
Después del anuncio de los Focus RS y Mustang, la siguiente pieza del puzle de Ford Performance tiene siglas míticas para la marca norteamericana: GT. Aunque habrá que esperar hasta 2016 para el inicio de su producción, el Ford GT de nueva generación retoma los patrones deportivos de sus antecesores y aplica las formulas tecnologías más modernas que lo impulsan por encima de los 600 cv de potencia (no se concreta más), territorio reservado para súper máquinas de carreras.
El motor del nuevo GT corresponde a la familia Ecoboost de Ford. Si el anterior GT apostaba por un V8, el bloque del GT 2016 es un V6 de 3.5 litros de cilindrada que deriva directamente de la competición, del Ford Daytona Prototype de las IMSA, e incluye inyección directa y sobrealimentación twin-turbo. La tracción es a las ruedas traseras y cuenta con un cambio automático de doble embrague y siete velocidades gestionado por levas tras el volante (el GT 2004 se conformaba con una caja manual de seis).
Presentado en el Salón Internacional de Detroit 2015, otro de los puntos fuertes del nuevo biplaza norteamericano es la aerodinámica y un alerón trasero activo que varía su inclinación bien para incrementar su adherencia en curva (más perpendicular respecto al suelo) o bien para ofrecer menos resistencia al avance (más horizontal al suelo). Por supuesto cada superficie del GT ha sido diseñada para dirigir el flujo de aire.
La evolución técnica del Ford GT 2016 no se detiene ahí, contando con unas suspensiones poco habituales, incluso en segmentos tan exclusivos como éste. Y es que el chasis fabricado en fibra de carbono (como otras zonas de la carrocería) está montado sobre una barra de torsión de tipo competición y una suspensión con brazos transversales con altura ajustable, siendo los subchasis delantero y trasero de aluminio. Por su parte, las llantas de 20 pulgadas cuentan con neumáticos Michelin Pilot Super Sport Cup 2 y unos discos de freno cerámicos.
En el interior, el ambiente de competición continúa, reduciendo de manera significativa el peso y las piezas de los asientos y proporcionando una conexión muy directa entre el conductor y la máquina. El asiento es fijo, siendo ajustables los pedales y la columna de dirección. El volante estilo Fórmula 1 integra todos los controles de conducción necesarios, creando una columna de dirección que permite un acceso directo a las levas del cambio. Un panel de instrumentos totalmente digital y configurable ofrece una gran cantidad de datos al conductor, pudiéndose configurar para múltiples entornos y modos de conducción.
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