Ferdinand Alexander Porsche, el creador del 911, fallece a los 76 años

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Hay personas que pasan por la vida dejando un legado, una obra imborrable que perdura en la memoria de todos. Uno de esos personajes es Ferdinand Alexander Porsche, el creador del coche de mis sueños, el mítico 911 de la marca alemana fundada por su familia y que ha fallecido a los 76 años de edad.

Ferdinand Alexander Porsche es uno de esos hombres que dejan huella, no en balde creó uno de los automóviles más admirados y deseados de cuantos hay en el panorama mundial, el 911 que lleva su apellido, un icono de la industria de la automoción que creó hace 49 años y que sigue tan fresco, moderno y actual como entonces. Butzi, como le llamaban cariñosamente sus allegados, ha muerto a los 76 años en la bella ciudad austriaca de Salzburgo.

Ferdinand Alexander Porsche, nació en Stuttgart el 11 de diciembre de 1935 y era el mayor de los vástagos de Dorothea y Ferry Porsche. Ambos, padre e hijo, sentían la pasión por los coches heredada del progenitor del primero y abuelo del segundo, Ferdinand Porsche, creador del famoso Escarabajo de Volkswagen, un genio de la industria del motor que inoculó esa pasión a su hijo y a su nieto.

El creador de la saga automovilística Porsche, Ferdinand, vino al mundo en Maffesdorf (Austria entonces, República Checa en la actualidad), en 1875. Estudió la carrera de ingeniero, interesándose por los motores propulsados por energía eléctrica. Fruto de esos conocimientos y de su paso por la empresa de automóviles Jacob Lohner, presentó en la Exposición Universal de París de 1900 el Lohner-Porsche, un coche propulsado por cuatro motores eléctricos instalados en las ruedas.

Amante de la competición, Ferdinand consiguió varias victorias pilotando automóviles diseñados por él, como el Austro-Daimler, marca en la que había entrado como director técnico en 1906, siendo ascendido, posteriormente, a director general.

Su genialidad no pasó desapercibida para los responsables de Mercedes, que le contrataron como director técnico en 1923. Su paso por la marca de la estrella fue prolífica, desarrollando los motores con compresor, ganando la Targa Florio en 1924, y diseñando los modelos S, SS y SSK de Mercedes-Benz. En reconocimiento a sus éxitos, fue nombrado doctor honoris causa en ingeniería por el Technische Hochschule de Stuttgart.

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Volkswagen Escarabajo
En 1931, Ferdinand Porsche creó su oficina de ingeniería y diseño en Stuttgart. Gracias a su buen hacer, su empresa recibió varios encargos, uno de ellos el de Auto Unión (hoy Audi), para hacer un monoplaza de carreras con motor de 16 cilindros, el P-Wagen, que ganó muchas pruebas en las que participó.

Por aquel entonces, Porsche ya fraguaba la idea de crear un automóvil propio deportivo, de calidad y diferente a lo que había por aquel entonces. En 1934, faltando cinco años para el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno nacionalsocialista alemán le encargó el proyecto de lo que sería el famoso y popular Volkswagen Escarabajo. Sin embargo, el estallido de la guerra paralizó el proyecto, ya muy avanzado, del popular modelo, que estaba a punto de fabricarse en masa, si bien se hizo una versión militar, el Kübelwagen, en 1940. Ese fue el inicio de una serie de vehículos militares que produjo Porsche durante el conflicto bélico, como tanques o modelos todoterreno y anfibios.

El calvario de los Porsche
Acabada la guerra, Ferdinand Porsche y su hijo Ferry, junto con Anton Piëch, yerno del primero y abuelo de Ferdinand Piëch, que años más tarde llegaría a presidir Volkswagen, fueron encarcelados en Francia, sin juicio alguno, acusados de haber contratado irregularmente a personal para su fábrica de Nibelungenwerke, en Austria. Durante su encierro, los Porsche fueron obligados a realizar proyectos para Renault, diseñando el futuro 4 CV para la marca francesa. Ferry fue el primero en salir del confinamiento galo, poniendo fin a su calvario, pero con la firme promesa de acabar con el de su padre, que seguía entre rejas, poniéndose inmediatamente a trabajar. En 1948, con su padre todavía en la cárcel, Ferry presentó el primer modelo con su apellido, el Porsche 356, basado precisamente en el Volkswagen Escarabajo, pero éste, a diferencia de aquel, era deportivo y descapotable. Su carrocería era de aluminio y su motor central procedía de Volkswagen, con una potencia de 35 CV a 4.000 rpm. Ese coche representó el inicio de una de las marcas más míticas, admiradas y deseadas del panorama automovilístico mundial.

Pero no fue el 356, modelo de éxito, sin duda, y cuyos beneficios utilizó Ferry para liberar a su padre de la prisión, el que encumbró a lo más alto a la marca alemana, sino el 911, que aún tardaría en llegar, alumbramiento que estaba reservado a Ferdinand Alexander Porsche, Butzi, el hijo de Ferry ahora fallecido. En 1951, siendo testigo de la comercialización del primer modelo de la marca por él fundada, fallece Ferdinand Porsche.

