Chevrolet Captiva 2.2 D LTZ AWD: Rentabilidad 4×4

Chevrolet Captiva (frontal)

El Captiva confirma que Chevrolet es una de las marcas que ofrecen una mejor relación producto/equipamiento/precio. Por 31.000 euros, el SUV de General Motors viene con un convincente motor turbodiésel de 184 CV y equipado hasta los topes. Además, por tacto de conducción, está muy bien situado entre la competencia.

Prueba realizada con BP Ultimate

Como ya comenté en la prueba del Trax, el Captiva registró hace años, cuando la crisis no estaba presente día sí día también en nuestras economías domésticas, un fantástico volumen de ventas en España. La clave fue ofrecer un SUV (tan de moda por aquel entonces) espacioso, solvente y bien equipado por un precio irresistible. Pues bien, Chevrolet sabe que esa es la fórmula acertada para sumar clientes y, en la nueva entrega de su coche, vuelve a repetir esa rentabilidad tan apreciada. Con números se explica muy fácil: por 31.050 euros, el SUV está disponible con un motor turbodiésel 2.2 de 184 CV, con tracción 4×4 y con el equipamiento tope LTZ: 7 plazas, navegador, tapicería de cuero, llantas de 19 pulgadas, etc. Es decir, por el coste de un compacto premium diésel (BMW Serie 1, M-B Clase A o Audi A3 Sportback), tenemos un coche para toda la familia con muchos detalles de lujo. La comparación resulta esclarecedora, ¿verdad?

Chevrolet Captiva (trasera)

Sello de General Motors
Como siempre decimos de los Chevrolet, sus precios económicos no equivalen a coches mal presentados ni con falta de pedigrí. No olvidemos que son desarrollados por General Motors, una de las compañías automovilísticas más importantes del sector a nivel mundial. Un ejemplo de la calidad del Captiva es el funcionamiento silencioso del propulsor. Ni recién arrancado en frío transmite sonoridad al habitáculo. Otro detalle digno de elogio es el amplio número de huecos portaobjetos disponibles, la mayoría tapizados.

No obstante, también hay notas mejorables: la instrumentación carece de información permanente con la temperatura del motor; cuando apagamos el automóvil, sólo se enciende un plafón de luz (la iluminación es algo escasa); hay muchos mandos en la consola central (hay que desviar demasiado la mirada de la carretera), y para ver los datos del ordenador de a bordo o del climatizador, hay que hacerlo en la pantalla central.

Chevrolet Captiva (interior)

Sorprendente
Pese a sus casi dos toneladas de peso, el Captiva presenta un dinamismo sorprendente, hasta el punto de que cualquier conductor de un turismo no tendrá dificultades de manejo desde el primer momento. La carrocería no oscila demasiado, por lo que el coche se defiende en las carreteras dominadas por las curvas (eso sí, prefiere las rápidas frente a las lentas). Además, la dirección, pese a que no transmite perfectamente el contacto entre las ruedas y el asfalto, se gobierna con facilidad (no hay que realizar correcciones en ella porque, con un movimiento del volante, el coche va donde hemos apuntado). En vías de primer orden, el aplomo y la estabilidad lineal presiden los viajes, mientras que el aislamiento aerodinámico es algo menor que en un turismo convencional (se notan las dimensiones de los retrovisores), pese a lo cual la comodidad es patente.

De la mecánica 2.2 D de 184 CV, asociada a un cambio manual de seis velocidades (con palanca de buen tacto), además de ser silenciosa, virtud antes mencionada, caben destacar su poderío y su suavidad. Se notan tanto la patada como el retardo del turbocompresor, algo que puede agradar o no, según gustos. No vibra, salvo que circulemos casi al ralentí por despiste del conductor al no reducir velocidades. En esos casos, tampoco son muy patentes dichas vibraciones. Pulsando el botón Eco, activamos el Start&Stop (no hay indicador de cambio recomendado de marcha), con el que obtuvimos un consumo medio de 8,3 l/100 km, con un porcentaje más alto de conducción interurbana que por calles y avenidas. Es una cifra normal teniendo en cuenta el peso y las dimensiones del automóvil.

Del equipamiento en el acabado tope LTZ tan sólo hemos echado en falta unos leds de conducción diurna (aumentan la seguridad y también el empaque del coche) y unos faros de xenón. El resto estaba incluido (ver abajo Equipamiento y Seguridad).

AMPLIO CONTROL. Al estar en una posición elevada, los asientos delanteros permiten tener un amplio control del perímetro delantero del coche. De hecho, se ve el capó, por lo que el conductor controla mejor el morro en aparcamientos (no obstante, en el acabado LTZ, hay sensores de aparcamiento tanto delanteros como traseros).

La tapicería de cuero del Captiva desliza algo más que una convencional de tela y el asiento no sujeta demasiado en las curvas, pero el mullido es firme, lo que da comodidad en largos viajes. Las regulaciones del conductor son eléctricas y ambas butacas cuentan con calefacción (hay una única intensidad). La del acompañante dispone de un cajón en la parte inferior.

GRAN ESPACIO. Las plazas traseras del Captiva destacan por espaciosas: en los laterales, se puede acomodar perfectamente gente de 1,90 metros de altura. Además, los respaldos son regulables en inclinación. La plaza central es más cómoda de lo habitual, porque, pese a que resulta más estrecha, no está muy elevada respecto a las otras dos y el suelo es plano.

