Gran Premio de España de F-1. Poder latino. Maldonado, primero, y Alonso, segundo

Maldonado - Fernando Alonso - Kimi Raikkonen - Formula 1 - GP España

En Montmeló, Alonso estuvo soberbio y su Ferrari, que había recibido un paquete de mejoras, a la altura. Sin embargo, el asturiano no pudo con Maldonado, cuyo Williams, propulsado por el sobrado motor Renault, le llevó a poner su nombre con letras de oro en la F-1. En Barcelona, el poder latino se impuso.

La carrera estaba a punto de dar comienzo. Los monoplazas rugían. El momento de dar la salida al Gran Premio de España (es curioso, porque el GP lleva el nombre del país que los políticos de esa comunidad defenestran) de Fórmula 1, en el circuito de Montmeló, se iba a producir. Desde el final de la recta de tribuna, se distinguían los bólidos en la parrilla como si fueran un espejismo debido al calor que desprendían los motores  con las revoluciones a tope. De repente, el director apagó las luces rojas del semáforo, arrancando la quinta prueba del Mundial. Enseguida se produjeron los típicos escarceos en un intento por llegar bien colocado al primer giro. Fernando Alonso (Ferrari), segundo, por detrás de Pastor Maldonado (Williams), se acercaba a esa curva tan importante para el devenir de la carrera.

Hamilton, del primero al último
En la jornada anterior, al español los cronos le habían ido francamente bien. El paquete de mejoras recibidas en el F2012 habían vitaminado  notablemente el monoplaza italiano. Pero, por lo que se ve, sólo al del asturiano, pues su compañero Massa no decepcionó, hundiéndose en el puesto 16º de la parrilla. Desde el inicio del largo fin de semana al que se enfrentan los pilotos en cada prueba, con los libres del viernes, Alonso se encontró cómodo, manifestándolo, a pesar de su habitual prudencia. Fue el sábado, el día decisivo en el que sólo cuenta la puesta a punto de las mecánicas y la finura de los pilotos, donde se comprobó la sustancial mejora del coche del bicampeón.

Tanto en la Q1, como en la Q2, el español fue bien, consiguiendo clasificarse sin grandes esfuerzos. Además, las sesiones fueron todavía mejores para él, pues sus principales rivales se descolgaron de los puestos de arriba. Mark Webber (Red Bull) y Jenson Button (McLaren) no se clasificaron para la Q3. También Sebastian Vettel (Red Bull), el líder de la general, hacía un discretísimo séptimo. Mejor resultado obtenían los Lotus de Romain Grosjean y Kimi Raikkonen, tercero y cuarto; Sergio Pérez (Sauber), quinto, y Nico Rosberg (Mercedes), a continuación. Pero todos ellos habían subido un puesto extra gracias al tremendo error del equipo McLaren, que ajustaron tanto el combustible de Lewis Hamilton, que su coche se quedó sin gasolina justo cuando hacía la vuelta de honor tras haber conseguido la pole. Tamaño fallo le costó el dudoso honor de cerrar el pelotón, pues los comisarios le enviaron al último lugar de la parrilla del domingo como sanción por incumplir el reglamento técnico de la F-1. De esta forma, no fue Pedro de la Rosa (HRT) el último en salir, sino el británico.

Alonso, primero en la primera curva
Y los bólidos se acercaban a la primera curva. Se aproximaban, ya estaban en ella, con Alonso y Maldonado emparejados, en paralelo, hasta que la maestría del español se impuso, ganándole la partida al venezolano y poniéndose primero en momento tan premonitorio. Por detrás del hispano, Raikkonen, que se había merendado en la salida a su compañero Grosjean y Rosberg, que había hecho lo propio con el francés, cuarto. Por detrás, Pérez pinchaba, incidente que le permitió lucirse al controlar el coche en tan comprometida circunstancia, saliéndose de la pista, pero metiéndose de nuevo en ella y consiguiendo llegar al pit lane para sustituir la goma. Cierto que la maniobra del protegido de Carlos Slim contó con la brillantez de Hamilton, que pudo esquivar al Williams al volver al asfalto.

En la décima vuelta, Alonso se detenía para cambiar los neumáticos. Antes lo habían hecho muchos de sus rivales, volviendo al trazado tercero, liderando de nuevo en cuanto Maldonado y Raikkonen le imitaron. En la duodécima, Hamilton, que había salido el último por el incidente señalado del sábado, había escalado hasta la ¡cuarta posición!, con un McLaren que parecía de otra galaxia. Pero el inglés no había cambiado las gomas, haciéndolo y situándose entonces duodécimo.

