La guía definitiva sobre los aceites de motor

Tal vez en alguna ocasión os ha pasado esto: vais circulando con el coche y, de repente, empieza a sonar una alarma mientras se enciende un testigo de color rojo con forma de tetera indicando que el vehículo se ha quedado sin aceite.

Dependiendo del coche, en ocasiones el aviso rojo no llega de golpe y antes en el cuadro de mandos se enciende un testigo de color amarillo que advierte que el nivel de aceite está llegando al mínimo.

Ante esta tesitura, las opciones son dos: o el motor ha ido consumiendo el aceite y ha bajado hasta un nivel de seguridad en el que si se sigue circulando se corre el riesgo de que el motor se gripe; o hay alguna grieta o rotura en el cárter (o en alguna junta) que está provocando una pérdida de aceite. En estas situaciones, casi nadie sabe lo que hacer.

Lo habitual es detenerse a un lado en el arcén, abrir el capó y escudriñar el motor con mirada concentrada. Y, aunque a muchos sólo se le ocurre coger el teléfono y llamar a la asistencia en carretera, los aficionados a la mecánica comprueban primero el aceite extrayendo la varilla que mide el nivel y si éste efectivamente ha bajado, rellenan el que se ha perdido, porque es habitual que el motor consuma más aceite de la cuenta.

Pero en este momento es cuando se explicitan muchas dudas, porque hay que ser casi un profesional de esto -o alguien muy friki- para saber con exactitud el tipo de aceite que utiliza el vehículo propio.

¿Cuáles son los tipos de aceite que hay en el mercado?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el aceite del coche tiene la misión de lubricar todas las piezas móviles del motor, que son sometidas a fricciones muy elevadas.

Junto con la lubricación del motor, el aceite del coche también sirve para limpiarlo de impurezas y para disipar las elevadas temperaturas generadas en el bloque. Si el motor no dispone de suficiente aceite para seguir realizando su función, el riesgo de que se rompa se dispara.

¿Aceite mineral o aceite sintético?

La gran división de los aceites para motor se establece entre aceites minerales y aceites sintéticos. Unos y otros se diferencia por la forma en que se obtienen: mientras que los lubricantes minerales se consiguen mediante el refinado y la destilación del petróleo, los aceites sintéticos se generan mediante una síntesis química generada por la optimización molecular del petróleo.

Sabiendo esto, no se puede afirmar que un aceite sea mejor que el otro. La realidad nos enseña que cada tipo de aceite está indicado para una determinada clase de motor, por lo que será el fabricante el que señale cuál es el más indicado para el motor de tu coche.

No obstante, para tener una idea de las principales características de ambos tipos de aceite, conviene saber que el aceite mineral es más barato, pero dura menos kilómetros.

Como no funciona bien a altas temperaturas, es un aceite típico de motores más antiguos.
Por el contrario, los motores más modernos suelen lubricarse con aceite sintético. Su principal ventaja es que tiene una vida más larga sin degradarse, protege mejor al motor y se consume menos.

Porque hay que dejar claro que el aceite utilizado para lubricar un motor se va consumiendo poco a poco. Sin embargo, los motores que operan con aceites sintéticos consumen menos aceite que los que emplean aceites minerales.

La viscosidad del aceite

A la hora de distinguir entre distintos tipos de aceite, la forma más fácil de hacerlo es utilizando lo que se denomina nomenclatura SAE de viscosidad, que explicaremos un poco más adelante.

La viscosidad es la resistencia que opone un líquido a fluir. Pero lo entenderemos mejor si hablamos del espesor. Un aceite es más viscoso cuando más espeso es.

Además, el aceite varía su viscosidad en función de la temperatura. Por eso podemos añadir una nueva clasificación, la de aceites monogrado y multigrado.

El aceite monogrado es un aceite que se emplea en motores que no experimentan grandes variaciones de temperatura, algo habitual en los vehículos más antiguos.

Un aceite multigrado es aquel cuya viscosidad no varía en exceso al producirse un cambio de temperatura. De ese modo, es capaz de garantizar la máxima lubricación del motor tanto en el momento del arranque, cuando el motor está frío (y más si el vehículo está aparcado en una zona invernal), como cuando se alcanza la temperatura normal de funcionamiento.

La clasificación SAE de viscosidad

Todos los fabricantes de lubricantes han estandarizado esta nomenclatura denominada SAE para medir la viscosidad del aceite. Esta clasificación establece dos parámetros distintos, en función de las diferencias de viscosidad que experimenta un lubricante en frío y en caliente.

La primera parte de la clasificación SAE se refiere al grado de viscosidad en invierno. Sería la cifra que va acompañada de una W (de ‘winter’) y que nos explica el comportamiento del aceite a temperaturas muy bajas.

El grado de viscosidad de invierno tiene que superar una serie de pruebas que nos indicarán su capacidad de arranque a bajas temperaturas, su facilidad para que el aceite pueda ser bombeado hacia el motor, así como la viscosidad del aceite a la máxima temperatura.

De nada serviría que el aceite protegiese al motor cuando se arranca a -15ºC y que se pudiese bombear fácilmente, si luego, cuando el motor está operando a la temperatura de servicio, no fuese capaz de lubricar correctamente el motor.

Por eso es tan importante la viscosidad del aceite en invierno y en verano. Y esa es la razón de que la clasificación SAE del aceite multigrado nos ofrezca dos cifras: 5W40 (donde el 5W es la viscosidad en invierno y el 40 es la viscosidad a altas temperaturas).

Qué aceite debo usar en mi coche

Los manuales de instrucciones de los vehículos explican claramente cuál es la viscosidad más adecuada para cada motor en concreto. Sin embargo, nunca se especifica una sola viscosidad y se deja a elección de cada propietario un abanico de aceites posibles.

Generalmente, los motores más nuevos, o con menos uso, suelen funcionar bien con las viscosidades más bajas entre las aceptadas por el fabricante.

Para hacernos una idea, si tenemos un coche nuevo con un motor potente, podemos utilizar aceites como el Castrol Edge 5W30 que está especialmente orientado a motores de alto rendimiento. Y como es un aceite de tipo ‘long life’, durará más tiempo sin cambiarlo.

Aunque este tipo de lubricantes tardan más en degradarse, sí que es posible que sean consumidos en mayor cantidad por el motor. Si eso ocurriese, se encendería el testigo indicando que ha bajado el nivel, debiendo proceder al rellenado con un poco más de aceite.

La cosa cambia conforme el motor va envejeciendo. Sobre todo, a partir de los 100.000 kilómetros recorridos, sería muy recomendable pasarse a un lubricante con mayor viscosidad en caliente. Por eso sería bueno que a partir de ese momento se utilizase un aceite 5W40 que protegerá mejor al motor y lo mantendrá en perfecto estado por más tiempo.

De cualquier forma, si tras la lectura de este artículo algo no ha quedado claro o todavía nos quedan dudas lo mejor es consultar a nuestro mecánico de confianza que seguro que nos puede explicar cuál es el aceite más adecuado para nuestro coche.

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