Finaliza la odisea de Ángel Viñas tras recorrer 18.000 km en 21 días

Resumen Ángel Viñas

Tras recorrer 18.000 kilómetros en 21 días, Ángel Viñas, un empresario que se embarcó en la aventura de hacerse los cuatro puntos cardinales extremos de Europa en su BMW R 1200 GS Adventure, viaje que hemos seguido en QM.com (ver Viaje Ángel Viñas), está de vuelta en Madrid. En esta nueva entrega, detalla su última etapa y los apuntes finales, a modo de resumen, de una apasionante aventura que se convirtió en odisea, debiendo pasar incluso por el quirófano.

CRÓNICA DEL DÍA 20. Martes, cuatro de septiembre de 2012.

Ostrow Mazowiecka a Poznan (Polonia) y Poznan Madrid. Unos 3.100 kilómetros.

Esta mañana me he levantado y la conexión a Internet, que ayer no funcionaba, hoy tampoco, así que no he podido enviar nada.

He desayunado, cargado la moto, verificado cual de los cuatros Poznan que me aparecían en el navegador era el mio, (con lo de Bernotai ya tenía yo poca confianza) y salí hacia allí.

Mucho tráfico y un tipo de carretera que hacía difícil los adelantamientos.

Llegué a la concesión de BMW de Poznan a la hora prevista. Las 15:00 horas. Otra magnífica concesión con imagen de marca idéntica a las que conozco. No se hicieron cargo de la moto hasta las 16:00 horas. Pedí si podía cambiar el aceite y me dijeron que no…

Me entregaron la moto a las 19:00 horas y tuve un gran disgusto: ¡me habían lavado la moto! Llevaba en la moto, mosquitos, arena y barro de catorce países recogidos durante casi 20 días…Aquello tenía que haberlo lavado yo y en mi casa.

Bueno, ya estaba hecho y la moto iba de maravilla con los Contiental Attack que me habían  puesto.

Me senté y puse destino a casa. Empecé a conducir tranquilo, el aceite tenía ya más de 15.000 kilómetros y me faltaban otros 2.700 para llegar a casa, así que decidí no pasar de las 4.500 rpm, es decir unos 130 k/h. La carretera era magnífica. Pensé en dormir Berlín pero me encontraba muy cómodo, luego en Postdam, en Leipzig, en Nuremberg, pero seguía bien, concentrado en la conducción y no estaba cansado, en Stuttgart, en Estrasburgo ya se hizo de día y allí tengo la casa de mis queridísimos tíos y primos, pero me encontraba descansado, así que seguí, en Besançon, magnífica ciudad universitaria en la viví unas semanas estudiando francés, en Lyon donde empezó ya hacer calor, en Montpelier donde hacía ya 35 grados, en Barcelona donde tengo a gran parte de mi familia, en Lleida, donde llegué sobre las siete de la tarde, y ya decidí que casi seguía hasta casa. Llamé para avisar de que probablemente llegaría esa noche y pedir para pedir un gran chuletón de cena y una buena botella de vino.

Los últimos kilómetros, desde Zaragoza a Madrid, Fomento me tenía preparada un gran demo de todo lo que se puede hacer en unas obras en esa carretera-escuela-taller, aque es la siempre inacabada A-2. Los millones de reflectantes, las luces de las obras, los miles de señales en una secuencia imposible de leer y las intermitencias de los molinos eólicos. Parecía aquello, por oposición a las obras rusas, una película de Spielberg y se me hicieron un poco pesados. Si me entraba el sueño o notaba falta de concentración, me quedaba a dormir donde fuera. Nadie me esperaba hasta el lunes, así que tenía mucho margen. No fue así y llegué a casa sobre las 23:30 horas del miércoles.

Había hecho los 2.700 kilómetros de Poznan a Madrid en unas 28 horas, muy despacio, muy tranquilo, muy concentrado, pero es que no debía, ni podía correr.