Elementos que suman confort y que están presentes son cristales tintados, toma de corriente, asideros, ganchos, posavasos, luz de lectura y anclajes Isofix. Se echa en falta una salida de aire central.

Por espacio, la tercera fila de asientos es para niños. Dispone, por supuesto, de cinturones de seguridad y también de posavasos.

BUEN MALETERO. El Captiva LTZ viene de serie con siete plazas. La sexta y la séptima, si no se utilizan, se guardan debajo del maletero, que registra un volumen de 477 litros (sólo 97 con todos los asientos ocupados y 1.577 utilizándose únicamente dos plazas). El cubículo, de formas regulares, incluye ganchos, argollas, red, toma de corriente y rejilla separadora. Esta última permite cargar hasta el techo sin miedo a que los bultos se desplacen y golpeen a los pasajeros traseros. Por la rueda de repuesto, que es de emergencia, hay que pagar 80 euros.

El portón tiene un gran ángulo de apertura, por lo que incluso adultos altos no tienen que agacharse para acceder al maletero. Además, la luneta posterior es practicable: se puede abrir y cerrar independientemente del portón. Otro dato positivo es que, si se abate la segunda fila de asientos, queda una superficie de carga totalmente plana.

TRACCIÓN 4×4. Con el motor turbodiésel de 184 CV, se asocia la tracción integral AWD, dotada de embrague multidisco. En condiciones normales de adherencia, el par motor va dirigido a las ruedas delanteras. Cuando hay pérdidas de motricidad, el eje trasero recibe, automáticamente, fuerza procedente de la mecánica. No hay un mando que bloquee de forma permanente el reparto del par entre los dos ejes para situaciones complicadas (por ejemplo, cuando se queda una rueda en el aire en recorridos fuera del asfalto).

En carreteras húmedas y frías de puertos de montaña, siempre he mantenido la trayectoria deseada. Por su parte, en el campo, tan sólo he podido transitar por caminos sin fuertes desniveles. En ellas, el coche es fácil de controlar, aunque el firme de tierra tenga poca adherencia. Para subidas y bajadas pronunciadas, el Captiva LTZ lleva de serie ayuda al arranque en pediente y control de descensos (este último se activa con un botón situado en el salpicadero). También sin sobreprecio son las llantas de 19 pulgadas, con las que hay que tener cuidado en tránsitos off road porque el perfil del neumático es reducido y pueden rozarse con facilidad.  

Texto y fotos: F.M.

GAMA CAPTIVA: Desde 20.950 euros (descuento oficial incluido).

2.231 cc / 184 CV / 1.953 kg / 200 km/h / 8,3 l/100 km / 31.050 € (descuento oficial incluido).

DESTACA:
– Relación producto/equipamiento/precio.
– Espacioso y con motor solvente y silencioso.
– Comportamiento convincente en asfalto y en campo.

MEJORABLE:
– Rueda de repuesto de emergencia opcional.
– Sin información de la temperatura del motor.
– Maletero con siete plazas ocupadas.

EQUIPAMIENTO DE SERIE Y SEGURIDAD
Climatizador bizonal; llantas de 19 pulgadas; radioCD con lector de MP3 y tomas auxiliares; siete plazas; Bluetooth; freno de estacionamiento eléctrico; tapicería de cuero; asientos delanteros calefactables y el del conductor, con regulaciones eléctricas; entrada y arranque sin llave; sensores de alumbrado, lluvia y aparcamiento; navegador con cámara trasera; control de velocidad de crucero; retrovisores plegables eléctricamente, etc.
Seguridad: Airbags airbags frontales, laterales y de cortina; programa electrónico de estabilidad (ESC); sensor de presión de los neumáticos; anclajes Isofix; ayuda al arranque en pendientes; control de descenso y antivuelco; reposacabezas activos, etc.

GARANTÍA: Tres años o 100.000 kilómetros.

FICHA TÉCNICA


MECÁNICA

Motor Delantero transversal. 4 cilindros en línea.
Cilindrada 2.231 cc.
Potencia máxima 184 CV a 3.800 rpm.
Par máximo 400 Nm a 2.000 rpm.

TRANSMISIÓN

Tracción Total.
Caja de cambios Manual, 6 velocidades.

DIRECCIÓN Y FRENOS

Sistema Cremallera, hidráulica.
Frenos del/tras Discos ventilados/discos.
Suspensión del/tras McPherson/multibrazo.

DIMENSIONES

Peso 1.953 kg.
Largo/ancho/alto 4.673/1.849/1.756 mm.
Cap. depósito 65 litros.
Vol. maletero 97-477-1.577 litros.
Neumáticos 235/50 R19.

PRESTACIONES Y CONSUMOS

Velocidad máxima 200 km/h.
De 0 a 100 km/h 9,6 segundos.
Urbano homologado 8,5 l/100 km.
Durante la prueba 8,3 l/100 km.
Emisiones CO2 174 g/km.
Impuesto Matriculación. 9,75%.

Prueba realizada con BP Ultimate

Dejar un comentario

Catalogado como Pruebas

Deja un comentario