Abarth 500 Esseesse: Pequeño pero matón

Abarth 500 Esseessee (frontal-lateral)

El Abarth 500 con el kit esseesse (supersport), que eleva la potencia a 160 CV, es un pequeño deportivo de aceleración explosiva y reacciones rápidas, con buen tacto y diversión asegurada. Su atractivo es incuestionable. Por 21.490 euros.

Prueba realizada con BP Ultimate

La frase pequeño pero matón describe perfectamente lo que es el Abarth 500 con el kit de potenciación esseesse, un pequeño utilitario, aparentemente inofensivo, pero con prestaciones y reacciones racing. Este hermano pequeño del Fiat idem presenta una estética acertada y llamativa. Tanto es así, que difícilmente pasa desapercibido allá donde vaya. Es más, con el color rojo de nuestra unidad de prueba, adhesivos laterales y preciosas llantas blancas de 17 pulgadas con neumáticos 205/40, el cante es total. Además, la profusión del bonito e histórico emblema del escorpión le dan aire de coche entre moderno y retro que cautiva. En la zaga, una doble salida de escape inmersa en el difusor en negro, se encarga de darle un plus de deportividad.

Interior exclusivo
El interior es igualmente impactante. El salpicadero, que no está acolchado, tiene una decoración bicolor, predominando el rojo de la carrocería y el negro. El volante, multifunción, está achatado por abajo, destacando el escudo Abarth en el centro. Sólo se regula en profundidad, lo que limita encontrar una correcta posición. El cuadro es muy simple en su diseño (recuerda al del Seat 600 de los años sesenta), pero suficiente en la información. Tiene velocímetro, que marca hasta 240 km/h, cuentarrevoluciones y también indicador luminoso (llamado Gear Shift Indicador, GSI) para el cambio de la marcha más adecuada, avisándonos también del corte de encendido del motor para saber cuando poner una velocidad superior. Cuenta también con el sistema Blue&Me TM Map, con función de telemetría, que ofrece datos del motor e incluso cronómetro para conocer el tiempo por vuelta en caso de estar en un circuito.

Abarth 500 Esseessee (interior)

Los asientos son cómodos, teniendo en cuenta que la suspensión del 500 no es precisamente la mejor para las lumbalgias. Su posición es, sin embargo, algo elevada. Los pedales, por su parte, se encuentran demasiado cercanos al conductor, obligando a llevar las piernas flexionadas, y si queremos coger distancia tenemos que tirar la banqueta hacia atrás, pero entonces el volante nos quedará lejano, debiendo poner entonces el respaldo casi vertical. Esta es, sin duda, la mejor solución, sobre todo en conducción dinámica (una carretera de montaña, por ejemplo), inclinando el respaldo cuando optemos por ir más relajados.

Abarth 500 Esseessee (asientos)

La palanca de cambio está situada en posición elevada, lo que facilita su manejo, por encontrarse cerca y casi a la misma altura del volante. Tiene buen manejo, pero sólo cinco marchas, echándose en falta una sexta velocidad, que haría que el coche estuviera más desahogado y lo que eso implica, menos coste de carburante, menos ruido, etc.

De tres puertas, con portón trasero que da acceso al maletero de 185 litros de capacidad, aumentando a más del doble plegando los respaldos de los asientos traseros, el Abarth 500 es un dos más dos. Cuatro plazas en las que de atrás dependen de los de delante para encontrar acomodo.

Prestaciones explosivas
El motor del Abarth 500 es el original Fiat de 135 CV de 1,4 litros de cilindrada. Está sobrealimentado con un turbocompresor IHI y dos intercooler, subiendo a 160 CV con la preparación esseesse de la propia marca. Esa potencia la da a 5.750 rpm, siendo el par de 206 Nm, que sube a 230 en modo Sport. Su velocidad máxima es de 211 km/h (¡que pasada!), acelerando de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos. En cuanto al consumo, está homologado en 6,5 l/100 km y 8,5 litros en ciudad, pero dándole caña los 9 litros largos no son imposibles de alcanzar.

