Alpine A110 Légende, un deportivo de raza que emociona

El Alpine fue un deportivo con la bien ganada consideración de leyenda, un coche que me sedujo en la década de los 70, tanto es así que quería comprármelo, cosa que nunca pude llevar a cabo. El actual, un hermoso homenaje al original, me ha conquistado al igual que entonces por su preciosa estética, conducción que emociona, prestaciones sobresalientes y estabilidad excepcional.

El Alpine era un deportivo de calle que se convirtió en un magnífico coche de carreras, tanto de circuitos, como, sobre todo, de rallies. Sus líneas extremas tremendamente seductoras, su rapidez y excelente paso por curva lo convirtieron en objeto de deseo por la gente más ‘racing’, ese público ávido por la conducción deportiva, por las experiencias fuertes, diferenciándose del resto de los mortales al tener un vehículo único, personal y exclusivo con el que disfrutaban por su efectividad y por las miradas de los envidiosos que, como yo, deseábamos tener uno.

Alpine A110, 1962-1978

El A110, el Alpine más exitoso, entró a formar parte de la historia del automovilismo cuando a finales de la década de los 70 (1978), dejó de fabricarse, subiendo entonces al pedestal de leyenda.

La marca Alpine se creó en 1955, presentando su primer modelo en la 42ª edición del Salón del Automóvil de París. Al primer A106, le siguió el A108 y el A110, nacido en 1962, un vehículo que utilizaba muchos componentes del Renault 8 y que tuvo un espectacular éxito comercial. Éste llegó, además de por su gran atractivo y efectividad, por las victorias conseguidas en el campeonato del mundo de rallys y también en Le Mans, haciendo que el coche francés estuviera en boca de los más ‘quemados’ casi toda la década de los 70. La ‘berlinetta’ era un biplaza de diseño personal y único. Llevaba un chasis de acero tubular y una carrocería de fibra de vidrio. El motor, un cuatro cilindros de 1.100 cc y disposición central, tenía en principio 66 CV de potencia, para, en posteriores evoluciones, llegar a los 140 caballos.

Recientemente, Alpine, de la mano de Renault, su propietaria, relanzó la marca con el A110, haciéndolo con gran acierto, homenajeando a esa ‘berlinetta’ de los 60 y 70 que recuerda sin duda al modelo qué le ilumina, manteniendo la esencia y los rasgos de aquel deportivo triunfador, consiguiendo un deportivo que atrae, gusta y cautiva.

Homenaje al mito con exquisito acierto

El actual Alpine es un deportivo de medidas contenidas, con una longitud de 4,18 metros, 1,80 de ancho y una altura de 1,25 metros. A ello le acompaña unas preciosas llantas de 18 pulgadas, una salida de escape trapezoidal situada en el centro del difusor que adorna la zaga y unas formas que atraen y seduce. Llama la atención la presencia de la bandera francesa, situada en el pilar trasero a ambos lados, y también en el interior de las puertas, preguntándome si ese modelo fuera español llevaría la bandera de nuestro país. (Mejor me salgo de este jardín).

Así pues, la estética del Alpine evoca al anterior con gran acierto y atractivo, haciéndolo más de 40 años después, todo un ejercicio de nostalgia que la marca gala ha resuelto con brillantez.

Y si el diseño exterior fascina, el interior es rotundo por su estilo ‘racing’ minimalista en el que abundan los materiales de calidad, de buen gusto, con el cuero como gran protagonista, presente en los magníficos asientos baquet. También abunda la fibra de carbono. En el acabado de la unidad de prueba, el Légende, no hay exceso de botones ni de elementos que puedan perturbar la conducción, todo resulta práctico y efectivo. Salvo los espacios para guardar objetos, inexistentes, pues no hay ni guantera, salvo un pequeño cofre cilíndrico situado entre los dos respaldos y donde cabe dos botellas pequeñas de agua y poco más. El volante, achatado en su parte inferior, se regula en altura y profundidad, destacando las levas del cambio a ambos lados y, sobre todo, el botón rojo Sport. También son regulables los asientos, realmente confortables, además de sujetar el cuerpo perfectamente.

Frente a nosotros, una vez sentados en el puesto de conducción, el cuadro digital, que permite un sinfín de configuraciones, y que incluye la pantalla de la cámara de visión trasera. En el centro del salpicadero, la pantalla táctil de siete pulgadas con el navegador, sistema de audio y otras aplicaciones. Bajo ésta, cinco teclas con el bloqueo de las puertas, la desconexión del control de tracción o las luces de emergencia, entre otras funciones. En la sorprendente consola central, además del botón rojo de arranque y parada, hay tres pulsadores que sustituyen a la palanca de cambios, y son el del punto muerto, la directa y el de marcha atrás. Un poco más atrás, los mandos de los elevalunas, el freno eléctrico y los controles de límite de velocidad y de crucero. Estos se manejan desde el volante, con sus respectivos pulsadores, donde también se encuentra el botón rojo Sport citado anteriormente. Al pulsarlo, cambia la decoración de la pantalla del cuadro, haciéndola más pasional, también lo son entonces las reacciones del coche, tanto del motor, cómo de la caja de cambios de 7 velocidades, viviendo a partir de entonces una auténtica experiencia ‘racing’.

Paso por curva superior que el 718

Por otra parte, y al contrario de lo que pudiera parecer, el habitáculo es muy amplio, acomodándose dos personas perfectamente, sin rozarse y sin sentirse agobiados porque hay espacio para ambos, resultando incluso confortable.

