Los caminos del Camino de Santiago: ‘Una peregrinación en Vespa por la historia de Europa’

Puerto-del-Palo

La Vespa GTS, protagonista del viaje, junto con su autor, José Monero, en el Pto. del Palo

En un mundo motero plagado de grandes ‘motards’, nacionales y foráneos, en enormes monturas que recorren lo gris y lo marrón de los distintos continentes, algunos nos lanzamos igualmente a compartir aventuras, grandes de espíritu, a lomos de nuestras pequeñas Vespa’s.

Con este plantel, buscamos cualquier excusa para lanzarnos a la carretera en busca de experiencias y nuevos amigos, descubrir otras sociedades y culturas o explorar nuestra historia por vías secundarias. Así, con motivo del 50 Aniversario de la Peregrinación en Vespa a Santiago de Compostela, organizada por el Vespa Club de Galicia, me lanzo a realizar mi propio peregrinaje/homenaje de los caminos que llevan a campus stellae.

‘Piano, piano, si va lontano’

Vuelvo a cargar la pequeña Vespa GTS de 125 cc para recorrer varios países de Europa los próximos 21 días. Mi escúter abandona su habitual estado de gracia/agilidad por un estado de aplomo/pesadez, pero no se queja, pues es heredera de la historia de la marca italiana; tiene alma de rutera pues, tras la II Guerra Mundial, Vespa trajo movilidad a la ciudadanía y pronto fue evolucionando según la demanda para facilitar grandes desplazamientos y el turismo familiar.

Su pequeño motor conlleva lógicamente ciertas limitaciones, pero también trae grandes beneficios, pues obliga a ir en un orden de marcha inferior a los 100 km/h, que es ideal para circular por las carreteras secundarias y disfrutar descubriendo del entorno que te rodea. Reza el refrán italiano que piano, piano, si va lontano, cuya traducción sería el que va despacio, llega lejos. Vamos a meterle kilómetros a la moto.

El inicio del viaje no podía ser de otra manera, lloviendo. Es mi sino habitual. Parece que mi tierra llora por mi próxima ausencia, por lo que el agua me acompaña en estos primeros kilómetros mientras abandono las tierras astures por el sinuoso puerto de Tarna, fuente del río Nalón, que recoge las lágrimas para verterlas al mar Cantábrico tras nutrir de verdor el paraíso natural y también motero de Asturias. Los cientos de kilómetros iniciales por tierras españolas, en los que lucho contra el viento y el constante tráfico pesado de mercancías por la N-II, me acercan a Barcelona.

Los días de los que dispongo son escasos, por lo que me veo obligado a embarcar desde la Ciudad Condal camino del puerto de Savona, evitando la ruta por la costa mediterránea francesa, que no obstante recomiendo y cuyo trazado desarrollo en varios artículos en el blog de Crónicas Vespísticas.

La bella Italia

Desembarco a media tarde y aprovechando las últimas horas de luz, avanzo en busca de un lugar donde acampar en el parque natural que se encuentra entre las regiones de la Liguria y el Piamonte. Mi rumbo es Milán, bastión español durante dos siglos, tras nuestra victoria sobre los franceses en Pavía. Milán era un paso importante entre las vías italianas a Santiago que en la ciudad francesa de Arlés se fusionaban para dar origen a la Vía Tolosana, la ruta más meridional de las cuatro vías francesas hacia España.

Milán

Milán

La Piazza del Duomo, con su majestuosa catedral gótica se abre ante mis ojos con el mismo efecto que en la época medieval, al aparecerse al peregrino que sale de entre las callejuelas. Aquí comenzaré a llenar de sellos mi credencial, para cierta sorpresa del personal a cargo de la catedral cuando les expongo mis planes y objetivo. Para una actividad más banal en las cercanías, bajo acero y cristal, se abre en 1877 una de los primeros centros comerciales cubiertos de Europa para disfrute de la nobleza y la burguesía de la época, la Galería Vittorio Emmanuele II.

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San Gotardo

El paraíso de románticos y grandes carreteras del lago Como y Lecco, se muestra a mi paso hacia mi gran cima Coppi de este año, el puerto de San Gotardo, con sus 2.114 metros. Los distintos caminos de peregrinación cristiana tienen en este puerto un nexo en común. Así, el camino de los francos que desde Canterbury, en Inglaterra, cruzando Francia y Suiza en su peregrinación a Roma durante la Edad Media, entraba en Italia por este punto. Desde un plano más motero, el mítico puerto suizo te traslada a una época en blanco y negro donde las gomas de las motocicletas coqueteaban con los adoquines de la calzada por el trazado serpenteante de sus sucesivos tornantes. La sonrisa en la cara está garantizada.

