Gran Premio de China de F-1: Rosberg se estrena. Alonso se resigna

Fórmula 1 - GP China (1)

En el GP de China de F-1, Rosberg estrenó su palmarés de victorias al llevar a su Mercedes a la meta con autoridad, por delante de los McLaren de Button y Hamilton, segundo y tercero, respectivamente. Por contra, Alonso debió resignarse ante la realidad de su ineficaz Ferrari, al que sólo su talento situó en la novena plaza.

Con dos hechos novedosos para la historia de la Fórmula 1 con los que alimentar los anales de la misma, el estreno en poles de Nico Rosberg y el de su escudería, Mercedes GP, que situaba a sus dos bólidos en lo más alto de la parrilla, con Michael Schumacher, segundo, acompañando a su compañero de equipo, se dio la salida al Gran Premio de China. Lo curioso es que en el país con más población del mundo, las gradas estaban vacías.

En las clasificaciones del día anterior, además de la hazaña de los pilotos del genio Ross Brawn, el mismo que se ha sacado de la manga el conducto F en el alerón trasero que da mayores prestaciones a los monoplazas de la estrella, se habían producido otras sorpresas. A saber. El tercer puesto del japonés de Sauber, Kamui Kobayashi, cuarto en parar el crono, por detrás de Lewis Hamilton, al que la sustitución de la caja de cambios en su McLaren retrasó cinco puestos en la salida dominical. El sexto puesto de Sergio Pérez, compañero del japonés. El noveno puesto de Fernando Alonso, a ¡un segundo y medio de Rosberg! O el duodécimo de Felipe Massa (Ferrari), aunque los discretos resultados del brasileño ya no son noticia, situándolo no con un pie, sino con los dos fuera de la Scudería. Pero, de todo lo sucedido el sábado, el undécimo puesto del campeón, Sebastian Vettel (Red Bull), el hombre del arrogante dedo índice, que este año no va a tener fácil mostrar, fue tal vez lo más sonado. Hacía tres años que el bicampeón no estaba en la Q3.

Fórmula 1 - GP China (2)

Poco dura la alegría en casa del pobre
En la salida, Rosberg defendió con autoridad su pole, poniendo metros respecto a Schumacher, que mantenía sin agobios su puesto. Por detrás, la guerra. Kobayashi no debía dar crédito al magnífico puesto conseguido en la jornada anterior, pues perdió posiciones nada más apagarse el semáforo, pasando del tercero al ¡séptimo! puesto, por delante de Alonso, que conservaba la novena plaza en la que partía. Poco después, el español, en una magnifica maniobra, adelantaba a Mark Webber (Red Bull).

En la séptima vuelta, se produjo el primer baile de neumáticos, pues hasta tres cambios realizaron los equipos. Los de delante, salvo la pareja de Mercedes GP, pasaban por el pit lane, maniobra que situaba a Alonso cuarto. Tres vueltas más tarde, era el asturiano el que imitaba a los anteriores, al igual que Schumacher, volviendo a la pista el español en noveno lugar y el alemán al garaje, pues los mecánicos se olvidaron de poner la tuerca a una de sus ruedas, abandonando antes de que ésta se saliera. Primera decepción para la marca de la estrella, amargura que se diluyó (salvo para el operario autor del fatal descuido, que a estas horas debe formar parte del equipo de algún taller de mecánica rápida) con la proeza que iba a protagonizar el otro germano de Mercedes, Nico.

Tanto pit stop colocaba al magnífico Pérez (el mismo que los rumores sitúan en Ferrari en sustitución del, aseguran, sentenciado Massa) liderando la prueba, entregando el testigo al carioca, al entrar en los garajes a por gomas. De repente, el segundo de la Scudería, a base de conservar las ruedas, se encontraba comandando la carrera, mientras que su compañero, el solvente Alonso, era sexto. Pero poco dura la alegría en casa del pobre, porque Rosberg, con calzado fresco, adelantaba a Massa, yéndose a por su primera victoria.

En la vuelta 27, Alonso, que ya iba tercero, entró en la zona de cambios para su segundo stint, reincorporándose en duodécima posición, por detrás precisamente de su compañero de escudería y delante de Kimi Raikkonen (Lotus). Pronto el asturiano dio cuenta de Massa y también de Paul di Resta (Force India), ganando dos puestos.

