Hicimos el Les a Les, rally portugués que recorre más de mil kilómetros en dos días, con la BMW R 1200 GS Rallye

httpv://youtu.be/bVvwKZ5b9W4

Les a Les es un rally duro donde un millar de motos se enfrentan a un recorrido exigente de más de mil kilómetros. Hay que superar carreteras de todo tipo, caminos de tierra e incluso vadear ríos. QuintaMarcha.com participó en la prueba lusa con una BMW R 1200 GS Rallye. Llegamos y ganamos, como todos los que cruzan la meta, y os lo contamos.

El motero suele ser contestatario, indómito y amante de los retos difíciles. Ese carácter rebelde le lleva a afrontar, con su moto, elemento vital de su vida, viajes lejanos, lugares de complicado acceso, situaciones adversas o correr un rallye duro y selectivo como el Les a Les (De Punta a Punta, en portugués). Lo llamativo de esta prueba, que acaba de celebrar su 14ª edición, es que, a pesar de su rigor y severidad, congrega a más de un millar de valientes que subidos en motos de todo tipo y condición, se inscriben para hacerse más de mil kilómetros en jornadas de no menos de doce horas.

Más de 2.300 kilómetros con la BMW R 1200 GS Rallye en cuatro días
Y precisamente por eso, porque al motero le va la marcha y también para vivir la prueba, en QuintaMarcha.com decidimos vivir semejante experiencia. De esta forma, el abajo firmante, se agenció una poderosa BMW R 1200 GS Rallye, poniendo rumbo a Faro, al sur de Portugal, para llegar a Tavira, población de poco menos de trece mil habitantes en la preciosa región portuguesa del Algarve, atractivo destino turístico de sobrados encantos vacacionales.

El por qué de la elección de la BMW citada, tiene poca discusión. La R 1200 GS es, sin duda, la mejor BMW para viajar por cualquier lugar, ruta o pavimento. Es la maxitrail por excelencia. La número uno. La máquina soñada por muchos por su polivalencia, dureza, fiabilidad y magnífico rodar. La de los grandes viajeros. La moto de las inacabables rutas. La de los riders que suman miles de kilómetros cada año. La BMW más vendida en el mundo y también en España (de más de 500 cc) en 2011. Así pues, una vez subido en la R 1200 GS Rallye, edición especial de esta maxitrail que homenajea a la R 80 G/S ganadora de varios Dakar en la década de los 80 (ver recuadro al final), y que se identifica por el color blanco Alpino, las franjas rojas y azules de BMW Motorsport y el chasis en rojo, además del equipamiento especial (ver recuadro al final del reportaje), pero que no deja de ser una GS, inicié la ristra de kilómetros que iba a sumar en tan sólo cuatro días. Debo decir que iba equipado con el traje Rallye 3 de BMW, confesión nada baladí, pues de él dependería mi comodidad y seguridad ante tan prolongado periplo. Y acerté, porque me protegió del calor, del frío y de la lluvia de forma óptima y confortable.

Puse rumbo a Huelva, concretamente a Ayamonte, para atravesar la frontera con Portugal, o sea, el río Guadiana, divisoria natural entre el país vecino y el nuestro, para, una vez en tierras lusas, llegar hasta Tavira, punto de partida del Les a Les, 750 kilómetros por delante para ir haciendo boca y acostumbrar mis posaderas a todo lo que debía venir. Como salí tarde, me tocó viajar de noche a partir de Sevilla, circunstancia que, en moto, tiene su complicación. Pero el doble faro de la GS suplió en gran medida la ausencia de la luz natural en cuanto al sol le dio por desaparecer. Además, circular sin la complicidad del astro rey tiene la ventaja (a todo hay que sacarle provecho) de que te obliga a mantener la concentración al manillar.

Magnífico ambiente y buen royo
La edición 2012 del Les a Les, prueba organizada como siempre por la Federación Portuguesa de Motociclismo y el patrocinio, un año más, de BMW Motorrad Portugal, entre otros, se disputó los días 8 y 9 de junio, con una etapa prólogo de 30 kilómetros, que los participantes afrontaban a medida que superaban las verificaciones, realizada el jueves 7. Si en la edición de 2011 el ‘De Punta a Punta’ fue de norte a sur, la reciente se hizo al contrario, de sur a norte, de ahí que fuera Tavira la ciudad elegida para el inicio del rally.

