BMW X2 2.0d xDrive, un SUV de estética rompedora y conducción deportiva que emociona

El BMW X2 utiliza la plataforma del X1, pero su aspecto, línea y comportamiento en poco se le asemeja. Este SUV, que más parece un turismo de mayor altura, es rompedor en su estética, más enérgico en su comportamiento y deportivo en su conducción. Hemos probado el 2.0d xDrive de 190 CV, motor de fuertes emociones y consumo comedido con un precio que parte de 42.750 euros.

Lo que más sorprende del X2, SUV que utiliza la plataforma del X1, es su impactante estética. Y es que BMW ha hecho un ejercicio para atraer a los que gustan diferenciarse del resto con un coche desenfadado, moderno y a la vez robusto. Compradores que se sienten atraídos por diseños atrevidos como pueden ser el Toyota C-HR, Audi Q2, Range Rover Evoque o el Volkswagen T-Roc y que tienen en el X2 una alternativa tan rompedora como los citados y con el preciado logo de la marca, cuya disposición también es singular (en ambos pilares C). Sin embargo, el X2 no deja de ser funcional, porque, aunque las medidas son más comedidas que las de su hermano ‘menor’, 4,36 metros de longitud, al igual que su altura, la batalla es la misma, por lo que el habitáculo dispone de igual espacio.

Para acentuar su aspecto juvenil y transgresor, su perfil es de cupé, ascendiendo hasta el pilar C, con unos pasos de rueda muy pronunciados, lo que lo hacen muy compacto. Asimismo, se han destacado detalles tan personales como las ópticas delanteras afiladas y largas, al igual que las traseras -muy llamativas-, los riñones de la parrilla más anchos, las estriberas laterales que combinan con igual acabado en la parte baja del frontal y de la zaga, por encima de las dos salidas de escape. No falta el pequeño alerón sobre la pequeña luneta del portón trasero y que da acceso a un maletero de 470 litros de capacidad.

El interior, sin embargo, guarda la sobriedad y clasicismo que le son innatas a la firma alemana, con materiales y ajustes exquisitos. Delante, con un puesto de conducción magnífico, y cuyo cuadro de mandos tiene lectura digital y analógica, el espacio es óptimo y las plazas posteriores también son cómodas, incluso la forma cupé del modelo no inoportuna a los viajeros más altos.

En el centro del salpicadero, la pantalla de serie de 6,5”, que pasa a 8,8” al equipar el navegador opcional. En este sentido, y como ya es habitual en BMW, las opciones para equipar el modelo son muchas y variadas, pero todas ellas con su correspondiente importe.

El motor 2.0 diésel de 190 CV es todo brillantez y exiguo consumo (6,3 l/100 km durante la prueba). Con un par de 400 Nm entre 1.750 y 2,500 rpm, el X2 empuja desde muy abajo. Le acompaña una afinada caja de cambios Steptronic de 8 velocidadescon levas en el volante, para cuando queramos emular a Alonso, pulsando entonces la tecla del modo Sport, cambiando el carácter del coche al tornarse más deportivo en sus reacciones, poniendo de relieve su enorme aplomo y estabilidad, aumentado por su tracción a las cuatro ruedas xDrive. Toda una garantía. A destacar la buena insonorización del habitáculo, lo que aumenta el confort de conducción.

El BMW X4 es un coche diferente para los que buscan diferenciarse del resto sin renunciar a los valores de la marca alemana, que son seguridad, prestaciones, solvencia y clase. Los 42.750 que cuesta no son pocos euros, pero es un BMW.

DESTACA

Diseño
Comportamiento
Motor y consumo

MEJORABLE

Acceso plazas traseras
Precio

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Catalogado como Pruebas

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