En la consola está el botón Sport. Mientras no se pulsa, las prestaciones del Abarth son buenas, pero sin excitar. Pero al apretarlo se activa la caja de truenos. Tres son las funciones que se ponen en marcha con ese gesto. Para empezar, varia la presión del turbo cambiando la gestión de la centralita electrónica, reduciéndose la asistencia a la dirección, así como la del control de estabilidad y de tracción, permitiendo una conducción más al límite antes de que los citados controles entren en acción.

Abarth 500 Esseessee (trasera)

Estabilidad efectiva
¿Qué cómo va el propulsor del esseesse? ¡Fantástico! Los 160 CV, una vez apretado el botón Sport, mueven con soltura los 1.005 kilos del modelo, gozando de una conducción sobrada, excitante y rápida. Su hábitat son las carreteras de montaña, en donde se disfruta de las magníficas aceleraciones, ya sea en marchas cortas, como en largas, pues en ambas velocidades la contundencia de los 160 CV es más que sobrada para permitir una conducción dinámica, rápida y apasionante.

La estabilidad también resulta muy efectiva, pero en las frenadas fuertes hay que apretar el pedal de en medio con el coche perfectamente apoyado. Al tener una suspensión dura y de corto recorrido, en superficies rizadas o defectuosas hay que ir con el volante bien sujeto para corregir la deriva en la dirección que ello pueda ocasionar. Por otra parte, la contundente frenada del esseesse, gracias a unos discos delanteros de 284 mm y 240 los traseros, exige realizarla a la entrada de la curva con el coche totalmente recto, pues si lo hacemos en apoyo querrá cambiar de dirección. Digamos, pues, que la conducción rápida del esseesse en trazados serpenteantes exige una total y absoluta concentración, pues resulta muy nervioso, disfrutando entonces enormemente de su manejo.

Con siete airbag de serie, incluido el de rodillas para el conductor, cambios en el chasis y suspensión, que hace que la carrocería vaya más pegada al asfalto para bajar el centro de gravedad de este 500 deportivo y exclusivo, el Abarth esseesse es un automóvil para disfrutar, para distinguirse, para sentirse orgullo y para hacer de la conducción diaria un gran premio. Su estética, presentación, prestaciones, comportamiento y exigencia en condiciones extremas, le hacen excitante.

JMA

MEJORABLE
Posición de conducción.
Sólo cinco marchas.
Precio.

DESTACA
Estética muy lograda.
Prestaciones explosivas.
Conducción racing.

Kit esseesse
El kit esseesse es todo un clásico de la marca del escorpión, una preparación de Abarth de antaño que ahora ofrece en su catálogo para los que quieran un coche agresivo, con más caballos, más par, mayor aceleración y más velocidad.

El kit esseesse incluye los siguientes elementos:

– Centralita con software de 160 CV.
– Discos de freno de 284 mm lo delanteros y 240 mm lo traseros.
– Pastillas de freno de altas prestaciones.
– Muelles específicos Abarth delanteros y traseros.
– Llantas de aleación de 17 pulgadas.
– Filtro de aire Powered by BMC.
– Sistema de control de la presión de los neumáticos con sensor.
– Logo esseesse en capó delantero, portón trasero y laterales.

El precio de esta preparación es de 2.500 euros, a los que hay que añadir las horas de montaje y los 18.990 euros del Abarth 500 1.4 16v T-Jet 135 CV objeto de la preparación.

Abarth logoEl escorpión más famoso
La historia de Abarth se inició en 1949, cuando el titular de ese apellido, el austriaco Karl (Carlo en Italia, país al que se trasladó en 1934), que en su juventud había sido piloto de motos, fundó en Turín la compañía de preparaciones de coches con su nombre y usando el escorpión, símbolo de su signo zodiacal, escorpio, como logotipo corporativo. Abarth comprendió que el éxito de sus desarrollos estaba en ofrecer coches con prestaciones racing para conducirlos diariamente y no exclusivamente en los circuitos. Quiso, además, que sus trucajes se realizaran en automóviles normales, incluso de pequeñas cilindradas, accesibles al gran público, haciéndolos especiales. Así nació el Fiat 595, derivado del 500. Eso ocurrió en la década de los 50, período en el que Abarth inició una relación, que fue muy fructífera, con el fabricante italiano de automóviles. Fruto de esa unión nacieron los Fiat Abarth 595, derivado del 500, el 750, 750 Zagato, 750 GT y un largo etcétera.