No tuve incidentes de ninguna clase durante el viaje de regreso, salvo el mucho calor y las dichosas obras de la A-2. Naturalmente fui parando cada dos horas y en ocasiones antes, para repostar, beber, estirar las piernas, hacer un poco de gimnasia y estiramiento, comer algo, cambiar las pilas al Spot, hacer alguna llamada,…En fín, que no fui de carreras, sino todo lo contrario.

La moto es muy cómoda, a mi siempre me ha gustado hacer largas tiradas y me gusta conducir…

La familia me estaba esperando. Mis perros, mi cava de bienvenida, mi ducha, mi chuletón de 1,5 kilos, mi Pago de Carraovejas, un buen puro, mi cama,… puff, que bien se está en casa.

Haré en otro post unas últimas anotaciones para comentar cinco aspectos:

El viaje.
La experiencia personal.
Las anécdotas y cosas raras del viaje, que no he sabido donde poner.
Para los más pro, algún comentario sobre el equipo y la moto, por si puede serles de alguna utilidad.
Vorkuta.

httpv://youtu.be/IfULtN-4LX8
httpv://youtu.be/dIXAl6KnfWY
httpv://youtu.be/YkvsB7VvvQ8
httpv://youtu.be/wlKtpqlwKSM

APUNTES FINALES AL VIAJE A LOS EXTREMOS CARDINALES Y EL CENTRO DE EUROPA CONTINENTAL

Del 16 de agosto al 4 de septiembre de 2012.

1.- El viaje.
2.- La experiencia personal.
3.- Las curiosidades.
4.- Detalles técnicos.
5.- Como volver a Vorkuta

1.- EL VIAJE.-

El viaje tenía por objetivo visitar los cuatro puntos cardinales extremos de Europa continental y su centro geográfico.

No pretendía ser un viaje de aventura, ya que el objetivo era justamente no salir de Europa continental, pero sí un viaje maratón.

Los puntos extremos y el centro de Europa ya han sido señalados, con todo detalle y sus coordenadas, así que no lo repetiré.

Han sido finalmente unos 18.000 kilómetros, hechos en 21 días.

Una media de casi 860 kilómetros día. Esto no es turismo, pero es que el viaje no lo pretendía. Si tenemos en cuenta que algún día no he tocado la moto, la media se incrementa.

El viaje se puede hacer cómodamente en 30 días. El mes de vacaciones y Europa, Vorkuta o mejor Khalmer-yu, utilizando el barco hasta Pecora y luego el tren hasta el último punto. Además ha de ser divertido llegar a una ciudad a la que solo se puede llegar en tren.

Si le dedicáramos un mes, las medias de kilómetros se sitúan en unos aceptables 550 kilómetros día, que pueden ser bastantes más en las etapas iniciales del viaje, al pasar por países con magníficas infraestructuras viarias.

Los dos primeros objetivos, Tarifa y Cabo Roca, no presentan dificultad ninguna para un español. Están en el barrio.

Cabo Norte, es un objetivo bien conocido de los moteros europeos y es realmente precioso. Muchos kilómetros antes de llegar, el paisaje es ya realmente una maravilla. Esta parte del viaje tampoco presenta problemas de ninguna clase.

Son unos 5000 kilómetros, por países con magníficas carreteras y todo tipo de soporte para el viajero: hoteles, moteles, restaurantes, gasolineras, todo el mundo habla ingles, comida estupenda, puedes acampar donde quieras,… Es una delicia viajar por estos países. Allí no olvidéis que tenéis además a un ilustre explorador español, José Mijares, su famoso bar de hielo y su increíble perro Lonchas. No os vayáis sin ver al perro.

El objetivo Este, Vorkuta, ya era otra cosa. Rusia, sobre todo superado el eje imaginario entre Sant Petersburgo y Moscú, ya es un país muy distinto. Ningún nombre familiar ya que todo está en cirílico, nadie habla inglés y las carreteras son una trampa continua. Absolutamente desaconsejado viajar de noche y menos en moto. Hay que empezar a buscar alojamiento antes de que oscurezca. Llegar hasta Uchta, es sencillo. Desde allí a Pecora, hay una carretera que estaba cortada, una pista de 500 kilómetros de barro-arena muy húmeda y resbaladiza, que solo hacen enormes camiones y tardan 25 horas, o en barco, remontando el río Pecora, en un viaje de 24 horas. La moto la podréis llevar en el barco.