Las verificaciones de los vehículos, que duró prácticamente todo el día, es obligatoria para hacer la prueba. La moto tiene que estar en perfecto estado de funcionamiento (luces, retrovisores, matrícula, decibelios, etc), debiendo ir equipada además con kit antipinchazos. Aparte de los regalos comerciales con los que se obsequia a los inscritos, incluida una tarjeta de descuento de gasolina BP, otra de BMW con una rebaja considerable en la compra de sus artículos, etc, etc, se nos hizo entrega del equipo de navegación: el road book, una tarjeta con 19 casillas que va clicando la organización a los participantes conforme van superando igual número de controles, y un peto amarillo que hay que ponerse.

Con semejantes herramientas, los equipos, formados por dos motos, según las condiciones del rally, van pasando uno a uno por el arco de salida situado en lo alto de un escenario, como si del Dakar se tratara, siendo entrevistados los inscritos por el presentador que se interesa por los motivos que los han llevado hasta Tavira. El montaje es magnífico, al igual que el trato que dispensa la organización a los protagonistas de la prueba, cordialidad que se contagia entre todos los implicados en el evento, fomentando el buen royo, que se mantiene hasta la llegada a la meta. Con tan buenas sensaciones, empezaba la aventura.

BMW R 1200 GS Rallye versus BMW G 650 GS Sertao
Efectivamente, los concurrentes deben formar equipos de dos motos y yo también tenía compa, David Palacios, motero de pro de incontestable solvencia, ganador del Desafío GS en el año de su estreno. La montura elegida por Palacios para tan exigente rally fue la BMW G 650 GS Sertao, una trail (sin maxi) monocilíndrica de 48 CV que en las carreteras tortuosas por las que circulamos y, sobre todo, en los caminos y vadeos fluviales, se comportó de maravilla.

La Sertao es una máquina sencilla, robusta y muy económica, válida para todo, pero, mayormente para manejarse en trazados difíciles, ya sea en asfalto o tierra. Un vehículo para trialear, para circular por la ciudad, pues su agilidad y contenido peso le hacen ideal para serpentear entre los coches hasta la diversión. Es la moto ideal para cada día que encuentra sus acotaciones en las autopistas, en donde, sin embargo, se defiende, con una velocidad máxima de 170 km/h, pero es entre 120 y 150 km/h donde encontraremos su mejor ritmo.

Diréis que hay demasiada diferencia entre las dos GS, la R 1200 y la G 650, 110 CV contra 48 CV, motor bóxer bicilíndrico la primera y sólo uno la Sertao. Y es cierto. Pero Les a Les no es un rally de velocidad, sino de regularidad, se desarrolla por la red viaria secundaria portuguesa, sin transitar por vías generales ni autovías y circulando por caminos, rotos en muchos tramos, en los que la ligereza y dinamismo de la G son atributos que agradece quien la conduce. Palacios me dejaba en las calzadas de tierra, viéndole siempre la espalda, y a veces ni eso, recuperándole en cuanto el recorrido volvía al asfalto, permutando entonces las posiciones. Pero es que la R 1200 GS es la reina de las carreteras de montaña, de los recorridos zigzagueantes, hábitat donde, bien llevada, no hay china que le siga, pues su agilidad, movilidad, aplomo, cambio de dirección y elasticidad del propulsor, la hacen insuperable.

Mil motos de todo tipo y condición inscritas, la mayoría BMW
La contemplación de las máquinas inscritas en el rally era una gozada. Estar en la zona de verificaciones, viendo la variedad de motos, de todo tipo de marcas y categorías, participantes en la prueba, ya merecía la pena estar allí. Curiosamente, y a pesar del carácter todoterreno del recorrido, con variedad de pavimentos, eran muchas las deportivas apuntadas. Osados pilotos que blandiendo los semi manillares de sus monturas se enfrentarían a rudos pasajes nada apropiados para sus vehículos. Es cierto que, como el resto de participantes, desconocían el recorrido, pero eran conscientes de lo sucedido en otras ediciones. A pesar de eso, no les importó embarcarse en tan complejo lance. El Les a Les es, por encima de todo, una fiesta, la fiesta de la moto y de quienes la manejan y no iban a perderse tan memorable celebración.

Pero no sólo había modelos deportivos, también abundaban las Vespa, Sachs de 50 cc, clásicas con sidecar, custom de difícil clasificación por su rareza, incluso dos BMW C1, alguna Honda Gold Wing y también BMW K 1600 GTL, ¡impresionante! De todos los inscritos, casi el 50% de ellos (450) llevaba BMW, con predominio de las R 1200 GS y Adventure, seguidas por las F 800 GS.

