Ford Mustang 2.3 Ecoboost 317 CV: El Mustang más europeo

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Steve McQueen, Silvestre Stallone o Nicolas Cage, entre otros muchos actores USA, condujeron el mítico Mustang, un coche que apasiona desde que vio la luz en 1964. Ahora, 51 años después, Ford lo trae a la UE para que los europeos disfrutemos de esta leyenda de la historia del automóvil a un precio razonable.

Prueba realizada con BP Ultimate

La iluminación frontal del Ford es de xenón.

La iluminación frontal del Ford es de xenón.

Cuando fui a Ford España a recoger el Mustang, me quedé maravillado al verlo. Era blanco impoluto, color poco habitual, al menos para mí, pues lo imaginaba rojo pasión, que es como visioné en sueños y en la realidad el modelo USA. En contraste con el blanco que luce, las preciosas llantas en negro, ¡espectacular! Después de saludar y charlar con el gran Eusebio (el responsable de la flota de prensa es un tipo que merece la pena conocer por su filosofía de la vida de lo más singular), me subí, apreté el botón de arranque (la llave siempre en el bolsillo) y me fui flotando en mi nube con ruedas. Cerca de la sede del fabricante norteamericano hay un centro comercial y como no eran horas de compra, decidí parar en el vacío parking para contemplar detenidamente la maravilla que llevaba.

El Mustang se abre y cierra con la llave en el bolsillo y pone en marcha pulsando el botón de arranque.

El Mustang se abre y cierra con la llave en el bolsillo y pone en marcha pulsando el botón de arranque.

Digno heredero del Mustang que hizo famoso Steve McQueen en ‘Bullit’

El éxito del nuevo Mustang se debe a varios motivos. El primero y principal de ellos es que se le reconoce enseguida como el deportivo que condujo el actor Steve McQueen en la película Bullit (1968) –aunque el suyo era el GT-, pues mantiene el espíritu del modelo que le da nombre, siendo un digno heredero del caballo galopante que luce en el frontal. Así, conservando su herencia estética, a los diseñadores de Ford les ha salido un deportivo precioso, que impacta y fascina a partes iguales.

Mientras conducimos, la pantalla del ordenador nos muestra todo tipo de información del coche.

Mientras conducimos, la pantalla del ordenador nos muestra todo tipo de información del coche.

El frontal es llamativo, con un morro poderoso, elevándose el capó en la parte central, aunque que te acuerdas de él cuando maniobras, pues resta visión al aparcar. La cabina, retrasada, a la que se accede a través de dos amplias puertas (una a cada lado), da paso a la corta cola trasera, en la que se encuentra el maletero con unos magníficos 408 litros, capacidad que pocos deportivos disponen (en el que, por cierto, no encontraremos la rueda de repuesto, que sustituye por un kit de reparación de pinchazos). Son casi 4,8 metros de coche (4,784/1,916/1,38 y batalla de 2,72 metros), que no son pocos, efectivamente, pero ése es uno de los atractivos del Mustang, sus medidas norteamericanas, mientras que su peso, 1.653 kilos, no es muy comedido, empleando el aluminio en el capó y las aletas para que contenerlo.

El nuevo Mustang es la sexta generación del icónico modelo norteamericano.

El nuevo Mustang es la sexta generación del icónico modelo norteamericano.

Generoso y confortable habitáculo

Otro de los motivos que atraen de esta sexta generación del Mustang, es su interior. Su concepción 2+2 le da una buena habitabilidad, con un generoso habitáculo a pesar de su diseño cupé. Es cierto que los dos asientos posteriores sólo sirven para llevar a infantes, pero, de no tenerlos (hay que animarse a lo contrario, que España se está convirtiendo en el geriátrico de la UE), esos dos espacios nos servirán para dejar la cazadora, la mochila, el bolso, etc. Por el contrario, las plazas delanteras son amplias y cómodas.

Iluminación de color verde para el cuadro de instrumentos.

Iluminación de color verde para el cuadro de instrumentos.

El puesto de conducción de este tracción trasera es muy bueno, porque gracias a los reglajes del volante multifunción (altura y distancia) y del asiento, que son eléctricos (en ambos delanteros) y numerosos, encontramos la posición ideal, además de ser muy cómodo, recogiendo bien el cuerpo.

