Seat Ibiza Cupra: Furia española

Seat Ibiza Cupra (frontal)

Dotado de un propulsor 1.4 TSI de 180 CV, el nuevo Seat Ibiza Cupra muestra la furia española por todo tipo de carreteras, donde el rendimiento es tan mayúsculo como controlable. Además, es más barato que su antecesor. Ya a la venta por 22.600 euros.

Todo el dinamismo del que es capaz un Seat Ibiza queda patente en la versión de altas prestaciones Cupra (Cup Racing), cuya historia se remonta al año 1996. La sexta entrega de esta variante deportiva sigue, como su antecesor, con la mecánica de gasolina 1.4 TSI de 180 CV y 250 Nm, con inyección directa y doble sobrealimentación. Un compresor y un turbocompresor logran que el bloque ofrezca un fantástico empuje en cualquier régimen. Es una centralita electrónica la que se encarga de activar estos sistemas, aunque, por encima de las 3.500 vueltas, es únicamente el turbo el que actúa. Respecto al Cupra 5, aumenta prestaciones (228 km/h de velocidad máxima y aceleración de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos) y disminuye el consumo medio homologado (5,9 l/100 km). La única transmisión disponible es la fantástica automática de doble embrague DSG, de siete velocidades, con modo Sport y también posibilidad de manejo secuencial a través de levas en el volante.

Seat Ibiza Cupra (trasera)

Chasis específico
La puesta a punto del Cupra supone un punto más de deportividad sobre el FR, con muelles y amortiguadores más firmes, si bien es válida para el día a día, pues la suspensión no castiga con respuestas muy secas en las irregularidades. Por supuesto, no falta el diferencial electrónico XDS, que actúa como un autoblocante, optimizando la tracción al salir de curvas lentas mientras se acelera con contundencia. También el equipo de frenos sirve para tener siempre bajo control al Cupra. Está formado por discos delanteros ventilados de 288 mm y sólidos traseros de 230 mm.

Imagen ‘racing’
Al primer vistazo, el Cupra es fácilmente distinguible del resto de la gama Ibiza y, sin ser estridente, muestra una imagen racing verdaderamente atractiva para el tipo de cliente al que va dirigido este coche. En el exterior, la condición atlética viene dada por paragolpes específicos, con una gran entrada de aire delantero y difusor y escape central traseros, carcasas de los retrovisores en color negro, llantas de aleación de 17 pulgadas (con neumáticos 215/40) y luces diurnas por leds, entre otros elementos. El habitáculo, con tapizado negro, cuenta con asientos, volante y relojes de la instrumentación específicos, además de inserciones en gris claro en el perímetro de los asientos y en los paneles de las puertas.

Seat Ibiza Cupra (interior)

Amplio equipamiento de serie
Como versión tope de gama, el equipamiento de serie del modelo español brilla por ser muy completo: faros bixenón, Seat Portable System (pantalla que integra GPS, Bluetooth, equipo de audio y ordenador de a bordo), pedales en aluminio, programa electrónico de estabilidad (ESC) y un largo etcétera. Y lo mejor es que su precio, 22.600 euros, es menor que el de su antecesor.

Toma de contacto
Las primeras impresiones del Ibiza Cupra las tomé tras 40 kilómetros por carreteras serpenteantes, llenas de curvas cerradas. Lo primero que saqué en claro es que se trata de un coche muy sencillo de conducir por zonas reviradas y que convierte en fáciles y rápidas las trazadas, aun siendo exigentes en ellas. También comprobé que es un deportivo válido para el día a día, pues el chasis no es especialmente incómodo y porque, en aceleraciones suaves y a velocidad constante, el sonido del motor no invade el habitáculo, algo que sí sucede cuando somos contundentes con el pie derecho. En ese momento, la sensación de adrenalina sube por la grave y atractiva música que emana del escape. También me gustó el funcionamiento del diferencial XDS, que verdaderamente optimiza la tracción cuando se acelera en las salidas de las curvas. Y ni que decir tiene que el cambio DSG maravilla por las rapidísimas transiciones entre marchas. Manejar el Cupra con las levas resulta sumamente divertido. En el tramo realizado, con una conducción deportiva, el ordenador de a bordo marcó 9,0 l/100 km.

F.M.

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