Las ejecutivas de la automoción detectan cierta falta de interés de la mujer en el sector

La extraordinaria proyección social que tuvo en España el Día de la Mujer Trabajadora ha puesto de relieve, entre otras muchas cosas, las carencias en relación con la mujer en diversos sectores, entre ellos el de la automoción y, especialmente, en los concesionarios.

Una distinguida representación de mujeres ejecutivas del mundo del motor analizaron el pasado día 7 de marzo las dificultades de la presencia femenina en un mundo tradicionalmente considerado masculino. El evento, celebrad0 en el salón de actos de la Fundación Diario Madrid, tuvo lugar, bajo el título ‘Mujeres sobre Ruedas’, en el seno del apartado ‘El Camino de Emprender’, uno de los programados dentro de la Semana Internacional de la Mujer de la Fundación Woman´s Week. Fue moderado por Manolo Castro Mengíbar, director y presentador del programa ‘Km de radio’ en RNE y gerente de la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles (AMDA)

Al debate acudieron tres representantes de los asociados de AMDA: Mariví Bartolomé, gerente de Aldauto y miembro del consejo de administración del Grupo Bartolomé; Gemma Tomé, gerente de F. Tomé Audi y Skoda y miembro del consejo del Grupo F. Tomé y Elisa Gil, consejera delegada del Grupo Gil. Y a ellas se unió también como debatiente Marta Blázquez, la nueva vicepresidenta ejecutiva de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto).

Elisa Gil comentó que para ella los 80 y los 90 fueron especialmente duros: “Llegué a un mundo de hombres en el que te decían que para trabajar en el automóvil había que vestirse por los pies”. Un mundo masculino en el que, afortunadamente, las cosas están cambiando, dijo Marta Blázquez, y “es que las mujeres nos estamos reivindicando porque las empresas tienen que ser el reflejo de la sociedad; la sociedad es mixta y las empresas tienen que ser mixtas”. También sostuvo, contra el tópico, que “claro que a las mujeres nos gusta el poder, porque al final quien tiene poder es quien cambia las cosas”. Mariví Bartolomé, por su parte, evocó los momentos que ella ha vivido en las marcas en las que era la única mujer que gerenciaba un concesionario, pero mantuvo que “aunque no hubiera nacido en una familia dedicada al automóvil, yo hubiera llegado al mismo sitio, porque es un mundo que atrae, que engancha y que sientes la gasolina dentro de las venas”.

Gema Tomé, gerente de F. Tomé, destacó la iniciativa llevada a cabo por las cincuenta trabajadoras de su grupo: llevar un polo rosa corporativo para reivindicarse como mujeres que no sólo trabajan sino que además se ocupan de los niños, de la casa, de las actividades familiares, o de la compra: “Creo que las mujeres trabajadoras y con hijos somos supermujeres, debido a las escasas medidas que se ofrecen para conciliar la vida laboral y la familiar”.

Las debatientes coincidieron en señalar que, por lo general, la automoción resulta un sector poco atractivo para las mujeres que quieren ocupar puestos de responsabilidad, por lo que Marta Blázquez indicó que “hay que apoyar el talento femenino y dar poderes a la mujer, porque nos miran, pero no nos ven. Hay que trabajar para que las mujeres ocupen más puestos de responsabilidad”. En esta línea, tanto Gema Tomé, como Mariví Bartolomé y Elisa Gil, apuntaron que las mujeres están tanto o más capacitadas que los hombres y que, en ciertos puestos, aportan un claro valor añadido, pero que es cierto que se echa de menos un mayor interés en la mujer por llegar al mundo de la automoción.

Esta relativa falta de interés se refleja, por ejemplo, en que el número de mujeres que trabaja en los concesionarios de Madrid está lejos de la paridad con los hombres. En el caso de los tres grupos presentes, dicha presencia ronda el 30% de media.

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