La evolución del BMW M5 desde su llegada en 1984

La llegada de la sexta generación del BMW M5 ha sido uno de los lanzamientos del año, además de la confirmación de la evolución de una berlina deportiva que lleva dándonos alegrías desde el año 1984. El paso de los años la ha mejorado, pero sin perder un ápice de su esencia.

El año 1984 fue de esos que quedan marcados en rojo en la historia de una marca, en este caso BMW. Y es que fue entonces cuando llegó al mercado la primera generación del M5, conocida como E28S, que contaba con un motor de seis cilindros en línea de cuatro válvulas con una cilindrada de 3,5 litros y 286 CV de potencia. Éste le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 6,5 segundos, alcanzando una velocidad punta de 245 km/h.

Tan solo hubo que esperar cuatro años más para conocer al E34S, la segunda generación del M5, que con una cilindrada aumentada hasta los 3,6 litros llegaba a los 315 CV. Otros cuatro años después, en 1992, el M5 se actualizaba con un motor de 3,8 litros y 340 CV. Fue esta variante del M5 la primera que estuvo disponible en la extraña versión Touring, de la que se produjeron poco menos de 900 unidades.

La tercera generación del BMW M5, conocida como E39S, fue obra ya de BMW M GmbH, que nació en 1993 tras ser rebautizada BMW AG. Este nuevo vehículo, que fue lanzado en 1996, introdujo un motor V8 de 400 CV con 500 Nm de par máximo, haciendo el 0 a 100 km/h en tan solo 5,3 segundos.

Ya en el siglo XXI, concretamente en 2005, BMW lanzó el E60, que equipaba un motor V10 de 5 litros con 507 CV de potencia. La aceleración de 0 a 100 km/h que marcaba este vehículo era de 4,7 segundos, ofreciendo además desde la marca alemana la posibilidad de equipar el paquete M Driver para obtener una velocidad punta de 305 km/h -sin él, estaba limitada a 250-. Otro elemento añadido fue la caja de cambios automática secuencial M (SMG) con siete velocidades y el sistema Launch Control para lograr la máxima aceleración desde parado. Este M5, por cierto, también se vendió en versión Touring.

No fue hasta 2011 cuando BMW presentó la quinta generación del M5, que volvió a una configuración V8, en esta ocasión de 4,4 litros bi-turbo, para obtener una potencia de 560 CV y un par máximo de 680 Nm, justo el doble que el primero. La tecnología M TwinPower Turbo permitió a este vehículo hacer el 0 a 100 km/h en apenas 4,3 segundos y alcanzar un máximo de 315 km/h. Dos años después se lanzó el Paquete de Competición, que elevaba la potencia hasta 575 CV, mientras que la edición 30 Jahre M5 (30 años de M5), limitada a 300 unidades, se iba hasta los 600 CV, misma cifra de la que presumía la edición especial “M5 Competition Edition”.

De esta manera, la llegada de la sexta generación del BMW M5, presentada recientemente y conocida como F90, llega con la misión de seguir alimentando el mito de un vehículo que resulta perfecto para aquellos que busquen prestaciones sin límite sin renunciar por ello a todas las comodidades que ofrece una berlina de altos vuelos.

 

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