Moteros de todas las edades y condición
Los mil moteros que participan en el Les a Les es gente diversa. Personas de variada edad, como un joven luso de 77 años, y condición social. Riders que aguardan con ilusión esta cita por la emocionante aventura que les propone. De ese millar, el 90% es portugués y el resto españoles en su mayoría, con algunas matriculas de otros países europeos, como Suiza o Francia. Muchos son trabajadores que han cogido unos días de sus vacaciones para vivir unas jornadas únicas a lomos de sus motos, su gran pasión. Otros son profesionales liberales que desaparecen de sus bufetes, despachos o consultas para, al igual que el resto, disfrutar de sus motocicletas en un recorrido sólo apto para aventureros en los que unos y otros se hermanan gracias a ese nexo de unión que es el vehículo con el que viajan. A pesar de que la organización recomienda no llevar pasajero, no fueron pocos los que cargaron con su pareja para compartir tan excitante experiencia.

La cita de salida para los primeros participantes, que partían según el dorsal, del primero al último, fue prácticamente al alba. Así, las mil motos inscritas salían de dos en dos, con 545 kilómetros por delante hasta llegar a Covilha, punto de arribo del primer día. La filosofía del Les a Les es hacer turismo por Portugal, descubrirlo por rutas alternativas sin pisar autovías ni carreteras principales, que es la mejor forma de conocer los parajes y pueblos más profundos de tan hermoso país.

La mañana estaba fresquita, pero el calor no tardaría en hacer acto de aparición. Así lo habían anunciado los responsables del rally el día anterior, de ahí sus consejos para hidratarse, no faltando la presencia de controles de avituallamiento durante el recorrido, con entrega de agua. En su página web, la organización recalca el carácter turístico del paseo, por lo que sugiere no correr (de hecho, si se supera el tiempo mínimo establecido de llegada a un control, retienen al equipo hasta el cumplimiento del mismo). Sin embargo, es tan variado y rico los tramos por los que se viaja, con carreteras de montaña que muestran con arrogancia su impoluto asfalto, que la tentación de roscar el mango derecho es irresistible.

A Palacios y a mí nos tocó salir, por el número de dorsal que teníamos, 357, a las 8 de la mañana. Él, con su Sertao y yo con mi R 1200 GS, iniciamos el rally con la ilusión del novato (los dos nos estrenábamos en la prueba) y la experiencia de los muchos kilómetros que ambos sumamos en nuestro currículo. A pesar de las decenas de motos apuntadas, apenas se atascaban sobre el asfalto, y cuando eso ocurría, no era en la ruta donde coincidían, pues la serpiente de dos ruedas iba muy estirada y en grupos, sino en los caminos y controles.

Una de esas congestiones se produjo en el primer control. De repente, el road book nos llevó a un cruce en el que gran cantidad de motos iban y venían, hasta que dimos con el camino de tierra, prólogo de los que estaban por llegar (más propios para trails que para modelos on road), en donde los comisarios, gente cachonda de ambos sexos cargada de buen humor, recibían a los participantes vestidos de campesinos, picando la tarjeta. Es la localidad de Cachopo, donde se encuentra un museo que retrata la vida rural de sus moradores.

La estrategia del rally consiste en que los moteros pasen por controles situados en lugares que muestran la historia de Portugal, haciéndolo, además, con imaginación y divertimento. De esta forma, si en el anterior punto representaban a gente del campo, en consonancia con el entorno, luego serían mineros o monjas de mareante corte en la falda. Así, el rallye consigue dos propósitos, despertar la curiosidad de los participantes por descubrir los siguientes controles para clicar sus tarjetas, obligándoles a pasar por ellos, y motivarlos ante la continua sorpresa, manteniéndolos en alerta.

