La realidad de la España vaciada turolense visitada por José Mª Alegre, director de QuintaMarcha.com, con la nueva BMW R 1250 RT

Sobre la tecnológica y confortable BMW R 1250 RT, la nueva touring de la marca alemana, modelo que copa el 71% de las ventas del segmento, José Mª Alegre visitó los pueblos de El Maestrazgo turolense para dar fe de la España vaciada, fenómeno que provoca el éxodo de los habitantes de los pueblos ante la falta de oportunidades. El reportaje lo publica la News BMW Riders, de la que Alegre es coordinador.

Recambios Getafe

En la primera parte de este reportaje de la España vacía, o vaciada, que realicé con la poderosa y confortable R 1250 RT, publicado en la News de junio, dejé constancia del vaciamiento imparable que sufren los pueblos de Teruel (y de tantos puntos de nuestra geografía), una de las provincias más afectadas por el fenómeno de la despoblación, visitando alguno de ellos. Viajé por las bellas comarcas de El Maestrazgo y también de las Cuencas Mineras, donde abundan las localidades abocadas a la desaparición sino se pone remedio.

Un recorrido de centenares de kilómetros en los que la RT demostró su enorme capacidad rutera, con una posición de conducción excelente, un manillar corto y alto donde las manos se sitúan perfectamente en ambos puños, los hombros y brazos relajados, por lo que los kilómetros en esta moto pasan sin enterarte… salvo en el placer de conducirla, que nunca decrece porque el disfrute es constante.

Otra de sus ventajas es que cualquiera que tenga una estatura normal tocará perfectamente al suelo con ambos pies, con la posibilidad, además, de optar por varias alturas de asiento (de 760 hasta 850 mm), encontrando a buen seguro la posición ideal sobre ella y los pies bien asentados en el suelo al detenerse.

Control de crucero adaptativo y pantalla de 10,25” asombrosa

Pero, sin duda, las novedades más destacables son el control de crucero adaptativo, que, teniendo conectado el control de velocidad de crucero, regula y mantiene la distancia de seguridad respecto al vehículo que tenemos delante, ya sea reduciendo la velocidad e incluso frenando.

La otra novedad que asombra, además de su estética afilada, con el efectivo alumbrado Full Led, tanto en las ópticas delanteras, como en la zaga e intermitentes, al igual que la luz diurna y los faros adaptativos, éstos opcionales, es el cuadro de mandos, una asombrosa pantalla de 10,25” de magnífica resolución. Ofrece varios menús a los que accedemos con el mando, de fácil y simple manejo, situado a la izquierda del manillar. Además, tiene la posibilidad de mostrar varias funciones a la vez gracias a la pantalla dividida, como el navegador en el lado derecho de la pantalla y la velocidad y las revoluciones del motor en el izquierdo. Junto al puño de gas, el botón SOS y el cierre centralizado de las maletas.

Camino de Alcañiz bajo la lluvia

En esta segunda y última parte de mi recorrido por la provincia aragonesa, también con la R 1250 RT, dejo constancia del problema de las comarcas citadas, si bien queda algún atisbo para la esperanza al mostrar el ejemplo de Cuevas de Cañart, población cuya alcaldesa evidencia que se pueden hacer políticas para mantener a la gente en sus lugares de origen, incluso atraer nuevos vecinos, impulso que, no obstante, necesita del apoyo, no solo verbal, de las instituciones autonómicas y centrales.

Cirujeda, con los seis vecinos, de nueve que son actualmente (población que llegó a tener 350 habitantes), “metidos” en la R 1250 RT, fue el primer pueblo visitado con la nueva BMW, modelo cuyo segmento, el touring, lidera con el 71% de las ventas, lo que da idea de la apabullante seducción que el mercado siente por ella.

Montoro de Mezquita fue el siguiente destino al que me llevó la nueva RT, que, añadiendo a las citadas, presenta muchísimas novedades y mejoras, tanto estéticas como tecnológicas, como el motor bóxer Euro5 de restricción de emisiones. En la localidad de El Maestrazgo me recibieron dos vecinos de un total de siete, si bien en la temporada cálida llegan a 24, plasmando todo ello en el reportaje de la News de junio.