Desde allí hasta Vorkuta hay que ir en tren. Si lo hacéis, mi recomendación es que lleguéis a Khalmer-yu. Punto final de la ruta del tren y algo más al Este de Vorkuta. No parecía fácil poner la motos en el tren, por las caras que me ponía la gente, pero estas cosas hay que intentarlas estando allí. Parece difícil de entender en nuestra mentalidad, que una ciudad de casi 100.000 habitantes sea solo accesible en tren, pero lo pantanoso de la zona no permite otra cosa, por ahora. En invierno se puede ir a Vorkuta, por las pistas de nieve, con motos de nieve, ya que los pantanos están helados. Puede ser extraordinariamente divertido.

El último objetivo, el punto central de Europa es muy interesante. Olvidad Bernotai y acercaros a Vilnius, capital de Lituania, el país es precioso, y luego buscad Pusnuskes, en el navegador.

Habréis completado el parchís europeo, los cuatro extremos y el centro.

Si alguien tiene interés en repetirlo y necesita algún tipo de información que yo pueda aportar, estoy a su total disposición y sobre todo me gustaría saber si alguien consigue llegar a Vorkuta en moto. Aún no siendo yo, lo celebraré, me encantará saberlo y poder felicitarle.

El viaje es divertido y sobre todo posible. Nada que ver las grandes aventuras de mi amigo Carlos Mártinez de Campos, cruzando solo todo Asía, o los viajes de Miguel Silvestre y Alicia Sornosa, pero nadie pretendía emular esas aventuras. En este viaje, estas siempre en Europa, no debe de costar más de entre 6.000 y 10.000 euros por moto, dependiendo de los hoteles y restaurantes y basta un mes para hacerlo cómodo.

Ánimo.

2.- LA EXPERIENCIA PERSONAL.-

Creo que es bueno tener objetivos ajenos al quehacer diario. Rompen con la endogamia de nuestras estrictas reflexiones y entorno profesional.

La vida profesional es arriesgada, lo sé bien, y corres riesgos, pero son morales o económicos. Una razonable dosis de riesgo físico, de cansancio y de aventura son una parte de nuestras vidas, a la que a muchos nos cuesta renunciar, a pesar de que la edad, limita cada vez más los posibles esfuerzos.

Este tipo de viajes te ayuda a reencontrarte un poco con esa otra parte de ti, que hacía tiempo no saludabas.

Yo lo he pasado fenomenal.

La primera parte del viaje, con mi hijo, fue espléndida. Él es un magnífico compañero de viaje y lo disfrutamos mucho juntos.

La segunda parte, la parte la rusa y estando solo, fue distinta. Objetivamente era más difícil y de golpe estaba solo. Pero apareció la gente. He de confesar que estoy sorprendido, del entusiasmo con el que la gente estaba dispuesta a ayudar, aún sin pedirlo, a un solitario motero español. Y no solo los miembros de esa maravillosa hermandad sin fronteras que son “motorbikers” del mundo, sino la gente de la calle, de las gasolineras, la policía, los médicos, el frutero, …

Lo he pasado muy bien y mientras pueda lo repetiré.

A nivel de salud he tenido mucha suerte. Salvo el incidente del codo, no he tenido ningún problema, ni una indisposición gástrica, a pesar de la nata agria que le echaban a todas las sopas que pedía, ni un amago de amigdalitis a pesar de ir algo mojado algunos días… Sin duda, una gran suerte.

Y finalmente, en relación a los comentarios de los blogs, pues agradecerlos todos, incluso los que parecían más agrios. Algunos sociólogos opinan que los blogs son un termómetro del grado de salud mental de la sociedad en que vivimos. Yo he querido ver en todos los comentarios, un cierto elemento de preocupación y por lo tanto de afecto, que agradezco sinceramente.

3.- LAS CURIOSIDADES.

He vivido cosas que uno no sabe donde poner en un crónica, pero que deseo trasladar aun que sea desordenadamente.

