Porsche 911 Carrera Cabrio: Efectividad a cielo descubierto

Porsche 911 Cabriolet (frontal)

Tener el nuevo Porsche 911 Carrera Cabriolet es sólo cuestión de disponer 112.832 euros, que es lo que cuesta la versión que monta el sensacional cambio automático PDK, que, además de ser una gozada, consume menos que el de caja manual, pagando menos impuesto de Matriculación, de ahí su precio menor respecto al anterior.

Estéticamente, el novedoso Cabrio es igual que el nuevo 911 Coupé, salvo el techo, que en el descapotable es de material textil, pero con dos primicias que lo hacen estéticamente igual que el cubierto. Si antes la capota rompía el perfil del cupé, al quedar algo abombada una vez puesta, los ingenieros han conseguido ahora que ésta tenga la misma línea que el del modelo de techo duro. Esto ha sido posible gracias a la adopción de un cuarto elemento en la capota, que pasa de tres del anterior a cuatro, siendo su estructura, la otra novedad, de magnesio y los brazos articulados de aluminio. Se pone y se quita en 13 segundos, operación que puede hacerse en marcha siempre que no se exceda de 50 km/h. Otro elemento diferenciador es el deflector de viento, que en este nuevo modelo viene acoplado (en el anterior había que detenerse y colocarlo), desplegándose con sólo apretar un botón, ¡magnífico!

Porsche 911 Cabriolet (traserra)

Las versiones del Porsche 911 Cabrio son las mismas que se ofertan en el Coupé: Carrera y Carrera S. Ambos se asocian al prestigioso motor bóxer de seis cilindros, con potencias de 350 CV, el primero, y 400 CV el S. En los dos casos, las cajas pueden ser manuales o automáticas PDK, siempre de 7 velocidades. La elección de una u otra tiene mucho que ver con el bolsillo, porque la más eficiente de ambas, la que tiene un precio mayor, la PDK, que es una pasada por su funcionamiento y efectividad, resulta también más barata que la manual. Pero eso sólo ocurre en el 911, no en el S. Resulta que el 911 Carrera PDK consume menos y, por lo tanto, emite menos emisiones de dióxido de carbono que el manual, beneficiándose de la reducción del impuesto de Matriculación en un tramo (si su hermano de gama tributa el 14,75%, él se queda en el 9,75%), de ahí que su precio final, 112.832 euros, 500 euros más barato, mientras que en el S hay que abonar por la caja automática 4.000 euros, pues las dos ofertas cotizan igual tramo impositivo.

Porsche 911 Cabriolet (interior)

Además de los cambios estéticos en la carrocería, los mismos del Coupé, modelo que estrenó la nueva generación presentada a primeros de año, el habitáculo también ha sido reformado en profundidad. El salpicadero es nuevo, con una pantalla de 4,6 pulgadas en el cuadro de instrumentos; los mandos varían su situación y una preciosa consola, a imagen y semejanza de la del Panamera, aunque algo más ajustada en tamaño, embellecen la cabina de este dos más dos, además de darle una mayor practicidad, pues los botones de mayor uso se han colocado en ella. También se ha eliminado la palanca del freno de mano, que ahora es eléctrico y se articula con un botón colocado a la izquierda del volante.

Prodigio de prestaciones y comportamiento

Pero, sin duda, lo mejor del nuevo Porsche 911 Carrera Cabrio es su fantástico comportamiento, su impresionante efectividad. Conducir cualquier Porsche es una experiencia única, pero manejar este Cabrio es algo sublime. Porque sublime es lo que han conseguido realizar sus creadores. Siempre comparo un coche descapotable con una caja de zapatos. Si retiramos la tapa, ponemos un peso en el interior de la caja y la empujamos presionando una de sus esquinas, veremos como ésta, al moverse, se deforma, tirando más un ángulo que otra. Por el contrario, al ponerle la tapa, la caja se torna rígida. Un automóvil convertible debe tener una gran rigidez para que su estructura no se altere, pues carece de techo duro (la tapa) y son muchos los modelos de estas características que se alteran al rodar por superficies irregulares, mostrando su endeblez. Nada de esto ocurre en el deportivo alemán. Su comportamiento es tan efectivo como el del Coupé, pudiendo disfrutar de su conducción a cielo abierto, ya sea a la velocidad capada que rige en nuestro país o a la de su nación de origen, cuyos conductores tienen la fortuna de que sea ilimitada.

Porsche 911 Cabriolet (capota)

Gracias a los numerosos controles de ayuda a la conducción que ofrece Porsche, a su perfecto chasis y ejemplar equilibrio, al magnífico cambio PDK con levas en el volante, a la efectiva dirección eléctrica, los potentes frenos y al espléndido motor, con función stop/start, el Carrera Cabrio es un prodigio de potencia, respuesta y prestaciones. Curiosamente y a pesar de aumentarse los caballos respecto al modelo anterior, el automático consume un litro menos, 8’2 l/100 km, que el de cambio manual. En carretera de montaña, el paso por curva del descapotable alemán es sensacional y lo hace con tanta seguridad, con tanta precisión y exactitud, que nos hace sentirnos como Alonso. Y mientras los apoyos son casi como los de un F-1, no lo es menos la aceleración, que resulta fulgurante, con un sonido que es música celestial.

El 911 Carrera Cabrio es un Porsche, sin duda, el mejor que se ha hecho, hasta que llegue el próximo.

JMA

Más información: Porsche 911 Carrera Cabriolet con un concepto de techo innovador

Dejar un comentario

Catalogado como Presentaciones

Deja un comentario