Al finalizar la primera parte del reportaje citado, me quedé viajando hacia Alcañiz en plena lluvia, deteniéndome en Calanda para contemplar un enorme graffiti en honor a su más ilustre oriundo, el gran Luis Buñuel. De Calanda se conoce, aparte del universal cineasta calandino -y los melocotones-, el estruendo de sus tambores, ‘tamborrada’ que se ejecuta cada Semana Santa, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

Calanda, al contrario que una gran mayoría de pueblos de la zona, mantiene más o menos su población. Si en 1998 el censo sumaba 3.531 personas, en 2008 subió a 3.825, situándose en la actualidad en 3.899. ¿Los motivos? Los inmigrantes que han ido recalando en la ciudad, “sobre todo rumanos y magrebíes, porque el crecimiento de la población autóctona es negativo”, manifestó José Ramón Ibáñez, alcalde de la ciudad hasta 2019 (el actual es Alberto Herrero Bono), en una entrevista en ‘El Mundo’, sentenciando que “el problema fundamental es que la gente no quiere vivir en los pueblos. Prefieren la colmena».

La RT, protección contra el agua, viento e insectos como ninguna

Retomo mi camino hacia Alcañiz, capital del Bajo Aragón, que el año pasado contaba con 16.006 vecinos, 300 menos que en 2014. Allí me espera Rubén García Cabo, rider con el que te irías de ruta -de días incluso- y cuya amistad hemos ido alimentando en las RRSS (¡qué fenómeno este del Internet!, que no podrá competir, eso sí, con las relaciones vis a vis). El doctor -es médico estomatólogo- es un gran conocedor de la zona por recorrérsela los fines de semana con su F 750 GS, no es baladí pues que le hayan nombrado recientemente Embajador de la “Ruta del Silencio” (The Silent Route), tramo motero situado en “sus dominios”. Rubén tendrá a bien acompañarme a Cuevas de Cañart. Allí nos recibirá la alcaldesa y casi el pueblo entero, sorpresa esta última que nos aguarda al poco de llegar y más aún la singular forma de convocarlo. Pero eso será mañana.

Apenas quedan 20 kilómetros para llegar a Alcañiz y la lluvia no cesa. He repetido en varias ocasiones que conducir con agua me seduce… sobre todo si lo hago con una moto tan segura como la R 1250 RT y no es una frase hecha. Ir sobre mojado en dos ruedas (vale también para cuatro) requiere tacto y suavidad, y comprobar cómo vences la ley de la gravedad en esas condiciones (no hablo de ir al filo de la navaja, obviamente), produce una gran satisfacción.

Una de las virtudes de la nueva R 1250 RT, entre las muchas que atesora, es que te mojas menos que con ninguna otra. Si la anterior ya era una ‘burbuja’ para sus dos ocupantes, la actual ha aumentado la protección aerodinámica de forma considerable. Y lo ha conseguido con ajustes en el carenado y la pantalla, cuya altura sigue regulándose eléctricamente a voluntad del conductor, superando el metro y medio de altura -respecto al suelo- cuando está elevada del todo, preservándonos del agua, del viento y de los insectos.

La nueva RT tiene de serie los modos de conducción Rain, Road y Eco, novedad esta última que nos invita a llevar una conducción eficiente para reducir el consumo. Además, la unidad de pruebas que conduzco lleva el Dynamic ESA, modo opcional que además de cambiar la entrega de potencia, ajusta el tren de rodaje electrónicamente con compensación de carga, un plus de seguridad extra, pues regula la suspensión según el peso y el estado del piso por el que rodemos.

Obvio decir que el modo elegido en ese momento es Rain, por lo que la entrega del motor bóxer, de 1.254 cc, 136 CV de potencia a 7.750 rpm y par motor de 143 Nm a 6.250 vueltas, que cuenta además con la tecnología ShiftCam (desde la última renovación, en 2019), es más suave, reduciendo también los caballos disponibles en el puño derecho. En modo Dynamic o Road, el bóxer es un motor muy lleno en todo el rango de revoluciones, empujando a partir de poco más de 2.000 rpm, haciéndolo progresivamente, pero con fuerza (sobre todo en Dynamic, opción que torna la moto más radical) y sin vibraciones.