Con el agua ‘al cuello’
Pero el plato fuerte del día era la excursión de varios kilómetros por caminos polvorientos vadeando tres ríos. El primero de ellos apenas mojaba las botas, salvo que se pasara a lo Marc Coma. No es así como decidimos superarlo mi compa y yo. Lo cierto es que este primer obstáculo fluvial no tenía complicación alguna. Tranquila y confiada, la comitiva seguía por la ruta de tierra en busca del segundo vadeo. Aquí las cosas estaban algo más intrincadas. El paso del río era más profundo y complicado. Lo ratificaba las dos personas de la organización que, metidos en el río con el agua hasta las rodillas, ayudaban a quienes pasaban apuros entre una orilla y otra, pues, en caso de perder el equilibrio, el motero se encontraría con el agua al cuello. Era sorprendente ver a modelos eminentemente de carretera, como una BMW R 1200 RT, metidos en semejante desafío. El aguerrido piloto, cual caballero con montura de hierro, se metió en el agua dando bandazos de un lado a otro, pues el lecho del río estaba plagado de piedras deslizantes de canto rodado que no eran precisamente la mejor superficie para los neumáticos para asfalto de la máquina alemana. A pesar de tan compleja empresa, superó el reto. También lo lograron numerosas motos que debieron lamentar su destino, pero no sus propietarios. Como el de la Ducati 848, que no se lo pensó dos veces, llegando al otro margen con gran orgullo. O varias Harley, Vespa, etc. Y nosotros, claro. Pero no pasó nada merecedor de contar. Palacios, campeón del GS Days como ya he explicado, se puso de pie y así llegó hasta tierra seca sin aspaviento alguno. Yo lo hice sentado, pues soy más comodón. Lo cierto es que la R 1200 GS Rallye no tuvo ningún problema en rodar por el fondo del arroyo, aunque en algún momento le tuve que dar caña al puño derecho para que mantuviera la dirección gracias a la tracción de la rueda trasera.

El tercer vadeo no era mucho mejor que el anterior, corto, pero algo más profundo, con media rueda sumergida en el líquido elemento. Al igual que el anterior, fue pasto de las máquinas, salvo de aquellas (las menos) que prefirieron sortearlo por la ruta alternativa preparada a tal efecto. Pero alguno de los que no lo hicieron sufrió un pequeño remojón ante tanta dificultad (ver vídeo adjunto).

La comida llegó más tarde. Rancho para todos. Garbanzos con bacalao y a seguir. Era el segundo ágape fuerte de la prueba, tras la cena de la noche anterior servida por el Ejército. La institución militar participó en el evento, al igual que varios ayuntamientos y más de una docena de motoclúbes, además de firmas privadas comerciales, como el caso de BMW Motorrad Portugal ya citado.

Agotadoras jornadas
El rally es una muestra de la diversidad de moteros que hay, de cómo conducen sus vehículos y cómo circulan en carretera. Seguir a muchos de ellos era realizar un estudio urgente sobre diversos tipos de conducción. Los había rápidos, lentos, inseguros y prudentes. Curiosamente, los que portaban BMW R 1200 GS y Adventure, eran los que más ligeros rodaban, debido, en su gran mayoría, a la experiencia adquirida por los miles de kilómetros que hacen al año. Por el contrario, los más tranquilos eran quienes cargaban a sus parejas, tal vez por la responsabilidad de tan preciada carga. También circulaban así otros que montaban máquinas de turismo de elevada cilindrada. Los dudosos, eran quienes pretendían ir rápidos sin horas de vuelo suficientes para hacerlo.

Mi compa y yo decidimos en muchas ocasiones chupar rueda de aquellos que sabían lo que llevaban entre las piernas. Participantes que rodaban ligeritos, rápidos pero respetando las líneas continuas y sin invadir la calzada contraria. También fuimos detrás de otros que retaban las leyes del buen equilibrio, pero no porque corrieran mucho, sino por todo lo contrario. Sin embargo, en general, el civismo y las buenas formas formaban parte del equipaje de todos los participantes, demostrándolo el que apenas hubiera incidentes, a pesar de que mover a mil motos es tarea compleja y difícil. Un éxito, pues, para la organización.

Pero como la prevención es el mejor antídoto contra los males mayores, el rallye dispone de servicio médico, con seis motos de asistencia rápida, además de mecánicos, equipo cero y de cierre de la comitiva.

Pasadas más de doce horas de ruta, el trasero ya no podía más (confieso que para preservar mis posaderas, cuya delicadeza las obliga a quejarse del asiento a los 200 kilómetros de estar sobre él, las protegía con un culote de ciclista. Aún así, a esos kilómetros citados, o pocos más, mostraban su animadversión al sillín de la GS), llegando entonces, como si de un milagro se tratara, el final de etapa en Covilha.

