Estuvimos en Garmisch, la fiesta europea de BMW Motorrad

Garmisch (7)

Como participé no hace mucho en el Les a Les portugués, prueba de mototurismo muy exigente, aunque muy entretenida, ahora tocaba algo más lúdico y tranquilo. Nada mejor que los BMW Motorrad Days en la bonita ciudad alemana de Garmisch. Y para allá que me fui con una F 800 GS.

Los BMW Motorrad Days es la cita europea que todos los bemeuveros esperan, pero no sólo ellos, también muchos moteros en general, pues el encuentro que organiza la marca alemana en Garmisch, en el estado alemán de Baviera, es ya un clásico que figura en el calendario de los aficionados a las dos ruedas.

Después de participar en el rallye portugués Les a Les (ver Hicimos el Les a Les), me apetecía un montón asistir a los Days. Primero, porque quería estrenarme en tan mítica reunión, sobre todo a poco menos de un mes del Encuentro BMW Riders en Formigal, nuestra cita anual en los Pirineos aragoneses, y quería comparar una con la otra (para ser sincero, diré que la alemana gana por experiencia y tiempo, pero la de aquí la supera por ilusión y frescura). Segundo, por recorrer a toda leche las autopistas germanas sin la represión de los radares y de los uniformados que los manejan en las carreteras españolas; y, por último, porque la libertad existe y está en lo alto de mi moto.

Alemania, un país de velocidad libre y ‘cañas’ de un litro
Con la que está cayendo en nuestra piel de toro, el paro, la deuda, la prima (si al menos estuviera buena…), que no hay quien la toque, los mercados y la Unión Europea apretándonos, Alemania está de moda en España. No hay día que no escuche comentarios para todos los gustos del llamado, y con razón, motor de Europa. Y cuando alguien o algo está en boca de todos, resulta atrayente. Por eso, visitar la nación de la bandera tricolor, que en los últimos meses despierta encendidas pasiones entre nosotros (especialmente su máxima responsable política, Angela Merkel), era otro de los motivos de mi viaje a los BMW Motorrad Days. Y confieso que los cuatro días que pasé en Alemania me supieron a poco, pues me atrapó. Un país en el que la velocidad es libre y las cañas son de un litro es un país serio.

Así que iba yo circulando por la autopista en dirección a Garmisch. Atrás quedaba Munich, con sus impresionantes edificios. Vi el Allianz Arena, ese estadio de fútbol que parece de cerámica en el que el Barça y el Madrid quisieron -y no pudieron- celebrar la final de la Champions League 2012. Admiré la espectacularidad del Estadio Olímpico, la elegancia de la sede de BMW o la llamativa fachada de Mercedes-Benz, con una hilera de coches del mismo modelo según el piso que ocupaban. Sin embargo, tanta fastuosidad no me impidió percatarme de la consideración con la que se circula.

Sobre la BMW F 800 GS, moto que me encantó por su dinamismo, ligereza, rapidez, aplomo y bajo consumo (y eso que no era el nuevo modelo que la sustituye y que se acaba de presentar, ¡cómo será la actual!), iba a 150 km/h en los tramos de la autopista en los que la velocidad no se reprime. ¡Qué alegría p’al cuerpo!

El Lamborghini me respeta
Tenía que adelantar. Miré por el retrovisor y vi a lo lejos una mancha amarilla de lo que parecía ser un Lamborghini. Me da tiempo, me dije. Puse el intermitente e inicié la maniobra. Cuando estaba en pleno adelantamiento, avanzando por el carril de la izquierda, miré de nuevo atrás y el Gallardo ya cuidaba mi espalda, ¡a qué velocidad irá! ¡Vale, vale, ya me aparto!, le digo en silencio volviendo de nuevo a la derecha antes de que me suelte una ráfaga de luces. Pero nada de eso ocurrió. El Lambo esperó pacientemente a que finalizara la operación sin emitir señal alguna de impaciencia. ¡Igual que en España!, grito sorprendido.