San-Gotardo

San Gotardo

De vuelta a Italia me reciben más lagos, como el d’Orta, del que emerge la Isola de San Giulio -una joya pétrea en forma de monasterio que se refleja en sus aguas-. Por el camino hacia Turín, noto algo raro en el comportamiento de la moto. Visualmente sólo veo que el neumático trasero esta ennegrecido y ardiente, pero lo achaco al tremendo calor, lo cargada que va la Vespa y los kilómetros que está haciendo. Intento localizar un medidor de presión para insuflar aire a la rueda, ciertamente estaba muy baja; no me lo explico, hasta que más adelante estamos de nuevo en las mismas, he pinchado y es demasiado tarde para una reparación, pues la goma se ha visto afectada por el sobrecalentamiento de circular a baja presión y el riesgo de un reventón es alto, según me recomiendan en el taller Vespa oficial en Chivasso, que oportunamente sale a mi rescate cuando procedían a cerrar su actividad por el fin de semana. No tengo palabras de agradecimiento para todos los amigos vespistas que me encontré en Chivasso, se hicieron cargo de mi problema y se movilizaron para que mi aventura pudiera seguir avanzando, máxime cuando el taller estaba cerrando y las atenciones hacia mi persona los dejó como perfectos anfitriones de esa fraternidad que nos une a los vespistas del mundo.

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Lago de Como

El día se va apagando y tengo que avanzar hacia Francia. Asciendo el Col du Mont Cenis en la penumbra hacia los valles del viejo ducado de Saboya. Toca cenar en la habitación del hotel; esta noche haré una excepción a mi espartana selección de alojamiento.

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Col du Mont Cenis

Despliego las provisiones que llenan mis alforjas, fruto de las constantes paradas en busca de bebida fresca en los supermercados en ruta, a la vez que repongo viandas de lo más básico.

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Lanslebourg

Rumbo al norte

Flandes espera. El camino transcurre entre parques naturales plagados de fortificaciones de diferentes épocas; carreteras flanqueadas entre lagos y desfiladeros rocosos; bosques que ocultan mis pasos con la sombra de su follaje. Cruzo el Franco Condado pasando por Oyonnax, lugar de nacimiento del compositor de la famosa oda a la libertad, igualdad y fraternidad que es La Marseillaise.

Colmar

Colmar

Recorro los territorios de Alsacia, con esa arquitectura evocadora medieval de sus edificaciones de madera como las de la floreada Colmar, con sus ventanales abiertos a los canales que la atraviesan, cual seductora y pintoresca imagen.

Luxemburgo

Luxemburgo

A los días les faltan horas para poder disfrutar de tanto como se muestra a mi paso. Debo avanzar más al norte, atravesando Luxemburgo (previa visita a su Catedral de Notre Dame) y Bélgica me adentro por tierras holandesas en torno a la ciudad de Maastricht, camino de Breda, ciudad de la Casa Nassau a la que pertenece Guillermo de Orange, que tanto se esforzó por desestabilizar Flandes y hacerlo independiente de la corona española en una lucha de poder y religión donde nuestros famosos Tercios darían su vida…, pero esa será otra historia para ser contada en otro momento.

Breda

Breda

Los kilómetros se van acumulando, el precio de la gasolina sufre enormes fluctuaciones entre un país y otro, pero lo que no cambia es mi destino de llegar a los campings con las oficinas cerradas, en mi intento por aprovechar al máximo cada día en largas etapas de conducción y exploración. Hay tanto por ver, descubrir y contar.

Haarlem

Haarlem

Haarlem es el punto más al norte de mi viaje. Quizás te recuerde a cierto barrio neoyorquino y no vas mal encaminado, pues Nueva York fue en origen la colonia holandesa de Nueva Haarlem. Lo de York llegaría más tarde, hacia 1664. Haarlem es conocida por Bloemenstad o ciudad de las flores, pues es el centro histórico del cultivo de bulbos de tulipanes, flor que muchos suponen holandesa y cuyo origen se encuentra en los territorios de la Anatolia. Traída por los árabes a la Península Ibérica, seguramente fue en tiempos de los Tercios cuando los españoles llevaron la flor a los Países Bajos, junto con el chocolate y la patata (productos tan populares por estas tierras).