El silencio de los bosques rusos. Es intimidante.

La gran cantidad de setas que hay, que los rusos recogen con gran interés y venden por las carreteras.

La peligrosa aparición, súbita y sin aviso, de grandes baches en una excelente carretera.

Hay tramos imprevistos de unos 40 kilómetros en los que la carretera, aparentemente importante, deja de estar asfaltada y se convierte en un barrizal, por el que circulan camiones y coches.

La ausencia en las gasolineras rusas del este de:

Aire a presión.

Cinta americana. No saben ni lo que es.

Sprays antipinchazos.

La amabilidad de la gente, tal vez por ir en moto, tal vez por ir solo, tal vez por que son amables de veras. Tal vez por todo.

La sorprendente amabilidad de los policías, especialmente los fronterizos. Yo he viajado por estos países en coche y el trato fue muy, pero que muy distinto, al recibido en esta ocasión. Solo puedo atribuirlo al hecho de ir en moto.

Los apósitos de vodka para las inflamaciones, recomendados por el simpatiquísimo traumatólogo del Hospital de Uchta.

Nadie habla inglés, ni siquiera los más jóvenes o los profesionales de la medicina. Nada. Alguna persona mayor encontré que hablaba un buen francés.

El gran respeto que tienen a los pasos de peatones en Rusia. Que no se os ocurra saltaros ninguno…

La extraordinaria calidad de las frutas y verduras en Rusia. Habré recorrido unos 7.000 kilómetros por Rusia y en todos los lugares había una magnifica fruta. ¡Que reencuentro con sabores perdidos en España desde hace años!

La gran cantidad de marcas distintas de gasolineras en Rusia.

La gasolina se paga siempre por adelantado. Mejor llevar ya un papelito escrito en cirílico desde aquí, con los litros que creas van a caberte en el depósito (5, 10, 15, 20, 25..) y el octanaje (92, 95 o 98 que es muy raro)

La existencia de un eje imaginario entre San Petersburgo y Moscú. Al Oeste todo es muy occidental. Al Este todo es muy soviético.

El maravilloso bar de hielo de nuestro amigo y gran aventurero José Mijares, en Cabo Norte.

Moscú, una ciudad maravillosa y muy, muy distinta a las grandes capitales centroeuropeas.

No he visto ovejas ni cerdos por los campos y pequeños pueblos rusos. Alguna gallina y bastantes vacas.

Venden pieles y cabezas de oso, linces, zorros, castores, etc… por las carreteras.

He vuelto a ver pajares y motos con sidecar.

4.- ALGUNOS DETALLES TÉCNICOS.-

La moto, en mi caso una BMW GS 1200 Adventure, no necesita preparación ninguna.

No es una mala idea llevar un juego de cubierta de recambio. A repartir si van varias motos. Los baches rusos son verdaderos rompe neumáticos y puede costar encontrar unos nuevos. Para volver a montarlos sin el apoyo de un taller con su compresor, es imprescindible llevar una cámara. Ojo con los medidores de presión  que tendréis que quitar. Van junto con la válvula. Y sobre todo, limpiad bien la cubierta por dentro antes de poner la cámara y montarla. Cualquier pequeña piedrecilla que esté dentro, reventará a cámara en pocos kilómetros. Me ha pasado…

He hecho un vídeo destalonando una rueda. Es sencillo con la pata de cabra.

No olvidéis la grasa para retalonar los neumáticos y un buen juego de palancas. Dos de 20 centímetros bastan. En el juego original de herramientas de BMW hay una lleve hueca del 22, para sacar el eje delantero. No la olvidéis. No en todos los talleres perdidos por ahí tienen una allen del 22.

La gasolina es buena, incluso la de 92 octanos.

Además de no tener compresor, en las gasolinera rusas del este, no tienen sprays antipinchazos, ni cinta americana. Los aceites son de buenas marcas y de todo tipo.

El embrague de Touraech me ha ido muy bien. No he vuelto a oler a embrague quemado.

He llevado escrito en cirílico los nombres de todos los puntos del viaje. Es imprescindible para poder preguntar. Añadir, yo no lo llevaba, también los nombres importantes de las posibles rutas alternativas y del regreso.

