. Su monoplaza, carente de dirección, se estrelló de frente contra las protecciones en un accidente que tiempos atrás, cuando los F1 carecían de tanta seguridad como los actuales, hubiera tenido graves consecuencias para el piloto. Afortunadamente, Verstappen salió por su propio pie y todo quedó en un inmenso susto y, posiblemente, en una sanción por tan alocado comportamiento.

El accidente obligó a salir al safety car, provocando dos cosas. La primera, devolver la emoción a una carrera que, salvo la salida, por el hecho de producirse en un circuito tan tortuoso como ese, careció de ella en su mayor parte. La segunda, ser testigos del mayor error de un equipo desde los tiempos de Fernando Alonso en Ferrari, cuando perdió en Abu Dhabi el Mundial de 2010.
Abandono de Alonso, brillante Sainz y bien Merhi
Faltando poco menos de diez vueltas para el final, Mercedes ordenó a Hamilton, solvente líder con ¡1 minuto! de ventaja sobre su compañero hasta la salida a pista del coche del comisario, entrar en el pit lane para cambiar las ruedas. Cuando volvió al circuito, le habían adelantado Rosberg y también Vettel, cuyo Ferrari es, hoy por hoy, el único que planta cara a los bólidos de la estrella. La carrera se reinició faltando ocho vueltas para su conclusión, pegándonos al televisor para ver la persecución del británico al alemán y aunque Hamilton lo intentó, el teutón le cerró las puertas en todo momento, viendo con desesperación como de tener el GP ganado, debía conformarse con un injusto 3º puesto.
Lo mejor de los nuestros fue el gran trabajo de Sainz, que entró en los puntos, décimo, y de Roberto Merhi, 16º, que con su vetusto Manor dio todo un repaso a su compañero Will Stevens, último. Alonso, de nuevo, no acabó la carrera. En la vuelta 43, y cuando incluso llegó a ir 8º (puesto en el que acabó finalmente su compañero Jenson Button, que al ver parado el McLaren del asturiano preguntó por radio lo sucedido a su ingeniero, que respondió sacando balones fuera), una rotura en la caja de cambios le obligó a retirarse. Además de rodar dos segundos largos por vuelta más lento que los de cabeza, la fiabilidad de su McLaren Honda es inexistente. Que se lo hagan mirar, tanto los de Woking como los nipones.
Sainz, por su parte, que había conseguido una magnífica clasificación en parrilla, 8º, aunque fue sancionado a salir el último por no pasar el pesaje, tuvo una actuación brillante. El madrileño, frío y calculador, supo controlar los tiempos y el desgaste de sus neumáticos para cruzar la meta en esa 10ª posición, mientras que su compañero, como ya queda dicho, no acabó el GP.
Tras Hamilton, que sigue manteniendo holgadamente el primer puesto de la clasificación general, seguido por Rosberg y Vettel, los dos RedBull, el de Daniil Kvyat, 4º, y Daniel Ricciardo; 6º, Kimi Räikkönen; Sergio Pérez, 7º; Jenson Button, 8º; Felipe Nasr, 9º; Carlos Sainz; Nico Hulkenberg, 11º; Romain Grosjean, 12º; Marcus Ericsson,º13ª; Valteri Bottas, 14º; Felipe Massa, 15; Merhi y Stevens (16º y 17º). La siguiente prueba, el Gran Premio de Canadá el 5 y 7 de junio.
Por JMA

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