Pero eso no es una excepción. Durante el trayecto, comprobé que ningún conductor acosaba al de delante. Respetuosos y cívicos, los vehículos realizan sus maniobras, bien señalizadas, por supuesto (en España, el intermitente es apenas un elemento decorativo que sólo una minoría utiliza para avisar a los demás conductores de sus intenciones), sin que sean molestados. Y una vez finalizadas, vuelven a su carril, retomando la velocidad que llevaban aquellos que han aguardado. Es una cuestión de educación. Ahora me explico por qué en Alemania la velocidad es a gusto del consumidor (en los tramos en los que se puede, que no son todos) y por qué a pesar de tan grande libertad, hay menos accidentes que en España. Respeto, educación y civismo, valores que en nuestro país cotizan a la baja (basta con observar cualquier sesión del Congreso de los diputados), son los que rigen en esa sociedad. Sólo así se entiende lo bien cuidado que tienen el país, la limpieza que impera en sus parques, calles, incluso los arcenes de las carreteras, auténticos estercoleros en España, son ejemplares. O esa imponente masa forestal de la que disfrutan y que no hay pirómano alguno que le meta una cerilla, ¡qué envidia!

Garmisch, la gran fiesta motera
Garmisch es una fiesta cuando llegan los moteros, pero también el resto del año es un destino apetecible. Con cerca de 30.000 habitantes, la ciudad alemana está ubicada en los Alpes, junto a la frontera austriaca. Los deportes de invierno son su principal reclamo, con 60 kilómetros de pistas esquiables y glaciar, el único existente en Alemania, además de contar con la cima más elevada del país, el Zugspitze, con 2.962 metros.

Sus instalaciones blancas son olímpicas. En ellas se celebraron los Juegos de Invierno en 1936 y, más recientemente, en 1978 y 2011, los campeonatos mundiales de Esquí Alpino. Es, pues, un lugar de ensueño por sus vistas de postal, con paisajes a lo Heidi, para visitar, pasar unos días de vacaciones y, cómo no, reunirse con los colegas moteros. No es casual pues que BMW Motorrad haya elegido estos parajes para su reunión internacional anual, ya que, además de lo descrito, su buena situación respecto a las principales capitales europeas y las excelentes rutas de montaña que discurren por ellos, idealizan Garmisch.

El parque que aloja los BMW Motorrad Days recibe al rider (35.000 este año) con un arco anunciador del lugar de diversión y fiesta al que va a entrar. Y lo que allí encuentra es una oferta acotada por zonas, como la de exposición y comercial, exhibición, pruebas, gastronomía, camping, además de la zona de paseo y diversión.

Zonas de exposición, pruebas, exhibición y restauración
La primera de ellas, el área comercial y de exposición, reunió a más de 80 expositores. Cada uno de ellos ofrecía mil y una preparaciones para cada modelo BMW, desde las defensas de las GS para viajar al fin del mundo, a la personalización de cualquier R de motor bóxer, sidecars de todo tipo y diseño y un largo etcétera. No faltó tampoco la oferta de equipamiento, empezando por la propia marca alemana, que desplegó un espacio enorme en el que exponía su oferta en ropa y también su gama, aprovechando tan expansivo escenario para presentar las nuevas F 700 GS y 800 GS.

Los nostálgicos también tenían mucho de que disfrutar, con joyas como la R 80 G/S de Gaston Rahier, con la que el francés ganó el París-Dakar en 1984 y 1985, la admirada R 90 e incluso una preciosa R 32 de 1926.

La exhibición corrió a cargo del siempre sorprendente Chris Pfeiffer, campeón del mundo de stuntman, virguero de la moto que hace con ella lo que quiere, incluso se atrevió con una impresionante BMW K 1600 GTL, que, a pesar de sus más de 300 kilos de peso, la manejó cual Vespino con la que muchos de nosotros aprendió a mantener el equilibrio. La actuación de Pfeiffer se combinó con la de freestyle, siempre tan impactante.