Si vais solos, llevad dos GPS.

Yo llevé dos teléfonos móviles, unas tarjetas escritas plastificadas con los teléfonos importantes, si te quedas sin móvil ya no recuerdas ningún teléfono. Llevé también un teléfono vía satélite, un Iridium, que alquilé. Tiene cobertura en cualquier lugar y los problemas siempre los tienes donde no hay cobertura…No lo he tenido que utilizar.

Llevé, además, un Spot (Touratech). Magnífico aparato. No funciona bien con las pilas recargables. Las originales me han durado como cuatro días. Las de Duracell la mitad.

En el casco puse nombre, edad, nacionalidad y grupo sanguíneo, en cirílico.

Para entenderte con los rusos en una reunión o comida, es una buena opción poner en la mesa un ordenador y utilizar el traductor de Google.

Llevé un segundo goretex, muy ligero de alta montaña (un Patagonia elástico), para ponerme dejado de la chaqueta. He estado cinco días bajo la lluvia y el cuerpo estuvo siempre seco.

Las botas Santiago de BMW son mucho mejor de lo que esperaba. No han calado nada. Los guantes de lluvia siguen siendo un problema.

He encontrado unos calzoncillos de lana de Halvarssons, que son una maravilla, incluso con calor. Ninguna arruga, no cogen olor como los de fibra. He ido comodísimo. ¿Alguien sabe donde puedo encontrar más? La tienda donde los compré ha cerrado.

La bolsa sobredepósito es práctica pero limita mucho la movilidad. Al final la quité.

La bolsa de BMW de 50 litros hermética, realmente lo es. Un buen producto.

Llevé una mochila Ortlieb, de Touratech. Magnífica, completamente estanca y muy práctica.

De equipos electrónicos llevé un cargador para el encendedor de la moto. Muy práctico, pero hay que poner algún elástico que lo sujete firmemente enchufado. Con los baches rusos se sale de vez en cuando.

Las maletas de aluminio de BMW son excelentes, pero una se me ha desencajado completamente. Hay que llevar cinta americana para cerrarla y evitar que entre agua cuando llueve. Estas maletas protegen mucho los pies en las caídas.

Luz. He puesto un foco de largo alcance de xenón (Tuoratech), en sustitución del antiniebla original. Un acierto. No sé por que me dicen que no puedo sustituir ambos.

Recambios: llevé un juego con todos los tapones de los cárteres, una maneta de embrague completa, bujías, bombillas, aceite para rellenar motor, caja y grupo cónico y tornilleria usual (para pinzas de frenos, ruedas, etc…). Salvo el aceite, no he tenido que utilizar nada.

Herramientas. BMW tiene una llave extensible articulada magnífica. Hay que conseguir algún portapuntas y las principales puntas (allen, torx, etc…) de recambio. Si pierdes alguna, especialmente el portapuntas, la llave no sirve para nada. Es algo muy pequeño y muy poco pesado.

Escondí una llave de contacto de recambio, en la moto. Bien atada con cable de acero. Allí sigue.

5.- VORKUTA.-

La ciudad de Vorkuta es un objetivo en sí mismo y parece que difícilmente compatible con la moto y equipaje necesario para hacer los otros 18.000 kilómetros turísticos del resto de mi viaje.

Naturalmente ya me he planteado intentar llegar a Vorkuta el próximo verano.

Tengo un buen todo terreno, un MB G500. Trataré de conseguir un remolque para un par de motos y dos buenas motos de enduro de no más de 110 kilos. Tal vez un par de 310. En el remolque llevaríamos las motos y los neumáticos de barro para el G. Con tres personas conduciendo el G, podemos estar en Uchta en cuatro días. Son 5.800 kilómetros. Un día de descanso, cambio de neumáticos en el G y margen. Sexto día tomar la pista con las dos motos y el coche de apoyo.