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El perfil del precioso Fastback (denominación de la carrocería cupé), con la luna tendida hasta la zaga, en la que los pilotos son de leds.

El cuadro de mandos es otro acierto. Las dos esferas principales están separadas por una pantalla de 4,2 pulgadas con la mayor oferta de información que podamos encontrar en coche alguno. El prolífico ordenador de abordo nos da cuenta de la presión de los neumáticos, de la temperatura del aceite e incluso de la culata, del denominado Track Apps, que controla el tiempo de aceleración, el acelerómetro, cronómetro de vuelta, etc.

El puesto de conducción es magnífico.

El puesto de conducción es magnífico.

En el centro del salpicadero, la pantalla táctil de 8 pulgadas con el navegador que, no obstante, deberemos pagar aparte dentro del Paquete Premium (2.700 euros), y que contempla, además del citado navegador, con asientos delanteros ventilados y calefactados, equipo de audio profesional con 12 altavoces, tapicería de cuero, sensores de parking, llantas de 19 pulgadas (255/40 delante y 275/40 detrás), etc.

Motor Ecoboost, 40% menos de consumo que el V8

Otra de las razones que atraen del Mustang es su buen comportamiento, permitiendo rodar con él a buena marcha, tanto en rectas como, sobre todo, en curvas, enlazando una tras otra con rapidez, seguridad y confianza. Buen fundamento para su compra es el motor probado, me refiero al 2,3 litros de 4 cilindros en línea Ecoboost de 317 CV a 5.500 rpm, turboalimentado de inyección directa y par máximo de 432 Nm a 3.000 vueltas.

Neumáticos Pirelli P Zero 255/40 delante y 275/40 detrás en llantas de 19”.

Neumáticos Pirelli P Zero 255/40 delante y 275/40 detrás en llantas de 19”.

Este propulsor, la oferta pequeña del modelo (la otra, la gorda, es la del poderoso V8 de 5,0 litros de 421 CV a 6.500 rpm y 530 Nm a 4.250 vueltas el par motor), seguramente dejaría alucinado al mismísimo McQueen, pues es un motor que tira desde abajo, incluso en marchas largas (tiene seis), dejándote con la espalda pegada al magnífico asiento a partir de poco más de las 4.500 rpm, cuando el turbo entra en acción, sintiendo la fuerza del Mustang, alabando el acierto por la elección motriz. Entre otras cosas, porque gasta un 40% menos que el V8 (8,6 l/100 km de media durante la prueba, con picos que llegaron a los 9,6 litros con la chancleta derecha a fondo en rutas de montaña). Es verdad que el cuatro no emite el precioso sonido del V8, motor de referencia del Mustang de toda la vida, pero los tiempos no son los mismos y los cuatro cilindros menos del Ecoboost se olvidan en cuanto disfrutamos de su satisfactoria respuesta y la aversión a las gasolineras (que sería todavía mayor si dispusiera de un depósito de combustible que superara los insuficientes 59 litros del actual).

Buscando más razones que hacen atractiva la compra del Mustang, además de la pasional, nos encontramos con el efectivo cambio, los potentes frenos y su buen rodar. Efectivamente, la caja de cambios manual de seis velocidades es de recorridos cortos y precisos, con una palanca que es una delicia. Por 3.000 euros, Ford ofrece la caja automática de igual número de velocidades (con levas en el volante), pero con la que aumenta el consumo de gasolina en casi dos litros más.

Algunos plásticos podrían mejorarse.

Algunos plásticos podrían mejorarse.

Suspensión específica para Europa

El otro punto fuerte son los frenos. Con cuatro discos ventilados de 352 mm de diámetro los delanteros y 330 mm los traseros, ABS, asistente de frenada de emergencia (EBA) y distribución electrónica de frenado (EBD), el Mustang tiene una capacidad de detención magnífica, hasta el punto que en carretera de curvas no acusan la fatiga por más que abuses de ellos, virtud que aporta confianza y seguridad en su conducción.