Ya en Alcañiz, ceno con García Cabo en ‘La Chesita’, un restaurante informal de un amigo suyo (los lugares elegidos no solo están para uno solo y su círculo, sino para superar la prueba de los foráneos y ¡vaya si la superó!), donde disfrutamos de las sorprendentes viandas, de la amigable charla y del vino de la tierra 100% garnacha, magnífico.

Cuevas de Cañart, la hospitalidad de un pueblo

A la mañana siguiente, con Rubén de ‘road leader’, nos ponemos en marcha en dirección a Cuevas de Cañart. Circulamos por la N-211, pasando de nuevo por Calanda, esta vez en compañía del doctor, parándonos ante la irresistible atracción de los graffitis ya citados, fotografiándolos.

Con nuestra admiración a cuestas, seguimos hacia Molinos, donde hacemos una pausa. Con una población de 312 habitantes, 29 más que en 2011, este pueblo de El Maestrazgo, de plazas porticadas, donde parece que el tiempo se ha detenido, tiene en sus Grutas de Cristal, de estalactitas excéntricas, un motivo magnífico para visitarlo. Habrá que venir en otra ocasión sin que el reloj apremie.

Seguimos haciendo camino. Siguiendo la F 750 GS de Rubén, me deleito con la tecnología que lleva la R 1250 RT. Para empezar, el contrastado Telelever delante, que impide el hundimiento de las horquillas que hacen de guía de la rueda, y detrás el Paralever, que minimiza las reacciones del cardán, además de garantizar una suspensión trasera y una transmisión de potencia excelente.

La tortuosa TE-41 por la que circulamos es, sin embargo, magnífica, curvas y más curvas con un asfalto impecable donde la R 1250 RT se mueve con una agilidad impropia de una moto cuyo peso oficial con el depósito lleno (25 litros, con los que, a velocidades normales, ofrece una autonomía que supera los 460 km) es de 279 kilos (a los que hay que añadir mis cámaras y equipaje que viajan seguras y estancas en las dos maletas laterales y el top-case. ¡Ah!, más el móvil y pequeños objetos -llaves- que ubico en las dos pequeñas guanteras con llave que están a ambos lados de la pantalla, una con cargador inalámbrico y puerto de USB la otra, ¡fantástico!), lo cual resulta asombroso. En curvas de todo tipo responde con rapidez, dando una gran seguridad y disfrutando un montón. Por otra parte, los dos discos delanteros de 320 mm con pinza de cuatro pistones radial y uno trasero de 276 mm y pinza de dos pistones, con el ABS pro, que controla la frenada en curva, detienen la moto con gran efectividad. Además, tiene frenada combinada, que significa que al hacerlo con el delantero actúa también el trasero -en menor medida-, traduciéndose en una frenada más equilibrada y estable.

Fomentar el mototurismo con la “Ruta del silencio”  

Y como la provincia de Teruel tiene buenas carreteras, tanto en asfalto como en trazado, a alguien se le ha ocurrido la brillante idea de atraer el mototurismo en base a esa eficaz y divertida red viaria, de ahí la “Ruta del Silencio”, por la que merece la pena rodar, así como otros muchos tramos que están señalados con el correspondiente cartel de “Rutas moteras”. Cuando hay que sobrevivir, se debe recurrir a cualquier idea, y si además es buena, como la citada, pues no fueron pocos los riders con los que me crucé, y eso que eran días laborables, entonces es una genialidad.

Poco antes de llegar a Cuevas de Cañart, yendo por la TE-V-8101, abriendo yo camino por delante de Rubén en ese momento, el trazado de la vía es fantástico, con giros de todo tipo, más rápidos que lentos, la R 1250 RT, como si de “Jekyll y Mister Hyde” se tratara, cómoda y confortable cuando queremos rodar tranquilos y deportiva cuando se le exige, se transforma, mostrando su carácter más radical. Su comportamiento en carreteras serpenteantes es magnífico, sorprendiendo su agilidad y dinamismo, gozando de las curvas, que son la esencia de la moto, y en éstas la RT se desenvuelve de maravilla, incluso con arrogancia, pues no hay que olvidar su peso.

