María Puerta, estudiante de psicología, en la News BMW Riders: “La moto me crea mucha ilusión”

María Puerta Pérez, estudiante de psicología, es una joven risueña, apasionada, independiente e ilusionada con su F 900 R que José Mª Alegre, director de QuintaMarcha.com, entrevista en la News BMW Riders que elabora la editora de este digital. En ella, la rider asegura que “la moto me crea mucha ilusión”, como se puede leer en la conversación entre ambos que reproducimos.

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El estreno de María en el mundo de las dos ruedas con la G 310 R se debió a que “tenía claro que debía ser una moto de hasta 500 cc, no más -explica-, y estaba entre la G 310 R y otra parecida y al final vi el modelo antiguo, con los colores HP, y me enamoré y dije ‘quiero esa’. Y la verdad es que muy bien, porque lo que quería era llegar bien al suelo, que pesara poco y aunque era una moto muy básica, tenía de todo y me alegro de haberme comprado esa primero y después esta”, se refiere a la actual que aguarda frente a las instalaciones de Touratech en Alcalá de Henares donde hacemos la entrevista.

Pregunta.  ¿Por qué BMW?

Respuesta. Porque BMW me gusta mucho, me parece una marca muy elegante, con mucha tecnología, que destaca entre otras motos y firmas, y es verdad que todas las motos que fabrica BMW me parecen muy elegantes, la marca en general”.

Cuando adquirió la G 310 R, María tenía 21 años, moto “con la que hice 7.000 kilómetros de viajes y alguna ruta por Ciudad Real”, sorprendiéndome entonces la aparición del nombre de la capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla La Mancha.

Resulta que Ciudad Real aparece en la vida de María, aun siendo natural de la capital navarra, porque “mis abuelos, maternos y paternos, acabaron allí y allí criaron a sus hijos. Mi padre y mi madre se conocieron una noche en una discoteca, en Ciudad Real. Años después -prosigue- mi padre se trasladó a vivir a Pamplona, con mi madre, claro, y allí nací yo, y luego volvimos a Ciudad Real. Tengo dos hermanos, el mayor y mi hermana, la mediana; yo, soy la pequeña”.

María tiene la F 900 R ‘tuneada’ con gusto estético, “bueno, solo un poco, me faltan cosas -aclara-, y está muy bonita y más lo estará cuando le ponga todo lo que tengo pensado”

P. Con la G 310 R te rodaste, te soltaste, cogiste experiencia y al año y poco de tenerla, decidiste reemplazarla por la F 900 R, ¿por qué ese cambio?

R. Es verdad que la G 310 R la manejaba muy bien, pero yo quería más potencia, quería más moto. Yo tenía carné de moto, de hecho, el teórico de coche me lo saqué a los 17 años y al cumplir los 18, me hice el práctico y poco después, me saqué el A2 y, tres años después, el A”.

P. De la G 310 R a la F 900 R, de 34 caballos a 105, ¡menudo cambio!

R. ¡Menudo cambio! -repite María-. Yo, nada más coger la moto, pensé que no era para mí porque dije ‘¡madre mía, cómo pesa esto!’. Mi G 310 R era súper manejable, las pocas veces que se me cayó la levantaba yo sola, me subía a ella y me sobraba pierna, o sea, llegaba al suelo perfectamente, a esta me falta un pelín (detalla en voz baja, como si no quisiera confesarlo), era muy distinta, y esta es un cohete, ¡madre mía!

Una moto que llama la atención, pues María la tiene ‘tuneada’ con gusto estético, “bueno, solo un poco, me faltan cosas -aclara-, y está muy bonita y más lo estará cuando le ponga todo lo que tengo pensado”.

En la familia de nuestra protagonista no hay referentes moteros, salvo “mi hermano, que tiene una moto, pero él la utiliza para andar por Madrid y desplazamientos cortos, no para viajar ni para hacer rutas”. Todo lo contrario que para esta veinteañera, ávida por descubrir carreteras y lugares y para quien “la moto es mi vida entera. La cojo todos los días, es mi medio de transporte con el que puedo ir a donde yo quiera”, añade con satisfacción.

Para una joven como la que nos ocupa, con los recursos económicos propios de quien se inicia en el mundo laboral o haciéndolo de forma discontinua, hay que ser un poco hormiguita para adquirir la moto de nuestros sueños, si bien María encontró entonces un aliado: “Para comprarme la primera BMW estuve trabajando en la hostelería y algo tenía ahorrado y estaba el Select, que es magnífico y está muy bien. Con el Select, puede comprarse una moto cualquiera”.

P. ¿Qué dijeron tus padres cuando anunciaste la compra?

R. En la primera, se lo esperaban, porque yo quería moto desde jovencita. Siempre decía que quería una Vespa, pero lejos de eso me subía a mi bici, una BH Bolero de color rosa con timbre e iba a todos los sitios con ella. Mi tío me llamaba la niña de la bici, tenía cesta y todo, era la leche esa bici. Pues eso, que la primera se la esperaban, y la segunda, bien, porque mi padre afirma con satisfacción ‘¡mira qué moto tiene mi hija!’, le gusta, y mi madre…, ‘que para qué quería una moto’, porque a ella le dan mucho miedo, lo típico de las madres (¿Tu padre se siente orgulloso de que su hija sea motera?). Sí. De hecho, alguna vez, cuando hace mal tiempo y le digo ‘papá, hoy llueve y no voy a coger la moto’, me salta, ‘¡hay que ser motero todo el año!’, ‘papá, le respondo, que llueve mucho o que hace muchísimo frío’ y el insistiendo en lo de ‘hay que ser motero todo el año’, ‘¡qué no, papá!’ -exclama riendo-. (¿Y tu madre?) Me dice que estoy como una cabra; cuando le anuncié que me iba el finde a Jaca, respondió ‘¡ay, madre mía, que no paras, con la moto de aquí para allá!’.