El Mustang llega a Europa con una suspensión específica para la UE y que en EEUU es una configuración opcional. Además de haberse sustituido el eje rígido trasero por una suspensión multibrazo (también en su país de origen), aquí llega con muelles, amortiguadores y barras estabilizadoras adaptados a las carreteras europeas, proporcionando al cupé USA una óptima estabilidad, que destaca en tramos serpenteantes, donde se muestra especialmente aplomado, permitiendo la conducción deportiva. Además, los controles de tracción y estabilidad nos evitarán situaciones comprometidas, controles que se pueden anular en el modo Pista (mejor hacerlo en circuito, que es el único lugar donde, por motivos obvios, debiéramos prescindir de ellos), dentro de los cuatro programas de conducción que presenta de serie (Normal, Sport, Nieve y el citado), endureciéndose también la dirección.

Sistema ‘Ford Easy Fuel’: basta con abrir la tapa e introducir la ‘pistola’ del combustible.

Sistema ‘Ford Easy Fuel’: basta con abrir la tapa e introducir la ‘pistola’ del combustible.

El magnífico precio, una razón de peso

Y, por supuesto, la razón de mayor peso para decidirse por la compra del Mustang, es su comedido PVP: 39.500 euros, precio que está muy por debajo de sus competidores de igual o incluso mayor potencia. Si la compra de un deportivo suele ser una adquisición pasional, como cito más arriba, la del Mustang, por lo que representa desde hace medio siglo, lo es todavía más. Pero este modelo del mítico deportivo que Ford nos regala a los europeos, es el que más se asemeja al coche que le da nombre, el de 1964, pero también el más afinado y acertado de las generaciones que conocemos.

El Mustang es un cupé precioso (la oferta también abarca la carrocería descapotable -desde 43.500 euros-), de líneas modernas que, sin embargo, no le apartan del clásico, recordándonoslo entre el asombro, por su imponente estampa, y la nostalgia del originario que con tanto acierto homenajea Ford con esta sexta entrega. El habitáculo es igualmente atractivo. Amplio y confortable, el puesto de conducción está muy logrado, con un cuadro de instrumentos bonito y práctico que ofrece todo tipo de información, como cito al principio. Es cierto que falla en algunos plásticos y en algún que otro ajuste, pero eso rizando el rizo, pues no son como para amargarnos la compra, porque el Mustang, en general, muestra una gran solidez.

Tampoco el acceso y salida de las plazas traseras es muy cómodo, porque es necesario doblar las rodillas para con una mano tirar el asiento hacia delante y con la otra abatir el respaldo, además de no tener memoria, algo poco práctico. ¿Pero, qué es eso para un coche que te hace sentirte el mismísimo Steve McQueen, no ya por ser el centro de todas las miradas, sino por la seguridad con la que se conduce? Por el contrario, tiene detalles refinados, como el haz de luz que sale de los retrovisores exteriores al activar la apertura de las puertas proyectando en el suelo la imagen del caballo que le da nombre. O la entrada de la manguera del combustible sin tapón (Ford Easy Fuel), basta con abrir la tapa e introducir directamente la pistola. Por no citar la cámara de visión trasera, los faros de xenón, el control de crucero, lavafaros, etc, formando parte todo y mucho más del amplio equipamiento de serie (ver ficha).

Seductor y fascinante

Por otra parte, convence por su motor 2.3 Ecoboost (si prescindimos del poderoso sonido del V8, el auténtico, el de siempre, y nos situamos en tiempos tan convulsos como los actuales), por su potencia (de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos; 200 km/h en cuarta velocidad -y todavía le quedan dos más- y 234 km/h la velocidad máxima) y por su consumo. Seduce su delicioso cambio, con una palanca corta y precisa, y sus efectivos frenos. Y fascina su excelente comportamiento, nada americano, sino eminentemente europeo, seguro, firme y fiable, con un buen compromiso entre el confort y la estabilidad, ¡perfecto!

Reconozco que disfruté conduciendo el Mustang, uno de los coches de mis sueños, por tenerlo mitificado desde mi infancia. Este es, además, la versión que más recuerda a la original, por lo que al volante me parecía trasladarme a finales de los 60, pero llevando un Mustang moderno, tecnológico y seguro. Sus prestaciones se notan y disfrutan, su dinamismo y estabilidad emociona y su comportamiento transmite firmeza y convicción. Y por si faltara algo, añadamos el precio, los 39.500 euros antes mencionados (46.500 euros el V8), cifra más que razonable para el Mustang más europeo que jamás haya hecho Ford.