Y seguían entrando pilotos al pit lane para sustituir los neumáticos, situándose Button primero, seguido de Rosberg, Hamilton y Alonso pegadito al británico. Mientras tanto, y como si el espectáculo no fuera suficiente, pues este año las mecánicas están muy igualadas, con “trenecitos” (expresión utilizada por Hamilton al finalizar la carrera, añadiendo que “ha sido increíble”) de hasta ¡diez! monoplazas punteros, uno detrás del otro separados por escasos metros, Webber se salía de la pista, volviendo a ella con el pie derecho a fondo, haciendo un caballito bestial al estilo Valentino Rossi.

Y de nuevo todos al pit lane, y, de nuevo también, baile en la clasificación. Así, Alonso, tras su tercera entrada, volvía a la pista undécimo, por detrás de Hamilton, que había calcado la estrategia de su antiguo colega de escudería. En la vuelta 43, el español, en su intento por seguir la estela del británico, cometió un error al intentar pasar a Maldonado (Williams), saliéndose de lo negro y siendo rebasado por Pérez, maniobra que comprometió su clasificación final, incluso el podio.

A poco para el final, Button le quitó el segundo puesto a Vettel, que, a partir de ese momento, notó el aliento del agresivo Hamilton. Faltando dos giros para el término, el de McLaren desató las hostilidades contra el alemán, que se defendió como pudo del ataque del número 4 (curiosamente, el número prohibido en China, el de la mala suerte, hasta el extremo que los edificios, portales, filas, incluso horarios de salida de aviones o trenes, lo evitan, ya que lo asocian a la muerte), debiendo ceder finalmente ante su empuje. Pero lo que no esperaba el actual campeón es que su compañero de equipo, el otrora apestado de Red Bull la temporada pasada, le iba a meter el coche hasta arrebatarle la cuarta posición. Mientras, el asturiano se peleaba con los dos Williams, consiguiendo, finalmente, arribar como había salido, noveno, perdiendo el liderato de la general, que ahora está comandada por Hamilton, seguido por Button y, tercero, Alonso.

La mejor tecnología de Ferrari, el talento de Alonso
El próximo fin de semana se corre en Bahrein, cuarto GP, con todo igual, esto es, Fernando Alonso sin coche, pues el F2012 no recibirá mejoras hasta que la F-1 llegue a Europa. Sin embargo, el team Mercedes GP no ha necesitado llegar a casa para vitaminar a sus bólidos, que para eso cuenta con el mago Ross Brawn que transforma sus coches en campeones. Ese artista, que estuvo en Ferrari cuando ganaba campeonatos, es lo que le falta al constructor italiano y mientras no sea así, el astur tendrá que correr siempre al límite, implorando a los dioses para que le manden agua el día de la carrera, en un intento por conseguir igualar con el líquido elemento y su magistral pilotaje las deficiencias de su monoplaza. A falta de tecnología, talento, el que tiene y aplica Alonso para suplir las penurias de los rectores del Caballito Rampante, que no saben o no pueden hacer una máquina competitiva. ¿Saben los citados que Flavio Briatore, ahora en época sabática, hizo campeón al mismísimo Schumacher y también a Alonso?

Por su parte, Pedro de la Rosa también suplía las limitaciones de su HRT con lucha y coraje, llegando el 23º y por delante de Narain Karthikeyan, su compañero, que es el primero al que hay que ganar. Pero el catalán compite en un equipo cuyo limitadísimo presupuesto está en las Antípodas del que disfruta el team de Maranello. Para el ex probador de McLaren, acabar ya es una proeza.

Fórmula 1 - GP China (4)Y el éxito para Rosberg (que, por cierto, habla muy bien español y varios idiomas más). El alemán, en sus primeras declaraciones, aseguraba estar “muy emocionado. No creíamos estar tan pronto arriba, pero lo hemos conseguido. Es fantástico lo rápido que hemos progresado”. Todo lo contrario que Alonso, que se lamentaba de que “lo que ganaba en las curvas lo perdía en las rectas, pasándome aquellos a los que había adelantado antes”.

JMA

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