La Guardia Civil realizará 150.000 controles de drogas en 2019, 50.000 más que en 2018

Para tratar de reducir la mortalidad en la siniestralidad vial hasta en un 50%, la Guardia Civil planea incrementar los controles de droga en 2019 hasta los 150.000, 50.000 más que los que realizará en 2018.

La presencia de sustancias psicoactivas, alcohol y otras drogas es frecuente en los accidentes. Lo demuestra el hecho de que el 43%, 4 de cada 10 conductores fallecidos en accidente de tráfico y analizados el año pasado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, consumió alcohol, drogas ilegales o medicamentos. Además, las últimas encuestas nacionales e internacionales coinciden en el diagnóstico de que la tolerancia a consumir y conducir es muy alta, especialmente en jóvenes, donde dos de cada tres conductores reconocen haber viajado con un conductor bebido y uno de cada tres, con uno que había consumido porros. La droga más consumida en España es el cannabis, sustancia que se percibe como la menos peligrosa para la conducción.

“Son cifras preocupantes si tenemos en cuenta que cuanto más frecuente es la presencia de drogas más grave es el accidente”, indicó Juan Carlos González, subdirector adjunto de Investigación de la DGT, en la jornada ‘Drogas y conducción. Protegiendo nuestras vidas’, organizada por la Fundación Mapfre y el Consejo Europeo de Seguridad del Transporte (ETSC) a fin de analizar cómo se puede reducir el consumo de drogas y alcohol en Europa, donde se estima que alrededor del 8% de los conductores que han fallecido en accidentes de tráfico había consumido drogas. En España, es “un problema actual y alarmante, que afecta a los conductores que no pueden disociar el consumo de la conducción y que constituyen una parte importante de los reincidentes en infracciones y accidentes”.

Por esta razón, ha indicado el representante de la DGT, una de las actuaciones que se llevarán a cabo, después de haber mantenido reuniones con los responsables de los servicios de salud autonómicos, es derivar a los conductores reincidentes hacia dichos servicios para que verificar si se trata de una adicción y realizar el seguimiento correspondiente. Pues “la eliminación del consumo de alcohol y otras drogas contribuiría a reducir la siniestralidad vial mortal hasta un 50%”.

En nuestro país, ha ido cambiando paulatinamente el tipo de consumo de alcohol. Hoy es “menos social y más compulsivo”, como lo demuestra el llamado consumo “en atracón”, un comportamiento que ha crecido sustancialmente desde 2005, que afecta hasta el 35% de los jóvenes entre 20 y 30 años, y, que “implica un incremento de conductas de riesgo y mayor probabilidad en el desarrollo de dependencia alcohólica”.

 

Efectos del alcohol

“El consumo de alcohol puede tener implicaciones graves cuando se realizan tareas complejas como la conducción”. Así lo ha destacado la doctora Nuria Guisández, investigadora y experta en alcohol, drogas y conducción de la Universidad Complutense de Madrid. Un estudio que realizó del riesgo en la conducción dentro de los límites de consumo de alcohol permitidos por la normativa vigente, pone de manifiesto que en concentraciones de 0,15 mg/l en aire espirado –equivalente a ingerir una lata de bebida alcohólica de 33 cl–, aumenta un 28% la distancia de frenado, dando lugar a mayor riesgo de colisión y que se produce un 4% de pérdida de agudeza visual en concentraciones que se encuentran entre los 0,11 y los 0,25 mg/l en aire espirado. En este sentido, ha subrayado la necesidad de modificar los niveles de concentración de alcohol en aire espirado por debajo de 0,10 mg/L o de 0,2g/L en sangre. Aunque, a su juicio, “la mejor propuesta estaría encaminada a implantar niveles de riesgo cero”.

La realización de pruebas para detectar el consumo de drogas ha aumentado muchísimo en los últimos seis años. Lo demuestra la intensa labor que ha llevado a cabo la Guardia Civil de Tráfico, que en 2019 realizará 150.000 pruebas de drogas, lo que significa un incremento de 50.000 más con respecto a este año. Así lo comunicó el teniente coronel José Luis Díaz Sánchez, segundo jefe del área de Operaciones de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, quien ha señalado que en 2017 se efectuaron 89.812 pruebas (24.643 más que en 2016), de las que 31.165 dieron positivas (5.496 más que en 2017 y 30.782 más que en 2011). Indicó, además, que “Las pruebas de detección de drogas y las sanciones siempre producen un efecto disuasorio, que junto a otros factores, como la educación, la sensibilización y las mejoras en seguridad, contribuyen a mejorar la seguridad vial”.

Las políticas sancionadoras vigentes en materia de consumo de drogas y conducción también han sido objeto de debate desde el punto de vista administrativo y penal. En este sentido, Mario Sanz Fernández-Vega, fiscal adscrito al Fiscal de Sala y coordinador de Seguridad Vial, ha apuntado al artículo 77 de la Ley de Seguridad Vial, que sanciona la mera presencia de drogas en el organismo (infracción administrativa), frente al artículo 379.2 del Código Penal, que exige acreditar la influencia de la droga en las facultades del conductor más allá de su mera presencia y que implica, desde el ingreso en prisión de tres a seis meses, a una multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad, y en todo caso, la privación del derecho a conducir de uno a cuatro años. En este sentido, ha señalado, que para “perfeccionar” las políticas sancionadoras vigentes es necesario “aumentar la inversión destinada a incrementar el número de pruebas y controles de drogas y extender la formación especializada de los agentes de policía, especialmente en el ámbito local”.

Prevención e investigación

Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre destacó que “nuestra sociedad no puede tolerar que un 43% de los conductores fallecidos dé positivo en los controles de alcohol y otras drogas, porque supone que cerca de 800 personas pierden la vida al año en España en siniestros con implicación de este tipo de sustancias”.

En este sentido, Antonio Avenoso, director ejecutivo del Consejo Europeo de Seguridad del Transporte (ETSC), también se refirió a los miles de vidas que el consumo de drogas en la conducción produce cada año en Europa: “Es clave que se aplique una normativa más severa en Europa, que se realicen programas de rehabilitación entre los conductores reincidentes y que los gobiernos aprendan unos de otros, promuevan los mismos estándares de seguridad vial y apliquen mejores sistemas de recopilación de datos que ayuden a reducir la siniestralidad”.

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