Mini Countryman Cooper SD. El rey del Dakar

Mini - Nani Roma

Nani Roma ganó su primer Dakar en coche este año y lo hizo con un Countryman, el 5 puertas de Mini que tan bien pisa en asfalto, como en tierra. Tras el catalán, otros dos Mini coparon el podio de la carrera más dura del mundo, marca que también ganó en 2012. Hemos probado el rey del Dakar. (Ver ficha del Mini All4 Racing ganador de la prueba dakariana). 

Mini es sinónimo de competición, de carreras, de coche dinámico y divertido. Nacido en 1959 de la mano de Sir Alec Issigonis, este pequeño modelo destacó por su facilidad de conducción y gran estabilidad, lo que le llevó a participar en numerosas pruebas, siendo sus éxitos más sonados los conseguidos en el Rally de Montecarlo en 1964, 1965 y 1967.

Sin embargo, la quiebra de British Motor Company, fabricante de Mini, pareció sentenciar la continuidad del pequeño modelo. Pero, lejos de caer en el ostracismo, la marca volvería a vivir tiempos mejores de la mano de BMW (en 1994, el constructor teutón adquirió el Grupo Rover, que fabricaba Rover, Land Rover y Mini, desprendiéndose de las dos primeras seis años después y quedándose con Mini).

Habitáculo cómodo y práctico

En 2006, el fabricante alemán presentó el nuevo Mini, un coche del segmento B, con tecnología de su propietario, y que cuajó pronto en el mercado gracias al acertado diseño retro de su creador, el americano Frank Stephenson, que, haciéndolo moderno y actual, supo mantener el espíritu del modelo recordando al original. Desde entonces, el Mini es un continuo éxito. Y como su mundo fueron también las carreras, se creó la Mini Challenge, copa monomarca que se disputó en España (de 2009 al 2011) y en otros países de varios continentes. Luego, acabada la etapa de los circuitos, vino la de los rallyes y raids con el Mini All4 Racing de éxitos bien recientes.

Pero Mini tenía que crecer en tamaño y en capacidad y en 2010 lanzó el Countryman, un cinco puertas para parejas activas o en pleno desarrollo familiar, pues los 350 litros del maletero, ampliables a 450 si se avanzan los asientos traseros y hasta 1.170 litros plegándolos totalmente, ofrecen soluciones de capacidad a ese tipo de usuarios. También el Countryman es un Mini con demanda, si bien le costó que eso ocurriera, pues la estética del modelo es, digamos, diferente. Y así es. El Countryman es un coche que no tiene término medio, o gusta o todo lo contrario, no tiene medias tintas. Particularmente, me parece atractivo, con un comportamiento que, a pesar de sus formas, más aparatosas de lo que realmente lo son en cifras (4.110 de largo; 1.789 de ancho y 1.561 mm de alto), es excelente, con una conducción tan emocionante, estable y segura como la de su hermano pequeño, traduciéndose en una gran confianza.

Magnífico en asfalto y cumplidor en tierra

Otra de las ventajas de este ‘todocamino’ es precisamente esa dualidad que le adjetiva y que, además de circular magníficamente en carretera, también lo hace en el campo en tramos poco complicados. Para ello, el Countryman tiene una altura libre al suelo de 149 mm que, aunque no es excesiva (el BMW X1, del que toma el motor 2,0 litros y 143 CV a 4.000 rpm del Cooper SD probado, el diesel más potente de la gama, dispone de 194 mm, 45 más), le permite circular por caminos con mayor eficiencia que un turismo al uso, lo que añade una funcionalidad de la que otros modelos carecen. Y si queremos circular con mayor seguridad, ofrece la tracción a las cuatro ruedas All4, opción que tiene un coste de 2.000 euros.

El interior de éste cuatro o cinco plazas (si se opta por lo primero, sin coste alguno, la opción más recomendable para viajar amplia y cómodamente, tendremos un carril central en el que dejar latas de bebidas u otros objetos de semejante volumen, como las gafas de sol, por ejemplo), es, salvo en el tamaño y la capacidad, que es obviamente mayor que la del Mini de tres puertas, prácticamente igual que el modelo que perpetúa la marca. Conserva pues el enorme y curioso velocímetro central, que, sin embargo, no deja ver con claridad la velocidad que llevamos en un primer vistazo, si bien, para paliar esa carencia, tenemos otro velocímetro, en este caso digital, en el cuentavueltas situado tras el volante, donde la visión es rápida y directa.

Para cuatro plazas, el Countryman es perfecto. Si las delanteras son amplias, las posteriores también alojan con acomodo a dos adultos. Los asientos traseros se pueden mover hacia atrás hasta 13 cm, aumentando el espacio para las piernas y, si, por el contrario, los acercamos a los delanteros, la capacidad del maletero es mayor. Además, los respaldos se abaten en dos partes iguales. Otra de las ventajas del Mini es la facilidad para subirse a él, pues su mayor altura y también la de los asientos, facilita la maniobra de entrar y salir.