Con cerca de 37.000 habitantes, Covilha, puerta de la Serra de Estrela, es la tierra de la industria de la Lana, cuna de descubridores del siglo XVI, en la actualidad una ciudad con universidad publica. Está más arriba de Lisboa, en el centro del país, y, mirando el mapa, a la altura de Madrid. También en esa población Les a Les se volcó de nuevo con los protagonistas del rally, haciéndonos pasar, con moto incluida, por una pasarela que nos llevaba a un teatro al aire libre, en pleno parque de Degoldra, regalándonos unas sabrosas cerezas, un final de etapa reconfortante para tan agotadora jornada. Luego, cena para la comitiva en la escuela Palmeiras y a descansar. Ni que decir tiene que esa noche cogí la cama con afición desmedida, durmiendo de un tirón hasta que la fatídica alarma del móvil me indicó, siete horas después, que de nuevo había que volver al tajo.

Hospitalidad y cariño de los portugueses
La segunda jornada se inició a igual hora que la anterior. La salida se realizó en la plaza del Ayuntamiento de Covilha. La ruta nos conduciría a la zona minera de Panasqueira, para luego seguir subiendo hasta Sabrosa y, 400 kilómetros después, acabar en Boticas, ciudad de 1.200 habitantes situada a muy pocos kilómetros de la provincia de Orense, bien al norte del país.

Por todos los pueblos donde pasaba el millar de moteros, los habitantes nos recibían con alegría y aplausos. Muchos, incluso, mostraban a los moteros perdidos el camino que habían tomado los anteriores. Y eso que en muchas ocasiones la procesión motociclista circulaba sin descanso por las calles de esas poblaciones, vías en muchos casos cuyo espacio apenas superaba la anchura de una moto con maletas. Y pesar de que eso ocurría una y mil veces, nadie tuvo un mal gesto, demostrando que la complicidad entre participantes y lugareños era total.

Subiendo hacia las minas, la carretera serpentea sobre un pavimento roto y con gravilla. Había que circular despacio, sobre todo para no perder el equilibrio en tan complicado piso y, de paso, para admirar las sobrecogedoras montañas de mineral de impactante color extraído de las minas de Panasqueira ya citadas. Se precian de ser la mayor explotación subterránea del mundo, con 12.000 kilómetros de túneles en los que trabajaron 11.000 personas durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, existen dos turnos de 40 mineros que extraen diariamente dos toneladas de tungsteno.

Si en la jornada inicial el calor fue el protagonista, en el segundo día el frío usurpó ese puesto al sol, cuya ausencia, con la consiguiente bajada de temperaturas, obligó a los viajeros a abrigarse. Por si eso fuera poco, la persistente lluvia hizo su aparición por la tarde, poniéndole más dificultad si cabe al exigente rally, lo que no hizo decrecer el ánimo a los participantes, más bien al contrario, pues la prueba es una demostración de superación que enaltece a quien domina tanta adversidad.

La lluvia no es un problema para mi; es más, me encanta conducir sobre agua, tanto la moto como el coche. Pero hay que extremar la precaución, sin duda. Con el suelo mojado, se debe ser dulce con el puño del acelerador, suave en los cambios de trazada y sedoso en las curvas. Pero se puede ir muy rápido, tanto que muchos no darían crédito si vieran hasta que punto se puede inclinar en una carretera mojada de montaña, por ejemplo, y es que los neumáticos actuales gozan de una tecnología que eleva su seguridad y fiabilidad hasta extremos increíbles.

Parques eólicos, puentes y calzadas romanas, calles adoquinadas, pueblos que sucumben ante la serpiente motera multicolor, aldeas de difícil olvido, como la de Curros, o Sabrosa, con el atractivo de la casa del gran navegante luso Fernando de Magallanes, son los diferentes paisajes y monumentos que descubre el motero. Todo es una agradable sorpresa para él, porque lo que le han preparado es sorprendente y de gran belleza. Mientras, la carretera lo une todo, con curvas que se suceden una tras otra, balanceando la moto al ritmo que impone el trazado, gozando de los últimos kilómetros que nos llevarán a la meta.

Al final del camino, está Boticas. De nuevo, el escenario que despidió en Tavira a los participantes nos recibe ahora tras las dos largas jornadas de rally. Los moteros suben para ser homenajeados como auténticos héroes. A diferencia de otras pruebas, en Les a Les no hay vencedor, lo son todos los que llegan a la meta, los que arriban a ella, llevándose un diploma que prueba su gesta y su triunfo. A Palas y a mi también nos lo dan. Es la muestra de lo vivido, la garantía de una experiencia única que hace grande a quienes han superado la prueba y que no olvidaremos, porque Les a Les es un rally único y exclusivo que atrae a quien desea correrlo y engancha a quien cumple el sueño de gozarlo.