En verdad que María no para, pues en los cinco meses que disfruta su F 900 R ya ha sumado 11.000 kilómetros. “Viajo todo lo que puedo, la verdad. Todos los finde que tengo libres los aprovechó para irme, incluso los días de diario que puedo escaparme y como voy sola, no dependo de nadie… (ríe). Es cuestión de ponerme de acuerdo conmigo misma (ríe de nuevo)”.

P. Cuándo viajas, qué es lo que más disfrutas, el recorrido, la ruta, el destino…

R. El recorrido y ver paisajes que dices ‘¡madre mía!’. Ahora, tengo pensado ir a la Rodibook que se celebra en Viella el primer fin de semana de septiembre.

A la propietaria de la F 900 R le gustan las carreteras nacionales y convencionales, “si tengo tiempo, prefiero quitarme la autovía, la verdad, pero si voy justa de hora, entonces la utilizo y tiro y tiro hasta llegar”, asegura.

Cuando se sube a su BMW, María confiesa conducir de forma “prudente, pero voy rapidilla -apunta con una sonrisa-, pero muy bien. Me gustan mucho las curvas. De hecho, es lo que más me gusta de la moto, las curvas (La esencia de la moto, apunto). Sí -ratifica-, es donde sientes que vas en una moto”.

“El conductor de coche va más ausente que el motorista. El otro día, entré en un pueblo y delante de mí un coche con la conductora sujetando el móvil con una mano, la otra gesticulando y el volante suelto”

P. Estudiante de psicología, ¿por qué?

R. Porque me llamaba la atención la carrera, por entender un poco el porqué de las cosas; el porqué del desarrollo de nuestro cerebro; porqué a veces hacemos unas cosas y a veces otras, eso es muy complicado entenderlo, pero en eso estoy.

P. Cuando hablas con alguien lo analizas…

R. No (ríe). De hecho, me quedan tres años de carrera, o sea que me queda muchísimo por aprender.

P. ¿No haces ni tan siquiera una sinopsis de la persona que tienes delante, si es de una forma u otra, si es empática, retraída…?

P. Sí, pero eso lo hace todo el mundo, supongo. Para profundizar en el carácter de la gente y en su forma de ser se necesita más tiempo de carrera.

P. ¿Psicóloga para sanar o para evaluar?

R. Para las dos, aunque lo más es para sanar.

P. ¿Puedes valorar el comportamiento del conductor de coche respecto al motorista?

R. Hay de todo, pero yo creo que el conductor de coche va más ausente que el motorista, de hecho, yo, el otro día, entré en un pueblo para repostar y había un coche delante de mí en el que la conductora iba con una mano sujetando el móvil, la otra mano gesticulando y el volante suelto.

P. ¿Es solidario el automovilista con el motorista?

R. Si es motero, sí, si no es más difícil que lo sea, generalizo.

En la vida hay conceptos asentados en nuestra forma de ser que nos cambian tras una experiencia positiva, como le ocurrió a María, pues ella priorizaba rodar en solitario hasta que lo hizo en grupo-. “Me gustaba viajar en el plan de irme el fin de semana yo sola, pero me moló mucho la experiencia de Huesca y de Francia (se refiere a la ruta organizada por el Riders Club of Aventure, con Miguel Ángel Heredia al frente). Éramos unos trece y después de esa experiencia me gusta ir en grupo y repetiré de nuevo, aunque también me gusta viajar sola”.

P. ¿Un viaje por hacer algún día?

R. Yo, primero, quiero conocer España bien y luego, Marruecos, pero eso ya cuando tenga una GS, que la tendré. También me gustaría ver Portugal, la N-2, eso molaría, pero es que me quedan muchas cosas de España por ver. Lo que me falta es tiempo, siempre digo, ‘ahora que tengo dinerillo y me falta tiempo, me faltan días libres’.

P. María, si hay novio, ¿será motero…?

R. Tiene que ser motero, porque si no no me va a entender (ríe).

P. De no serlo, motero, ¿le llevarás detrás?

R. Si es un trayecto corto, todavía, pero en un viaje largo no, no me gusta, no voy cómoda.

P. ¿La GS, es tu aspiración?

R. Sí, lo que pasa es que tengo que darme de tres a cinco añitos para una GS, soy muy joven, me pega esta moto un montón (señala sonriendo a su F 900 R). Me gusta la R 1250 GS o la F 850 GS, también la R 1250 GS Triple Black, y mira que no me gustan las motos negras, pero esa moto es flipante, me encanta.

Tiempo al tiempo…

Más información: F 900 R | BMW Motorrad (bmw-motorrad.es)

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