El interior resulta bonito, luminoso y pintón (como un Mini), lo que le hace alegre y divertido. Está bien acabado, con materiales de buen aspecto, aunque no hubiera estado de más algún plástico blando, que salvo en las puertas, no encontramos en sitio alguno. El puesto de conducción está bien resuelto, situándote frente al volante perfectamente gracias a los numerosos reglajes del asiento y del volante. La instrumentación es original, pero el reloj central, el que aloja el velocímetro, el navegador y otros parámetros, es más guapo que práctico, pues obliga a girar la cabeza para verlo, incluso a acercarla para ver los datos.

Motor brioso en baja

El motor del Cooper SD es el más potente de la oferta diesel. Sus cuatro cilindros de 2,0 litros, con inyección directa por conducto común y turbo de geometría variable, dan 143 CV de potencia a 4.000 rpm. Con estas ‘armas’, el Mini tarda 9,9 segundos en ponerse a 100 km/h desde parado y su velocidad máxima es de 198 km/h. Con él se anda muy ligero y tiene fuerza para salir con rapidez, sin embargo, a partir de 3.000 vueltas pierde brío y ya no sube con tanta rabia. Eso nos obliga a utilizar el cambio manual de seis velocidades (el probado. También se puede pedir con caja automática de igual número de marchas), que está muy conseguido, tanto en las relaciones como el recorrido de la palanca, aunque le cuesta colocar la marcha atrás.

El motor se oye poco en el habitáculo y tiene patada a partir de las 1.500 revoluciones. En carretera de curvas, donde la salida en marchas cortas prima sobre las largas, los 143 CV responden con celeridad, disfrutando un montón.

Y es en los tramos de montaña donde encontramos la principal virtud del Countryman, la estabilidad, el aplomo, la firmeza. La agilidad y precisión del Mini del que deriva el Countryman ganador del Dakar, es sensacional. Con él, hacer curvas es pura diversión, pues el paso por ellas es excepcional. Parte importante de ‘culpa’ la tiene la dirección, rápida (2,4 vueltas de un lado a otro) y precisa. También los frenos, potentes y efectivos, rinden a gran altura.

Divertido y seguro

Con Stop/Start, el Cooper SD tiene un consumo medio de 5 litros cada 100 km y 5,6 litros en conducción urbana, lo cual no está nada mal para un modelo que no cuenta con la mejor aerodinámica y que pesa 1.395 kilos. El equipamiento de serie incluye seis airbags, control de estabilidad, climatizador, el carril central «Center Rail» y las barras en el techo, entre otros elementos.

En resumen, el Mini Countryman Cooper SD es un automóvil diferente para quien busca diferenciarse del resto. Su estética es, efectivamente, diferente, pero resulta atractiva y tiene gancho. El interior es bueno, en acabados, espacio, confort y es muy luminoso. Respecto al motor, bien en bajos, y no tanto a partir de 3.000 vueltas. El comportamiento es sensacional. Gracias a su altura, puede circular por caminos de tierra que no presenten serias dificultades. Si, además, lleva la tracción a las cuatro ruedas All4, entonces la solidez es mayor. ¿Su precio? No es lo mejor del modelo: los 28.950 euros que cuesta no lo hacen precisamente asequible. Pero es un Mini…

Por José Mª Alegre

DESTACA

Comportamiento.
Funcionalidad.
Estética personal.

MEJORABLE

Dureza de la marcha atrás.
Respuesta en alta.
Precio.

FICHA TÉCNICA

Motor: Diesel
Potencia: 143 CV a 4.000 rpm
Par motor: 305 Nm
Consumo medio: 5,0 litros a los 100 km
Maletero: 350/1.170 litros
Cambio: Manual de 6 velocidades
Velocidad máxima: 198 km/h
Aceleración: 9,3 segundos de 0 a 100 km/h.
Peso: 1.395 kilos.
Precio: Desde 28.950 euros.

Nani Roma

All4 Racing, el Mini campeón
El Mini All4 Racing es el coche de carreras con el que la marca compite en los raids y con el que Nani Roma se proclamó campeón del Dakar el pasado enero. Vestido con la carrocería del Countryman, realizada en fibra de vidrio para no penalizar su peso, el bólido de Roma lo firma  el equipo alemán X-raid. El team está dirigido por Sven Quandt, miembro de la familia propietaria de BMW, responsable de todos los All4 Racing que compiten en los raids, ya sean de fábrica o no. Están propulsados por un motor turbodiesel de seis cilindros en línea que tiene una potencia de 315 CV. Lleva tracción a las cuatro ruedas y la caja de cambios es secuencial de 6 velocidades.

FICHA TÉCNICA

Motor: 6 cilindros en línea turbodiésel.
Cilindrada: 2.993 cc.
Potencia: 315 CV a 4.000 rpm.
Par motor: 700 Nm a 1.900 rpm.
Cambio: Secuencial de 6 velocidades.
Velocidad máxima: 178 km/h.
Capacidad depósito combustible: 360 litros.
Peso: 1.900 kilos.
Neumáticos: Michelin 245/80R16.

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