Pulso el botón rojo de contacto y el sonido del motor turbo 1.8TCe que se transmite a la cabina, amortiguado por su buena insonorización, ruge armoniosamente, preparándonos para sentir los 252 CV de este propulsor de cuatro cilindros, con un par máximo de 320 Nm, potencia disponible entre las 2.000 y las 5.000 rpm, con un empuje inmediato. El cambio automático EDC de doble embrague y siete velocidades es rápido y efectivo. La entrega de potencia del Alpine es inmediata, con una aceleración en parado que alcanza los 100 km/h en 4,5 segundos, y una velocidad máxima de 250 kilómetros hora.

Pero no es la aceleración, vibrante al pulsar el botón rojo, la velocidad, la estética incluso, bella y atractiva, lo que más me impactó de este A110; fue, sin duda, el paso por curva tan bestial que tiene. Para que el lector se haga una idea, comparo el modelo francés con el Porsche 718, Cayman o Boxster, su rival, probado por mí hace algún tiempo. Pues bien, el Alpine, en el paso por curva, es superior, siendo realmente vertiginoso. Su perfecto reparto de pesos, 44/56, el motor central ubicado tras los asientos y el pequeño maletero de 96 litros (delante tiene otro de cien litros), la suspensión perfectamente ajustada y el sensacional chasis, además del poco peso, 1.198 kilos, obran el milagro. Lo cierto es que el Alpine asombra al afrontar las curvas, superándolas con una velocidad espectacular y una estabilidad y aplomo que dibujan una sonrisa en la cara de quien tenga la fortuna de pilotarlo por la experiencia tan fascinante que está viviendo.

A todo ello se añade una dirección directa y unos frenos magníficos, componentes mecánicos cuyo perfecto funcionamiento emocionan. El motor, cuyas explosiones con las que nos obsequia en las reducciones, trasladándonos a las mismísimas 24 horas de Le Mans, corta a 6.000 vueltas, tiene un consumo sorprendente, 8,2 l/100 km, incluso bajó a 6,9 litros en carretera secundaria, sin superar la velocidad legal, pero disfrutando en las curvas, con un perfecto compromiso entre confort y aplomo, evidenciando que la potencia no siempre está reñida con la austeridad.

Al igual que el Alpine original, el de los años 70, este, el actual, tampoco podré comprármelo, 62.700 euros tienen la culpa, mucho dinero, sin duda, pero al contrario que el primero este sí lo he conducido y la experiencia ha sido flipante, porque me encantó ‘pilotar’ este deportivo de raza.

Texto y fotos: José Mª Alegre

DESTACA

– Paso por curva.
– Interior.
– Prestaciones y consumo.

MEJORABLE

– Falta de guantera.
– Precio.

EQUIPAMIENTO

Airbag frontal conductor; Airbag frontal pasajero; Antibloqueo de frenos (ABS); Asistente de arranque en cuesta; Aviso de cinturón no colocado; Ayuda a la frenada de urgencia (AFU); Ayuda de aparcamiento delantero; Ayuda de aparcamiento trasero; Control de estabilidad (ESP) desconectable; Control de presión en neumáticos; Control de tracción; Cámara de visión trasera; Desactivación de airbag del pasajero delantero; Faros full LED; Levas de cambio en volante; Luneta térmica; Ordenador de viaje; Regulador y limitador de velocidad; Retrovisores exteriores con calefacción; Selector de modo (Normal / Sport / Track); Volante con ajuste horizontal; Volante con ajuste vertical; Acceso manos libres; Aire acondicionado; Asientos de Confort Sabelt con ajuste eléctrico (6 vías); Asientos delanteros con ajuste de altura; Botón de arranque; Cierre centralizado; Climatizador; Elevalunas eléctricos delanteros; Filtro antipolen; Freno de estacionamiento eléctrico; Luneta trasera sobretintada; Luz de acompañamiento; Luz de lectura delantera; Reposapiés de conductor en aluminio; Retrovisores exteriores con ajuste eléctrico; Tarjeta manos libres; Costura en contraste Alpine Blue en salpicadero, asientos y paneles de puertas; Decoración interior Carbono Brillante; Luces traseras LED; Pedales en aluminio; Pinzas de freno negras; Salida central de escape cromada; Tapicería de cuero; Volante de piel; Consola central elevada; Conexión Bluetooth para teléfono móvil; Doble puerto USB; Navegador; Pantalla táctil de 17,8 cm (7″); Radio; Replicación de smartphone compatible con IOS y Android (Alpine mySPIN); Sonido Focal; Kit de reparación de neumáticos; Llantas de aleación 46 cm (delante); Preinstalación de alarma; Umbral de puertas en acero inoxidable con logo Alpine.

FICHA TÉCNICA


MECÁNICA

Motor Central trasero transversal 4 cil. en línea.
Cilindrada 1.798 cc.
Potencia máxima 225 CV.
Par máximo 340 Nm / 2.000 rpm.

TRANSMISIÓN

Tracción Trasera.
Caja de cambios Automático de 7 vel.

DIRECCIÓN Y FRENOS

Sistema Cremallera eléctrica.
Frenos del/tras Discos ventilados / Discos.
Suspensión del/tras Res. helicoidal / Paralelog. deformable

DIMENSIONES

Peso 1.198 kg.
Largo/ancho/alto 4.180/1.798/1.252 mm.
Cap. depósito 45 litros (14 litros AdBlue).
Vol. maletero 196 litros.
Neumáticos del/tras 205/40 R18 / 235/40 R18.

PRESTACIONES Y CONSUMOS

Velocidad máxima 250 km/h.
De 0 a 100 km/h 4,5 segundos.
Medio 7,2 l/100 km.
Durante la prueba 8,2 l/100 km.
Emisiones CO2 162 g/km.
Impuesto Matriculación. 4,75%.

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