A todo esto, Michael Schumacher (Mercedes GP), que había partido octavo, se comía a Bruno Senna (Williams) en una frenada, llevándose al brasileño a la puzolana y yéndose él también, acabando la carrera para ambos. La imagen del alemán tirando el volante, que cuesta tanta pasta, al salir del monoplaza, le acompañará ya siempre. Su decepción era entendible, pues, esta temporada, de cinco carreras sólo ha acabado tres. Pero la culpa había sido suya. Es como si Schumi no aguantara la enorme presión de un GP.

La estrategia de Williams vence a Ferrari
La segunda parada de Alonso (vuelta 27) le costaba la primera plaza en favor de Maldonado, que, en un cambio de estrategia, adelantaba su detención en los garajes, quitándole el liderato al pupilo de Domenicali, ese monstruo de la táctica y la pericia. Con el hispano primero y el asturiano segundo, el nórdico Raikkonen les seguía, pero a mucha distancia. Cuarto, el compañero del anterior, Grosjean, por delante de Hamilton, Rosberg, Kamui Kobayashi (Sauber), Button, Vettel y, décimo, Nico Hulkenberg (Force India), cerrando la colorida serpiente Pedro de la Rosa (HRT).

En el 40º giro, Pérez, que había tenido un incidente con su equipo en el cambio, abandonaba en la pista. Dos vueltas más tarde, el líder hacía el último stint, regresando al asfalto en tercera posición, mientras Alonso sustituía al venezolano en la cabeza de carrera. Y defendió esa posición hasta que tuvo que hacer lo mismo que su máximo rival, que parecía tener todas las papeletas para llevarse el GP, situándose, tras la rapidísima maniobra en el box de Ferrari, tercero, a la espera de que Raikkonen, primero en ese momento, se metiera en el pit lane.

A partir de ese momento, y sin volver a realizar ya stint alguno, se inició una persecución que resolvió Maldonado, al superar a Raikkonen, sin grip en sus ruedas, siendo adelantado también por el asturiano, que se puso segundo a poco más de un segundo del líder. ¡Emoción a tope! En la 50ª, los dos coches de cabeza iban casi pegados e iban a doblar al ¡Ferrari de Massa!, compañero del español de boquilla, que no de hechos (¿serán verdad esos rumores que sitúan a Webber en el asiento del brasileño en Ferrari en 2010, a la espera de la llegada de Pérez en 2014?).

Primera victoria de un venezolano en F-1
A ocho para el final, con el asturiano pegado al sudamericano, el jefe de equipo le decía a Alonso por radio que pulsara el botón de caballos extras de potencia de su motor para que ganara la carrera. ¿Lo apretó? Pues, a juzgar por lo ocurrido, si lo hizo, no se notó. Porque Maldonado se fue escapando de Alonso, con problemas de neumáticos a partir de entonces, circunstancia que comprometía su magnífico segundo puesto, que le podía dar el liderato del campeonato, dependiendo de lo que hiciera Vettel. Efectivamente, el peligro de Alonso se llamaba Raikkonen, que, tercero, le estaba recortando un segundo por vuelta.

La bandera a cuadros dejó todo como estaba. El poder latino se había consumado. Maldonado cruzaba la meta como vencedor, siendo el primer venezolano en ganar un GP, y dándole a su escudería, la del hierático Frank Williams, la primera victoria desde Interlagos en 2004, acabando así con ¡ocho años de sequía! También Raikkonen se estrenaba en el podio tras su experimento en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

Por su parte, Fernando Alonso consiguió su podio 75º, y, lo mejor, auparse hasta la primera posición del campeonato, coliderando con Sebastian Vettel con 61 puntos los dos. El alemán, saliendo séptimo, quedó un puesto por delante, sexto, lo que le dio los puntos suficientes para estar arriba, pero junto a Alonso, cuyo resultado en Montmeló abre las puertas a la esperanza, pues en el circuit demostró que puede. También lo estuvo, o casi, su Ferrari y a poco que mejore, la maestría del número uno de Maranello llevará a buen seguro al F2012 a lo más alto. “Es un paso adelante en nuestras posibilidades para ser campeones”, dijo el asturiano al bajarse del coche.

Mientras, en el box de Williams la fiesta por la victoria de su piloto Maldonado era total, hasta el punto que se produjo un espectacular incendio, en circunstancias todavía no aclaradas, al prender los bidones de combustible que allí había. El resultado fue varios heridos, al parecer de carácter leve, y el coche de Senna seriamente dañado.

El campeonato de F-1 está más abierto que nunca, como lo demuestra el hecho de que en las cinco carreras disputadas hayan sido otros tantos pilotos los adjudicatarios. De momento, en Montmeló, el poder latino se impuso. El 27 de este mes llegará Mónaco, un circuito difícil y complicado, donde la veteranía es un grado.

JMA

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