En el haber de la cita alemana cabe añadir el encuentro con figuras del motociclismo. En esta edición no faltó el simpático Troy Corser, ni los titulares del equipo BMW Motorrad Motorsport de Superbikes, el británico Leon Haslam y el italiano Marco Melandri, que ya ha llevado a la S 1000 RR a lo más alto del podio esta temporada, acompañado de Manuela Raffaeta, su espectacular novia que le saca al menos dos cabezas.

Más de tres mil personas en la Oktoberfest
Otro de los atractivos de los BMW Motorrad Days es la posibilidad de probar todos los modelos del constructor germano, una oportunidad que aprovecharon 2.200 riders que condujeron la moto deseada, incluyendo los esperados maxiescúter, en las rutas guiadas. Todo un lujo.

La oferta gastronómica tampoco es baladí. Allí hay de todo, puestos, pequeños y grandes, que sirven la típica comida alemana: salchichas, codillo, filetes de Sajonia, a pesar de estar en Baviera, etc, sin faltar la patata o la col verde como guarnición. Y todo eso regado con la sabrosa y abundante cerveza de trigo, cuya medida más habitual es la caña de medio litro, cuando no del doble, tragos largos incompatibles con las dietas.

Quienes deseaban cenar disfrutando con la Oktoberfest, fiesta bávara con música en directo, se acercaron al Party Tent, recinto cerrado en donde más de tres mil personas saciaban su apetito y sed bailando a los sones de afinados conjuntos musicales. Era admirable ver a tantas personas divertirse sin ningún tipo de incidente, disfrutando de la fiesta motera que los hermanaba en una gran celebración en la que reinaba el buen rollo, las viandas y la amistad. El problema, claro, es que en cada una de esas veladas caían en el body al menos tres litros de cerveza, y lo digo por experiencia. La diversión seguía hasta altas horas de la madrugada, pues la oferta nocturna, además del Party Tent, se completaba con otros lugares y actuaciones. Y cuando la noche se acaba, a dormir. Unos, a alguno de la numerosa oferta hotelera de la zona; y los otros, al camping de verde pradera puesto a disposición de los participantes por la organización.

Los BMW Motorrad Days son tres días (uno más si se va el jueves) de diversión, entretenimiento, buena comida, mejor cerveza e insuperable ambiente donde perderse una vez al año para disfrutar de una de las mejores fiestas moteras de Europa. Y, de paso, entender por qué Alemania está a la cabeza de Europa y nosotros en la punta contraria.

José Mª Alegre

Encuentro BMW Riders en Formigal, una fiesta para no perdérsela
Los Days alemanes tienen su réplica española en el Encuentro BMW Riders, reunión motera que se celebra en la estación de Formigal (Huesca) del 7 al 9 del próximo mes de septiembre. Este año, además, la concentración celebra su décimo aniversario, motivo por el que BMW Motorrad España ofrecerá muchas novedades, la primera de ellas, y seguramente la más celebrada, la gratuidad de la inscripción.

Pero el listado de actividades y sorpresas que esperan a todos los que acudan al encuentro, sean dueños de una BMW o no, es extensísimo. Como la prueba de toda la gama de BMW Motorrad, incluidos los dos nuevos maxiescúteres, los C 600 Sport y C 650 GT, así como modelos Husqvarna.

El evento tendrá un speaker de lujo, el periodista Valentín Requena, cuyas retransmisiones del Mundial de Motociclismo en TVE ayudó a popularizar este deporte. También acudirán los mejores stuntman, como Chris Pfeiffer o Narcis Roca, que a buen seguro dejarán asombrados a todos. Y no faltarán tres de nuestros mejores viajeros, Miquel Silvestre, Alicia Sornosa y Eduard López Arcos, que contarán sus aventuras en sendas conferencias. Un fin de semana para no perdérselo.

Más información en www.bmwriders.es y en www.facebook.com/bmwmotorradESP

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