
Con apenas 14 años, Óscar Fuertes Jr. ha irrumpido en el mundo de los rallyes como quien atraviesa una puerta demasiado grande para su edad y demasiado pequeña para su ambición. El madrileño logró una sorprendente segunda plaza en el Rallye Porongo, firmando un hito inédito para el automovilismo español.
Hay edades para aprender, edades para esperar y edades en las que, según dicta la prudencia, uno apenas comienza a imaginar el vértigo de las grandes gestas. Óscar Fuertes Jr. ha decidido ignorar el calendario. A los 14 años, el piloto madrileño ya ha encontrado sitio entre los nombres que terminan una carrera mirando el podio desde arriba, no desde abajo.
El Rallye Porongo, escenario de tierra, polvo y errores caros, ha servido como escenario de una irrupción improbable: un adolescente español, aún en los primeros compases de su formación deportiva, cruzando la meta con una segunda posición absoluta —el español más joven en subir al podio de un rallye con 14 años—, acompañado por la experiencia del copiloto Diego Vallejo y pilotando un vehículo de tracción integral, cambio secuencial y 270 caballos de potencia.
No era una carrera cualquiera ni un aprendizaje simbólico. Era la primera participación completa de un programa diseñado para acelerar su evolución en el Campeonato de Bolivia de Rallyes, después de un estreno frustrado semanas antes, cuando una prueba del calendario se canceló apenas iniciada. El joven campeón de España Junior de Autocross no llegó a Bolivia a descubrir el oficio, sino a comprobar cuánto podía absorber de él en tiempo récord.
La velocidad de aprender
La sorpresa no reside solo en la clasificación. También en la naturalidad con la que el joven piloto parece haberse adaptado a un ecosistema nuevo y exigente. Los rallyes, al contrario que otras disciplinas del motor, se construyen tanto con reflejos como con confianza ciega: la del conductor en las notas que canta el copiloto y la de un lenguaje técnico que debe convertirse en instinto.
Ahí, bajo la tutela de Sergio Vallejo y Diego Vallejo, Óscar Fuertes Jr. ha comenzado a escribir una gramática nueva. El nuevo pupilo de Hyundai España, dentro de las filas del equipo de Marquito Bulacia, no solo ha demostrado talento al volante, sino capacidad para absorber procedimientos, interpretar notas y domesticar un coche muy distinto al que había pilotado hasta ahora. La velocidad, en su caso, no parece limitarse al cronómetro: también alcanza al aprendizaje.
En el deporte del motor abundan las promesas prematuras; pocas, sin embargo, consiguen transformar la expectación en un dato incontestable. Un podio absoluto a los 14 años no garantiza el futuro, pero sí instala una certeza: el nombre de Óscar Fuertes Jr. ha dejado de pertenecer al tiempo de las hipótesis para entrar, aunque sea fugazmente, en el de los hechos.
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