
Antes del rugido de los motores llegó el murmullo de miles de aficionados. El tradicional Pit Lane Walk abrió ayer jueves el Gran Premio de Aragón en MotorLand, una jornada para caminar entre boxes, encontrarse con los pilotos y saborear la espera. Desde hoy viernes, la palabra la tienen las motos.
Ayer jueves todavía no rugían las MotoGP sobre el asfalto de MotorLand, pero el Gran Premio ya estaba vivo. La calle de boxes cambió mecánicos apresurados y motores encendidos por miles de aficionados que pudieron caminar durante el tradicional Pit Lane Walk. Fue la ceremonia de bienvenida, ese instante en el que el paddock abre parcialmente sus puertas y permite contemplar de cerca un mundo que, desde hoy viernes, comenzará a moverse a velocidades que rozan los 360 km/h.
Un paseo por el corazón del Gran Premio
Hay pocos lugares que expliquen mejor MotoGP que un pit lane. Allí están los boxes, las motos esperando, los colores de los equipos y ese territorio normalmente reservado a quienes trabajan detrás del espectáculo. Durante unas horas, sin embargo, el escenario perteneció al público.
Miles de aficionados ocuparon la calle de los garajes de MotorLand y algunos pilotos rompieron la frontera que habitualmente los separa de las gradas. Pedro Acosta y Álex Márquez estuvieron entre quienes salieron a encontrarse con los seguidores, firmar autógrafos y posar para fotografías. Todavía no había cronómetros ni décimas que perseguir. Solo la proximidad de los protagonistas y la sensación de que el Gran Premio acababa de comenzar.
El Pit Lane Walk volvió así a ejercer como entrante de un fin de semana que desde hoy cambia completamente de ritmo. Ayer se podía caminar por donde hoy todo será urgencia.
El jueves en el que todavía se puede hablar
El jueves de MotoGP tiene también otro idioma: el de los micrófonos. El Media Day reunió en la rueda de prensa oficial a Jorge Martín, Marco Bezzecchi, Marc Márquez y Raúl Fernández. Antes de que las respuestas dependan del cronómetro, los pilotos tuvieron que encontrarlas ante los periodistas.
También hubo tiempo para recorrer a pie el circuito en el habitual Track Walk. Pilotos y equipos examinaron el asfalto, observaron referencias y volvieron a mirar curvas que desde hoy deberán interpretar sobre la moto. Caminar una pista antes de recorrerla a más de 300 km/h tiene algo de reconocimiento del terreno antes de la batalla.
Un casco nacido en una escuela
La jornada dejó además una imagen alejada de la competición. Álex Rins recibió a Alexandra, Ander, Julio y Mara, cuatro escolares del Colegio Rural Agrupado del Mezquín de Castelserás que ganaron el concurso para diseñar el casco que utilizará el piloto de Yamaha durante el Gran Premio.
Los cuatro pudieron acercarse al box y contemplar la Yamaha M1 número 42. Para ellos, MotorLand dejó de ser durante unos minutos un circuito contemplado desde una grada para convertirse en algo tangible: una moto a pocos pasos, un piloto delante y un dibujo nacido en el colegio convertido en parte de un Gran Premio.
Hoy empieza la verdadera carrera contra el tiempo
Todo lo ocurrido ayer pertenece ya al prólogo. Hoy viernes se abre la pista y con ella aparece la primera exigencia deportiva del fin de semana. Moto3 inaugurará la actividad a las 9.00 horas, seguida por Moto2, mientras MotoGP disputará su primera sesión a las 10.45.
Después llegará el momento decisivo de las Practice. Más que un simple entrenamiento, estas sesiones comienzan a dibujar el futuro inmediato de cada piloto porque está en juego el acceso directo a la Q2 del sábado. En MotoGP, la Practice arrancará a las 15.00 horas. También entrará en escena la Harley Davidson Bagger World Cup, que celebra en MotorLand su única cita de la temporada en España.
Entonces desaparecerán las fotografías tranquilas del jueves. Llegarán los neumáticos, los reglajes, las vueltas anuladas, las décimas y las primeras pistas sobre quién ha aterrizado en Aragón dispuesto a mandar.
MotorLand, mucho más allá del asfalto
El Gran Premio continuará mientras las motos permanezcan detenidas. La Fan Zone, situada detrás de la Grada 7, funcionará durante todo el fin de semana con una gran noria desde la que contemplar el circuito, escenario, restauración, tiendas, videojuegos y actividades infantiles. El sábado pasarán por allí pilotos como Pedro Acosta, Álex Rins y Raúl Fernández.
Y el domingo, cuando termine la carrera de MotoGP, el público podrá protagonizar la última transformación del circuito. MotorLand permitirá su tradicional invasión de pista para que los aficionados accedan a la recta principal y contemplen allí la ceremonia del podio, siguiendo los accesos establecidos para cada grada.
Pero para llegar hasta ese instante todavía queda todo un Gran Premio. Ayer jueves, el Pit Lane Walk permitió cruzar despacio uno de sus escenarios esenciales, mirar dentro de los boxes y acercarse a quienes desde hoy serán observados desde las gradas. Fue el día de caminar, conversar y esperar. Esta mañana, cuando se abra el pit lane y el primer motor rompa el silencio de MotorLand, comenzará otra historia.
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