En Cuevas de Cañart nos recibe Marisa Corral (28 años), responsable de la Oficina de Turismo, aunque antes fue alguacil y auxiliar de administración. “El mes pasado tuvimos 50 visitas y yo las acompaño y hago de guía turística”, aclara. Ella conoce perfectamente la historia del pueblo y sus monumentos, como comprobamos enseguida al brindarnos una visita por los lugares más interesantes.

Marisa regresó a Cuevas en julio de 2020. Se vino de Barcelona al tener raíces en la localidad turolense, su madre y su tío son originarios de la localidad y le gusta mucho el pueblo. Hace diez años ya vivió en él, “pero el problema es la estabilidad laboral, que es muy precaria”, se lamenta. Marisa, una “náufraga” de la gran ciudad, se instaló en el pueblo porque “la tranquilidad que hay aquí no se paga con nada. El estrés que tenía cuando vivía en Barcelona era absoluto y aquí, sin embargo, no tengo ninguno”.

Internet es la clave para evitar la despoblación

“Cuevas de Cañart tiene unos setenta habitantes. Hace quince años había entre 90 y 95 vecinos y en los años sesenta decían que había unas 300 personas, pero ese dato no lo tengo confirmado”, quien habla es la alcaldesa del pueblo, Rafaela Liébana Arroyo (73 años, que no aparenta), a la que todos llaman ‘Rafi’, lleva doce años viviendo en el pueblo y desde 2019 es su máxima regidora.

Una población donde la juventud y la mediana edad prevalecen, “porque hay gente joven desde los 25 a los 30 años, luego hay otro tramo que va de los 31 a los 55 y, finalmente, la gente mayor, pero hay menos que en los dos tramos anteriores”, admite Liébana, a la que le hago la pregunta del millón: ¿Por qué se va la gente de los pueblos?, respondiendo sin ambages: “Porque no hay trabajo en los pueblos y sin infraestructuras es imposible crearlo. Aquí no tenemos autobuses, dependemos de nuestros vehículos particulares; no tenemos tren, el más cercano está a 60 kilómetros. Tenemos wifi, pero muy flojito, porque nos quedamos sin cobertura frecuentemente. Estamos muy mal”, afirma.

Mientras hablamos, suena por la megafonía del pueblo una jota a todo volumen, para, a continuación, escuchar la voz de Marisa convocando a la gente del pueblo: “En diez minutos, el que quiera, puede acercarse a la plaza para hacerse una fotografía para un reportaje sobre la España vaciada para la News BMW Riders”. Sonrío mirando a Rubén, que está tan gratamente sorprendido como yo. No puedo sentirme más agradecido.

Mientras esperamos la llegada de los convocados, ‘Rafi’ asegura que el vaciamiento del pueblo se ha parado. “La gente está muy arraigada aquí. Tenemos a una parejita recién llegada; luego, una familia de tres y ahora una chica de 26 años. Desde que estoy en el Ayuntamiento habrán venido como unas seis personas más al pueblo, gente joven”. Cuenta la alcaldesa que “Cuevas tiene colegio, tenemos cuatro niños”, infantes que son fuente de vida y de continuidad, aunque su número no llene los dedos de una mano. “Si pudiéramos dar puestos de trabajo, estos pueblos volverían a renacer porque la gente quiere a su pueblo y la gente joven ya se está planteando irse fuera de las ciudades porque vivir en ellas es muy caro y casi insoportable. Un ejemplo es Marisa, pero tiene un contrato de seis meses, si tuviera trabajo todo el año ya no se iría”.

Pero todo pasa por Internet. “Yo le veo solución a esta despoblación, si tenemos ayudas y algo de dinero y una buena conexión de teléfono y wifi. De hecho, este verano ha habido personas trabajando telemáticamente en el pueblo a las que les he cedido el Ayuntamiento para que lo hicieran, porque con el tema de la pandemia mucha gente se quería quedar aquí. Pero con tan poca cobertura como tenemos…”, demanda la alcaldesa.

Para mantener la vida de los pueblos es vital tener servicios, principio que la regidora tiene claro: “Tenemos casi unas cien camas en siete casas rurales, dos pisos turísticos, una pensión y un hotel. Hay dos tiendas, un restaurante y un bar. Cuevas ofrece cultura, bienestar y un entorno espectacular”.