En 1958, Abarth puso a prueba su 500 Derivazione y lo hizo en el circuito de Monza. Durante una semana entera, su creación dio vueltas durante una semana entera en el circuito italiano, demostrando la fiabilidad de su creación, así como la velocidad, duración y resistencia mecánica. De la exitosa prueba nació oficialmente el Fiat 595, que fue el primer coche potenciado derivado del pequeño utilitario del fabricante turinés.

Las características técnicas del 595 eran todo un reto para la época. La cilindrada de su motor era la de las siglas que le daban nombre. La potencia pasó de 22 a 27 CV y la velocidad aumentó hasta los 120 km/h, 25 más que el original que servía de base. Para conseguir esas cifras, las soluciones técnicas de Abarth aplicadas al modelo pasaban por cilindros fundidos en un cuerpo único, carburador Solex C 28 PBJ, árbol de levas más cruzado y la bomba de aceite, con el correspondiente cárter de mayor capacidad, y el reputado escape de la marca del escorpión. En definitiva, una auténtica revolución.

Pero la preparación de Abarth también incluía la estética del 500, buscando una look agresivo y exclusivo. El frontal cambiaba, sin faltar el emblema del escorpión, que también decoraba los laterales (de pequeño el escudo Abarth me tenía loquito, hasta el punto que en alguna ocasión me encontré con la pegatina del escorpión pegada en la carpeta del cole), ruedas más grandes y tubo de escape de doble salida, transformando al cinquecento en un coche de carreras ágil y veloz, pero también en un vehículo de calle llamativo, único y personal.

En 1964 se lanzaron al mercado dos nuevas derivaciones, caracterizados por distintos niveles de transformación del vehículo. El primero de ellos fue el 595 esseesse (supersport), que se caracterizaba por un incremento de la potencia de 27 a 32 CV y capaz de alcanzar los 130 km/h. La otra preparación Abarth del 595 era el 34, por el nombre del carburador Solex que utilizaba, 34PBIC, elemento que le proporcionaba otros 5 CV de potencia (de 32 a 37).

Pero Abarth, que pasó a Fiat en 1971, no se centró única y exclusivamente en los modelos fabricados por el fabricante italiano. Los primeros modelos en preparar fueron los Cisitalia, en los años 50, marca fundada por Piero Dusio y el propio Carlos Abarth, que dejó de existir cuando el primero se trasladó a Argentina. Fue entonces cuando el vienés (algunas biografías sitúan su nacimiento en la ex Yugoslavia), ya nacionalizado italiano, fundó su propia compañía. A las creaciones de Cisitalia, le siguieron la colaboración con Fiat (la más fértil, sin duda), que no se limitaron únicamente al 500, también con Porsche, Simca, Lancia, etc. Por otra parte, Abarth creaba sus reputados kits de potenciación (¡cuántos Seat 600 los montaron en España!), además de la fabricación de tubos de escape especiales, más de 3,5 millones de unidades, para 345 tipos diferentes de automóviles. En 1979, Carlo Abarth falleció a los 70 años de edad.

Ahora, tras el exitoso retorno del modelo 500, Abarth, de la mano de Fiat, su propietaria, vuelve como marca, poniendo el escorpión en el pequeño cinquecento y también en el Punto. La gama empieza con el Abarth 500, 500C MT, 500C MTA y Abarth Punto. Además, Abarth ofrece también los kits de transformación, con la garantía de Fiat, Esseesse, Esseesse Koni y Brembo Koni. Las potencias de los modelos ofertados por la marca del escorpión van de 135 a 160 y 180 CV el Punto y los precios, 18.990 euros el 500 1.4 T-Jet y 21.590 euros el 500C de 140 CV con cambio secuencial. A esta tarifa hay que añadir 2.500 euros del kit esseesse y 3.250 euros con amortiguadores Koni, que aumenta la potencia hasta 160 CV.

Prueba realizada con BP Ultimate

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