José Mª Alegre

Al desbloquear el seguro de las puertas, el mustang que da nombre al modelo USA se refleja en el suelo.

Al desbloquear el seguro de las puertas, el mustang que da nombre al modelo USA se refleja en el suelo.

DESTACA

Estética y diseño.
Prestaciones y comportamiento.
Conducción

MEJORABLE

Algunos acabados.
Capacidad depósito.
Respaldos sin memoria.

EQUIPAMIENTO

Airbag de rodilla para conductor y airbag de guantera en lado derecho (Active Glove Box); Airbag frontal conductor; Airbag frontal pasajero; Airbags de cabeza delanteros y traseros; Airbags laterales delanteros; Antibloqueo de frenos (ABS); Asistencia para emergencias; Asistente de arranque en cuesta (Hill Start Assist); Asistente de frenada de emergencia (EBA); Aviso de cinturones delanteros no abrochados; Cámara de visión trasera; Control de crucero; Control de estabilidad (AdvanceTrac); Control de presión en neumáticos; Diferencial de deslizamiento limitado; Dirección asistida eléctrica; Distribución electrónica de frenado (EBD); Faros antiniebla LED; Faros de xenón; Fijaciones ISOFIX; Lavafaros; Mandos multifunción en volante; Ordenador de viaje; Reposacabezas delanteros activos; Retrovisor interior electrocrómico; Retrovisores exteriores con calefacción; Suspensión deportiva; Volante con ajuste horizontal; Volante con ajuste vertical; Acceso sin llave; Aire acondicionado; Asientos delanteros con ajuste de altura; Asientos delanteros con ajuste eléctrico (6 movimientos); Asientos delanteros con ajuste lumbar; Asientos delanteros deportivos; Botón de arranque; Cierre centralizado; Climatizador bizona; Elevalunas electricos delanteros; Encendido automatico de faros; Iluminación ambiental (7 colores); Limpiaparabrisas con sensor de lluvia; Luces de lectura; Repostaje sin tapón Ford Easy Fuel; Retrovisores exteriores con ajuste eléctrico; Panel de instrumentos en aluminio; Pantalla de 4,2” en cuadro de instrumentos; Pedales en aluminio; Pilotos traseros LED; Salida de escape doble cromada; Tapicería de piel; Volante, pomo de cambio y freno de mano en piel; Asiento trasero abatible 50/50; Consola central con cierre; 2 puertos USB; 9 altavoces con amplificador; Conexión AUX; Conexión Bluetooth SYNC 2; Lector de tarjetas SD; Pantalla táctil de 8″; Radio CD MP3; Track Apps (aplicaciones de rendimiento); Kit de reparación de neumáticos; Llantas de aleación 19″ (255/40) en negro; Alarma antirrobo con control de habitáculo; Cenicero y encendedor; Ford MyKey (limitación de prestaciones).

FICHA TÉCNICA


MECÁNICA

Motor Del. longitudinal 4 cil. en línea.
Cilindrada 2.264 cc.
Potencia máxima 317 CV a 5.500 rpm.
Par máximo 432 Nm a 3.000 rpm.

TRANSMISIÓN

Tracción Trasera.
Caja de cambios Manual, 6 velocidades.

DIRECCIÓN Y FRENOS

Sistema Cremallera eléctrica
Frenos del/tras Discos ventilados.
Suspensión del/tras McPherson / Resorte helicoidal.

DIMENSIONES

Peso 1.655 kg.
Largo/ancho/alto 4.784/1.916/1.381mm.
Cap. depósito 59 litros.
Vol. maletero 408 litros.
Neumáticos del/tras 255/40 R19.

PRESTACIONES Y CONSUMOS

Velocidad máxima 234 km/h.
De 0 a 100 km/h 5,8 segundos.
Urbano 10,1 l/100 km.
Durante la prueba 8,6 l/100 km.
Emisiones CO2 179 g/km.
Impuesto Matriculación. 9,75%.

Prueba realizada con BP Ultimate

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Catalogado como Pruebas

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