Hasta la plaza se han acercado cerca de 20 personas movilizadas por la petición de la exalguacil. Para ellas la defensa de su pueblo bien merece posar para mi cámara que pretende mostrar la despoblación de los pueblos de la zona debido a la emigración de sus habitantes, algo que los asistentes quieren evitar con su presencia, gesto que agradezco enormemente.

Un pueblo que ofrece techo a las familias que quieran vivir en él

Daniel Gresa Salesa es un joven emprendedor de Cuevas que tiene 25 años. Agricultor y ganadero, como su familia, está montando una página en Internet para vender trufas, tesoro que cultiva y que está muy extendido por la zona, aunque “de los 10 a los 25 años es cuando son productivas”, apostillando “que siempre que haya gente que se quiera quedar a vivir, el pueblo seguirá. A mí se me ocurren muchas ideas para seguir ‘pa’lante’”.

El problema principal son las infraestructuras, apunta Marisa, con una principal, “Internet, que no solo es necesario, sino imprescindible y mucha gente no se iría si hubiera una buena cobertura”.

Para que Cuevas de Cañart no se vacíe “el Ayuntamiento busca familias para que se queden en el pueblo, a las que da techo y se les intenta buscar trabajo por la zona, familias con niños hasta los doce años, de lo contrario el colegio cerrará”, remarca Marisa. “Aquí todos nos llevamos muy bien y si tienes un problema, cualquiera te ayudará. Por ejemplo, llegas a casa y en el portal te encuentras con una bolsa con productos del campo dentro”, concluye. No imagino llegar a mi casa de Madrid y encontrarme con un presente con el que alimentarme más allá de una carta o aviso para aligerarme el bolsillo.

Me despido de los presentes, Rubén incluido, con los que tan bien tratado me he sentido, y pongo rumbo a Pitarque, pueblo de 68 habitantes censados (95 en 2009, según la web del INE) que es digno de visitar. Tiene en el nacimiento del río de igual nombre su mayor monumento natural, además de gran riqueza faunística (buitres, águilas, cabras) y botánica (bosque mediterráneo caducifolio).

También tiene la sorprendente TE-70, una antigua pista forestal ahora asfaltada, aunque su estado no es el mejor, con el puerto de San Cristóbal, de 1.477 metros, en lo alto, carretera tan retorcida y serpenteante que nos traslada al Stelvio -salvando las distancias-, como puede apreciarse en la foto, y que nos conduce a Aliaga. No es un tramo para ir ligeritos, a pesar de que la R 1250 RT lleva de serie control automático de estabilidad (ASC), que limita el par motor dependiendo del agarre del neumático trasero, y, como opción, el control de tracción dinámico (DTC), que lo lleva la unidad que conduzco, que proporciona un aplomo y estabilidad extra a la conducción, sobre todo en curva con la moto inclinada, transmitiendo mayor seguridad.

Dejo el “Stelvio” y pongo rumbo a Valencia, donde me espera otro tema. Atrás quedan los pueblos turolenses que se van vaciando paulatinamente, porque el fenómeno de la despoblación es como la “gota china”, apenas se nota en el día a día, pero horada irremediablemente con el tiempo. De mi paso por la zona me quedo, sobre todo, con la amabilidad de la gente que la habita, con su hospitalidad y con la no rendición de la mayoría de sus habitantes, gente que confía en que los gobernantes pongan los medios para que sus pueblos no mueran. Me quedo también con la belleza de los paisajes visitados. Y con las divertidas carreteras por las que he rodado, un placer que prolongo hasta la capital del Turia siguiendo por las secundarias, donde la R 1250 RT, con su aplomo y eficacia, me permite circular con seguridad y diversión. Me quedo con el mototurismo que fomentan en la zona. Me quedo con la moto, vehículo de unión y prosperidad entre los pueblos… Y con la RT.

Comentarios desactivados en La realidad de la España vaciada turolense visitada por José Mª Alegre, director de QuintaMarcha.com, con la nueva BMW R 1250 RT

Catalogado como Motos, Noticias

Comments are closed.