Finaliza la F-1 2015, pesadilla para Fernando Alonso y hastío para los aficionados

Fernando Alonso

Fernando Alonso. Imagen Antena3

Como a Bernie Ecclestone no se le ocurra algo más que ganar dinero, su gallina de los huevos de oro, la F-1, se le muere. El ‘abuso’ de Mercedes ha sido tal, que la emoción ha brillado por su ausencia. Por si fuera poco, Fernando Alonso (menudo ‘toque’ le mandó al octogenario) ha vivido una pesadilla con su McLaren Honda. Tan sólo Sainz ha puesto una nota de color en un deporte cada vez más gris.

El toque de Fernando Alonso al octogenario Bernie Ecclestone, mandamás de la Fórmula 1, se produjo al acabar la carrera de Abu Dhabi con la que se cerraba la temporada 2015, al declarar que “vemos las gradas medio vacías en este circuito y en todos los demás también están medio vacías, y hay campeonatos que nos están adelantando por la derecha como los de resistencia o de MotoGP. Luego buscamos que los coches metan más ruido. Yo creo que hay que tener un poco de sentido común”, dijo en clara alusión al declive en el que parece haber entrado la F-1.

Porque, efectivamente, no se puede decir que la F-1 de este año (ni la del pasado), clausurada ayer en Yas Marina, con Nico Rosberg de nuevo en lo más alto (ha ganado las tres últimas carreras), seguido del campeón, Lewis Hamilton, y de Kimi Raikkonen, tercero, haya sido emocionante. Más bien al contrario. La superioridad de los Mercedes ha sido tan apabullante, que ha dejado al resto de equipos las migajas, y van dos años de poderío alemán sin que nadie, ni siquiera Ferrari, les tosa.

Kimi Raikkonen, tercero en Abu Dhabi, doblando a Alonso

Kimi Raikkonen, tercero en Abu Dhabi, doblando a Alonso. Imagen Antena3.

Hamilton y Rosberg, Rosberg y Hamilton

La supremacía de los monoplazas de la estrella de es de tal calibre, que no medió incógnita alguna en ninguna de las pruebas disputadas, pues entre Hamilton y Rosberg, Rosberg y Hamilton se han repartido las poles y las victorias (con la excepción de tres). De las 19 carreras disputadas esta temporada, el británico ha ganado diez, por seis el alemán, mientras que Sebastian Vettel se ha llevado tres (Malasia, Hungría y Singapur, tres accidentes).

Lewis Hamilton, por delante de Sebastian Vettel, cuarto en Yas Marina y tercero en el Mundial

Lewis Hamilton, por delante de Sebastian Vettel, cuarto en Yas Marina y tercero en el Mundial. Imagen Antena 3.

Es difícil pues, por no decir imposible, mantener la expectación de los aficionados y medios de comunicación en un deporte copado por dos pilotos, ambos, además, de la misma escudería, sin que el resto, 18, se pueda ni siquiera acercar a ellos, actuando de meras comparsas. Un espectáculo en el que difícilmente se ven duelos en la pista, pues los adelantamientos se hacen más en las entradas al pit lane que en pista, está abocado al fracaso.

 

McLaren y Honda se han olvidado de hacer monoplazas campeones?

Por si fuera poco, al anodino espectáculo visto se suma la nula aportación de Fernando Alonso a la excitación de los aficionados patrios. Antaño campeón y gran animador del Circo hasta no hace mucho, héroe del volante que nos mantenía pegados al televisor, incluso llenando el circuito de Montmeló al recalar la F-1 en España, el asturiano, del que todavía recordamos sus hazañas, se ha arrastrado literalmente por los asfaltos del mundo entero en su temporada-pesadilla. Su McLaren Honda (¿los de Woking se han olvidado de hacer monoplazas campeones? Y los japoneses, ¿no saben hacer motores más allá de los simples turismos que venden en la calle?) no ha dado la talla en ningún momento. De las 19 carreras de este año, ha abandonado en siete de ellas y la primera, Australia, que habría el curso, no la disputó debido al extraño accidente sufrido en Montmeló en la pretemporada. Fernando ha sido doblado prácticamente en todas las competiciones, rodando tres segundos más lento que los primeros, ha encabezado los primeros puestos de la cola y sólo en Hungría obtuvo un meritorio 5º lugar.

Qué convenció a Alonso para volver con su hierático jefe?

No es de extrañar que su hierático jefe, Ron Dennis (¿cómo pudo Alonso firmar un nuevo contrato con quién pocos años antes le había hecho la vida imposible en favor de Hamilton, su protegido? ¿Qué convenció a Fernando, los cantos de sirena de un bólido invencible, como lo tuviera su admirado Ayrton Senna, o los 30 kilos por temporada con los que doblegaron su voluntad?), insinuara en twitter el posible año sabático del español, que éste desmintió. ¿Eso es lo que quiere Dennis, que el bicampeón no cumpla su contrato? Sólo ellos saben cuan de trabado está el acuerdo y las cláusulas que figuran en él, pero una de ellas debe ser el vehículo que le entreguen, su fiabilidad y prestaciones, y si vuelve a ser como el de este año, no sería raro que Alonso lo rompiera.

Carlos Sainz, madera de campeón

Y si el asturiano ha sido la cruz, la cara la ha puesto Carlos Sainz. El madrileño, en su debut en la máxima categoría del automovilismo y en una escudería, Toro Rosso, que este año no se ha mostrado ni competitiva ni consistente, ha demostrado que tiene madera de campeón. Habiendo puntuado en siete carreras, no haciéndolo en Abu Dhabi por un puesto, al quedar undécimo, el hijo del bicampeón del mundo de rallyes concluye 15º en el Mundial con 18 puntos. No obstante, con ese bagaje, amén de protagonizar luchas emocionantes, su continuidad en el equipo está en el aire.

Carlos Sainz Jr.

Carlos Sainz Jr.

Peor lo tiene Roberto Merhi. El tercer español en liza en la F-1, ha conducido un monoplaza, el Manor, que más se parece a uno de scalextric que de circuitos de verdad. Aun así, se ha batido el cobre en los trece grandes premios en los que ha participado, con un 12º puesto en Silverstone, su mejor clasificación. Él quiere continuar, ojalá se cumpla su voluntad, pero no lo tendrá fácil.

José Mª Alegre

Dejar un comentario

Catalogado como Competición

Deja un comentario