Me acerco por la catedral de San Bavón (construida entre 1895 y 1930 para sustituir a la que había anteriormente, sita en el casco histórico que con la Reforma de 1578 dejó de ser católica). De esta ciudad parte la St. Jacobsroute, el Camino de Santiago de los peregrinos del norte de Europa desde que se popularizara allá por el siglo XV.

El silencio y relax de estas comunidades me acompaña hacia Amsterdam. Por doquier se extienden canales y campos al abrigo de los diques de contención a 5 metros por debajo del nivel del agua, y carriles bici. La bicicleta es sin duda el vehículo estrella en ese país. Por millares se encuentran apiñadas en ciudades como A’dam. El Barrio Rojo, con su orgía temática, su explosión de libertad, buen rollismo, desinhibición, fiesta y contrastes, rodea al edificio más antiguo de la ciudad, la Oude Kerk -iglesia vieja- de 1302, que con la Reforma protestante tras la pérdida de poder español, se transforma en iglesia calvinista.

Amsterdam

Amsterdam

Buen camino

Mi camino personal hacia Santiago me lleva a ganar terreno hacia el sur rodando por sus pequeñas carreteras sobre canales del occidente holandés y cruzando canales en ferry o sobre encantadores puentes.

Bruselas

Bruselas

Ya en Bélgica, Amberes guía mi camino cual brillo de un faro en el horizonte. No en vano, resplandece por los destellos de sus diamantes, pues es la ciudad mundial del preciado mineral. Numerosas obras de Rubens cuelgan de las columnas de su catedral. Desde aquí, las nueve bolas del Atomium, símbolo de la Exposición Universal de 1958, es lo primero que ven mis ojos al entrar en la capital de Bélgica y principal sede administrativa de la Unión Europea, Bruselas. Combato los calores de esta época del año con el néctar de esta tierra, la cerveza. De reputación sin igual, posee más de 1.500 variedades. Esto es un paraíso cervecero.

 

Rocamadour

Rocamadour

Ya en Francia, voy cruzando el país de norte a sur saltando entre las distintas vías a Santiago de Compostela, que transcurren por tierras galas. Por Troyes, Vezelay, La-Charité-sur-Loire, por entre campos de cereal, de vides con la que se obtiene el preciado champagne, los foret por donde se internan en largas rectas las carreteras secundarias, me voy aproximando al paraje natural que alberga a Rocamadour y su virgen negra, foco de peregrinación por excelencia francés. El motero disfrutará en su aproximación de una sucesión de suaves curvas entre gargantas, bosques y pueblos que, para los caballeros andantes del siglo XXI en moto, les evocará una novela de aventuras. Estos caminos se unirán más tarde en Roncesvalles (Navarra), donde se ubica la enorme institución hospitalaria fundada en 1127 para atender a los numerosos peregrinos.

Vespas-en-Compostela

Compostela

El Camino Primitivo, de origen

Recorro el denominado Camino Francés hasta la ciudad de León, para desviarme a Oviedo pues, de todos es sabido, que “no has de cometer el error de ir a visitar al siervo y no al Señor”, en referencia a visitar al apóstol y no la catedral de Oviedo, que está consagrada a San Salvador.

De Oviedo, además, parte el Camino Primitivo. Con esta denominación se conoce al camino que recorrió la Corte Asturiana del rey Alfonso II bajo cuyo territorio se encontraba las actuales Galicia y Asturias, en el momento de conocerse la aparición del cuerpo del apóstol. Se aprovecha la oportunidad de crear una ciudad con privilegios reales, Compostela, con el objetivo de controlar a la nobleza gallega a la par que ofrece a la Cristiandad, en el año 820, un nuevo lugar de peregrinaje tras quedar Jerusalén inaccesible y Roma en decadencia.

Rocamadour.-Carreteras

Rocamadour

Tras cruzar Asturias por Grado, Pola de Allande, Grandas de Salime, hacia Fonsagrada por el Camino Primitivo, la ruta llega a Compostela tras pasar por Lugo y Melide. Allí me estarán esperando grandes amigos vespístas que harán mis últimas horas de viaje algo especial, poniendo fin, tras más de 7.700 kilómetros, a mi homenaje a este evento Vespa y a la historia del Camino de Santiago.

He intentado condensar al máximo en estas líneas el viaje y poder compartirlo con todos vosotros gracias a los amigos de QuintaMarcha.com. No obstante, si deseas ampliar información sobre cada etapa de esta aventura, próximamente lo iré desarrollando en sucesivas crónicas que verán la luz en el blog/facebook de Crónicas Vespísticas.

Un saludo motero.

José Montero

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