Con la dirección de la firma bajo su responsabilidad y realizado el traslado de la fábrica de Austria a Stuttgart, ciudad de sus orígenes, lo que mejoró el ritmo de producción, Ferry inició nuevos proyectos, como el acuerdo con Volkswagen para el suministro mutuo de componentes. En 1951, Porsche debutó oficialmente en las 24 Horas de Le Mans, ganándolas en la categoría de hasta 1.100 cc. Ese fue el inicio de una fértil y laureada participación del constructor alemán en la competición, que sigue tan vigente como entonces, pues sus coches, sobre todo el 911, siguen paseándose por los circuitos de todo el mundo con gran notoriedad.

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‘Butzi’ diseña el 911
Ferdinand Alexander Porsche se incorporó a la empresa familiar que dirigía su padre, Ferry, en 1957. A diferencia de su progenitor y de su abuelo, Butzi no estudió ingeniería alguna, sino que se matriculó en la Escuela de Diseño de Ulm. Cuando el hijo de Ferry ingresó en el departamento de Diseño de Porsche, las necesidades de la empresa pasaban por sustituir al exitoso 356. El nuevo modelo debía ser más largo que su predecesor para ofrecer más espacio a sus ocupantes y la trasera del nuevo deportivo debía ser cupé. En cuanto al propulsor, se prefirió el motor trasero, bóxer y refrigerado por aire. Con esas premisas, Butzi recibió el encargo de su padre de dar vida a ese proyecto que debía relevar a un deportivo tan aclamado como el 356, con 17 años triunfales en el mercado y 76.302 unidades fabricadas.

El gran talento de Ferdinand salió a relucir y el mundo del automóvil enmudeció al ver el precioso Porsche 911 (el nombre original con el que fue presentado en el Salón del Automóvil de Frankfurt en 1963 fue el de 901, pero Peugeot reclamó el nombre para sus modelos alegando su exclusividad por utilizar cifras de tres números con un cero en medio. Fue así como Porsche cambió la denominación a su 901 por el del aclamado posteriormente 911).

El nuevo Porsche diseñado por Butzi llevó, finalmente, un novedoso motor bóxer de seis cilindros de 1.991 cc, 130 CV y refrigerado por aire, obra del ingeniero Hans Mezger, y cuya avanzada tecnología queda demostrada por su longeva vigencia, hasta la generación del 996 (denominación interna con la que la marca bautiza a sus modelos), que salió en 1997, sustituyendo entonces el aire por el líquido para su refrigeración. En todos esos años, el palmarés de Porsche con esos propulsores fue impresionante, con victorias en Montecarlo, Le Mans, el París-Dakar, etc.

La obra de Butzi, el 911, sigue imperdurable, como lo demuestra la plena actualidad del modelo, que sigue en lo más alto casi cinco décadas después de su creación con la misma fuerza que entonces, deportivo que a finales del año pasado conoció su séptima generación.

Junto a vehículos de producción en serie, Butzi se centró también en el diseño de automóviles de competición durante los años 60. Entre sus obras más conocidas se encuentran el Fórmula 1 Type 804 o el Porsche 904 Carrera GTS, considerado ahora uno de los coches de carreras más bellos de todos los tiempos.

Porsche Design Studio
En el transcurso de la conversión de Porsche KG en una sociedad anónima en 1971/72, Ferdinand Alexander Porsche, junto con todos los demás miembros de la familia, se retiró de la primera línea de gestión de la compañía. En 1972 fundó Porsche Design Studio, en Stuttgart, y trasladó sus oficinas centrales en 1974 a Zell am See, en Austria. En las siguientes décadas diseñó numerosos accesorios que se han convertido en productos clásicos como sus coches. Fruto de su imaginación y talento son las conocidas gafas Carrera, los relojes con su apellido, estilográficas y bolígrafos y un largo etcétera que consiguieron el reconocimiento general bajo la marca Porsche Design. En paralelo, diseñó con su equipo gran cantidad de productos industriales, electrodomésticos y bienes de consumo duraderos para clientes de renombre internacional con la firma Design by F.A. Porsche.

El lema de su trabajo como diseñador fue: “El diseño debe ser funcional y la funcionalidad debe ser trasladada visualmente a la estética, sin curiosidades que tengan que explicarse previamente”. O esta otra: “Un producto diseñado coherentemente no requiere adornos; debe resaltar solamente por sus formas”. Ferdinand Alexander Porsche recibió numerosos premios y condecoraciones, tanto por su trabajo como diseñador de productos concretos. Por ejemplo, en 1968 el Comité Internationale de Promotion et de Prestige le reconoció por el excepcional diseño estético del Porsche 911 durante el Foro Internacional de Diseño de Hannover (iF), donde le votaron como Prizewinner of the Year, en 1992. En 1999 el Presidente de Austria le otorgó el título de Profesor.

Butzi mantuvo durante toda su vida una estrecha relación con Porsche AG como socio y miembro del Consejo de Supervisión. Incluso después de haberse retirado de la primera línea del negocio, contribuyó al diseño de los deportivos de la marca durante varias décadas y dirigió siempre la compañía en la dirección correcta. Éste fue especialmente el caso en el difícil periodo que Porsche experimentó a principios de los años 90.

Entre 1990 y 1993, el ahora fallecido actuó como presidente del Consejo de Supervisión de la compañía, donde jugó un papel primordial en el giro económico de Porsche AG. En 2005 cedió su puesto en el Consejo de Supervisión en favor de su hijo Oliver y asumió el cargo de presidente honorario de dicho Consejo de Supervisión.

JMA

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