Luego, cenita tranquila y relajada, rajada con el compa sobre la aventura realizada y satisfacción en los gestos, en las anécdotas y en los rostros. Ya en la cama, a punto de conciliar el sueño reparador, caigo en la cuenta de que no necesito contar ovejas, sólo motos, y a la que llevo tres ya he caído en los brazos de Morfeo, que me lleva de toda la noche soñando de Les a Les.

José Mª Alegre

Homenaje a la R 80 G/S ganadora del Dakar

Muchas son las virtudes de la R 1200 GS, la BMW más vendida en el mundo. En el caso de la Rallye, modelo que nos ocupa, lo mejor es que, manteniendo iguales especificaciones técnicas que la GS, es una máquina especial por su presentación exclusiva al haber sido creada para homenajear las victorias de la modelo R 80 G/S en el Dakar de la mano de Hubert Auriol (que lo ganó en 1981 y 1983 y fue segundo en 1984) y de Gaston Rahier, piloto belga ya desaparecido que hizo lo propio que el anterior, también con igual modelo, en los años 1984 y 1985, o sea, vencer en el raid más duro del mundo.

Pero no sólo es la imagen la que cambia en el modelo que nos ocupa, también el equipamiento que ofrece. De color blanco Alpino, lleva a ambos lados del depósito de combustible las conocidas franjas rojas y azules de BMW Motorrad Motosport. Eso, junto con el chasis multitubular de acero pintado en rojo, el Paralever y las tapas en gris granito, las llantas de radios cruzados, así como el escape totalmente cromado, le dan a esta creación un porte y empaque deportivo de gran brillantez.

Equipación especial BMW R 1200 GS Rallye

Color de la carrocería, blanco Alpino.
Gráficas cromáticas BMW Motorrad Motorsport.
Recubrimiento de los tubos de la horquilla en negro.
Bastidor posterior rojo magma.
Monobrazo basculante (Paralever) gris asfalto.
Tapas de las culatas de color granito metalizado.
Asiento bicolor negro y blanco.
Enduro ESA.
Escape cromado.
Ruedas de radios cruzados.
Puños calefactables.
Protectores para las manos en blanco.
Soportes para la fijación de maletas.
Ordenador de a bordo.

La BMW R 1200 GS Rallye, cuya salida al mercado se producirá el 14 de enero del próximo año, tiene un precio de 16.370 euros.

Principales características de la BMW G 650 GS Sertão

Motor monocilíndrico 48 CV a 6.500 rpm.
Chasis adaptado para la conducción todoterreno, con mayores recorridos de la amortiguación (210 mm, delante y atrás).
Llantas de aleación ligera con radios cruzados. Diámetro: 21”; delante, 17″ la trasera.
Parrilla portaequipaje de color negro.
Prolongación del guardabarros superior de la rueda delantera.
Asiento de dos alturas: 860 mm (de serie) y 900 mm (equipo opcional).
Cúpula alta.
Protectores para las manos.
Patín protector de aluminio para proteger los bajos del motor.
BMW Motorrad ABS desconectable (equipamiento especial en fábrica).
Combinación de colores única, blanco Aura y azul Arrollo, con emblema Sertão y asiento bicolor negro y gris.

Equipamiento especial de la Sertão

Por lo que respecta al equipamiento especial de la Sertão y montado en fábrica, es el que sigue:

BMW Motorrad ABS (desconectable).
Puños calefactables.
Alarma antirrobo DWA.
Enchufe.

Pero, además, el abanico de accesorios especiales que presenta la Sertão, cuyo montaje se realiza en los concesionarios, es amplio:
Maleta Vario.
Elemento de fijación para maletas.
Bolsa interior para la maleta Vario.
Topcase.
Bolsa interior para topcase.
Mochila para depósito.
Ergonomía y confort.
Asiento individual con vano portaobjetos.
Pantalla alta tintada.
Barra de protección para el motor.
LED para el enchufe de a bordo.

Para este modelo, BMW tiene una línea de moda, en este caso, la chaqueta, pantalón y guantes Rallye 3, las botas Santiago y el casco Enduro, entre otros. La BMW G 650 GS Sertão estará a disposición de los riders en marzo del próximo año, con un precio de
7.600 euros.

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