En dos días más deberíamos haber sido capaces de llegar a Pecora. Son 700 kilómetros de basrro y los camiones tardan 25 horas, supongo que en dos motos ligeras podrá hacerse en un par de días. Desde mayo a finales de agosto el régimen de lluvias se mantiene uniforme así que habrá barro. Septiembre parece ser una ventana de oportunidad y habré de estudiarlo con más detalle. Es el mes en que llueve menos y las temperaturas aún son inferiores a cero grados. A finales de Octubre ya están a -20 grados y además llueve mucho. Fuera de esas fechas lo que ocurre es que hay nieve y temperaturas que llegan a los -40 grados.

Noveno día descanso en Pecora y estudiar como llegar a Vorkuta.

Creo que hay dos opciones. Vía satélite hemos visto que hay un sendero que va siguiendo las líneas de alta tensión hasta Vorkuta. La verdad, durante el viaje he tratado de ver como estaba el suelo de esas líneas y en general estaban muy sucias, con maleza muy alta. No sé si ese sendero será transitable, pero hay que estar allí para comprobarlo. Otra opción que me han sugerido, es ir siguiendo directamente la vía del tren. Hay espacio a los lados, son trenes de mercancías muy lentos, parece que no hay túneles en el trayecto y una moto de 110 kilos la metes y sacas de donde quieras.

Serán unos dos días más de viaje. Ya estaremos en el duodécimo día. Si llegamos, un par de días en Vorkuta para tratar de llegar todo lo que podamos al Este. Decimocuarto día y regreso.

Entre 25 días y un mes.

Con las motos adecuadas y sobre todo sin peso, llegar a Pecora por la pista no debería ser un problema. Lo de Vorkuta ya es otra historia y no veo otra forma de saberlo que llegando hasta allí e intentándolo.

El problema a resolver es como llevar gasolina suficiente entre Pecora y Vorkuta, sabiendo que el TT de apoyo no podrá pasar de Pecora.

Bueno, yo ya tengo algo con que divertirme en los tiempos muertos de los próximos meses.

Si alguien se anima y se quiere apuntar, a esta idea de tratar de llegar al punto más al Este de Europa en moto, lo que no parece haya sido conseguido hasta ahora, pues lo comentamos.

Gracias por vuestro interés y apoyo y un gran abrazo.

CRONICA POST VIAJE.-

13 de septiembre de 2012.

El 29 de agosto, sufrí un fuerte tirón en el codo izquierdo, debido a un violento retorno del manillar, en el arenal de la pista de Pecora, cuando ya había renunciado a intentar recorrerla, que me hizo caerme de la moto y estar un buen rato gimiendo. Recuerdo que fue muy doloroso.

Creo que ya pronostiqué que parecía un arrancamiento del ligamento del tríceps izquierdo.

Pude, no obstante, continuar el viaje y recorrer los otros 7.000 kilómetros que quedaban hasta el Punto Central de Europa y luego a casa.

Llegué a Madrid el miércoles 5 de septiembre por la noche. Visité a mi traumatólogo el lunes 10 y para mi desconsuelo, diagnosticó arrancamiento total de la inserción del ligamento del tríceps y me propuso operarme al días siguiente.

Estoy escribiendo estas notas con una sola mano, por que el brazo izquierdo es un tarugo enorme. Al haber pasado varios días desde el accidente, el músculo se había retraído mucho y debo llevar el brazo extendido durante diez días, para luego empezar a flexionarlo de forma progresiva.

En fín, fue algo aparentemente sin importancia, que no me impidió continuar el viaje, pero que ahora me tiene con un aparatoso, molesto e invalidante vendaje.

Un abrazo

1 comentario

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Una Respuesta a Finaliza la odisea de Ángel Viñas tras recorrer 18.000 km en 21 días

  1. "jaeg" J. Albert Estragués

    Amic i company Angel, he disfrutado un montón viajando contigo mientras leía tus crónicas, sólo puedo decirte que me quito el sombreo, este es un viaje aventura con mayúsculas. GRANDE.
    Al igual que el amigo Silvestre o de Francisco Aventín, entre otros, te animo a que relates esta experiencia en un libro, como motero viajero, después de lo leído te auguro un éxito de ventas en el segmento de lectores moteros viajeros.
    Una forta abraçada amic.

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