
Volvo comenzará el próximo año la mayor y más ambiciosa prueba de conducción autónoma del Reino Unido, que llamará ‘Drive Me London’ y cuyo objetivo es agilizar la introducción de una tecnología que promete menos accidentes, menos atascos y un importante ahorro de tiempo.
Volvo es una de las empresas que más ímpetu está poniendo en lo que al desarrollo de la conducción autónoma se refiere. Una nueva prueba de ello es ‘Drive Me London’, un proyecto que se llevará a cabo en la ciudad inglesa y que promete ser uno de los más ambiciosos de cuantos se han realizado.
Las pruebas previstas por Volvo en Londres se diferenciarán de los demás programas de conducción autónoma porque los vehículos serán conducidos por carreteras públicas por familias normales. Nada de condiciones ideales, por tanto. La idea de la marca sueca es utilizar los datos que se obtengan durante estas pruebas para mejorar más si cabe sus sistemas de conducción autónoma, que pueden no ajustarse del todo a la realidad si han sido solamente desarrollados en condiciones ficticias en pistas de pruebas.
‘Drive Me London’ comenzará a principios de 2017 con un número limitado de vehículos de conducción semiautónoma, ampliándose un año después para incluir un total de 100 vehículos de conducción autónoma. Estamos por tanto ante el mayor y más amplio programa de pruebas de conducción autónoma que se ha producido en las carreteras de Gran Bretaña.
Con la llegada del coche autónomo Volvo persigue tres pilares fundamentales, como son el aumento de la seguridad, la mejora de los problemas derivados de la congestión circulatoria y el ahorro de tiempo de los clientes. Al hilo de lo primero, es importante saber que las investigaciones independientes indican que la conducción autónoma tiene el potencial de reducir los accidentes de tráfico de manera muy significativa, en algunos casos hasta en un 30%. Las estimaciones actuales apuntan a que el 90 % de los siniestros se deben a distracciones o errores humanos, factores que deberían desaparecer casi en su totalidad con los vehículos de conducción autónoma.
En lo que se refiere a la congestión circulatoria, los vehículos de conducción autónoma permiten que el tráfico se desplace de manera más uniforme, con lo que se reducen los atascos y, por consiguiente, la contaminación y las emisiones. Por último, una menor congestión circulatoria se traduce en un valioso ahorro de tiempo para los conductores.
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