
Dos de los elementos clave para asegurar el buen funcionamiento de tu coche son los amortiguadores y los componentes de la suspensión, cuyo desgaste es continuo por el papel que juegan con el vehículo en movimiento. Su mal mantenimiento deriva en otros problemas mayores.
La llegada de los largos viajes vacacionales trae consigo la revisión de ciertas partes del vehículo. Todos las conocemos. Sin embargo, hay otros elementos tan o más importantes que estos a los que hacemos caso omiso, y que pueden derivar en problemas mayores o desgaste de terceros. Nos referimos principalmente a los amortiguadores y componentes de la suspensión.
Desde Tenneco, proveedor de recambios de vehículos, nos recuerdan que cambiar las pastillas de freno o unos neumáticos desgastados suelen ser prácticas comunes, descuidándose lo antes mencionado. Y ojo, porque esto puede ocultar un problema mayor. “Los amortiguadores y componentes de suspensión están sometidos a desgastes y roturas constantes, por ello es importante no olvidar que estas piezas juegan un papel clave en el momento de la conducción garantizando la seguridad de los conductores y los pasajeros”, ha afirmado Bruce Ronning, vicepresidente y director general de Tenneco Aftermarket Europa. “Es conveniente realizar una revisión completa del vehículo, incluyendo amortiguadores, suspensión, neumáticos y frenos, antes de salir a la carretera”.
Lo ideal es revisar los amortiguadores del coche cada 20.000 kilómetros, realizándose a su vez el cambio y equilibrado de neumáticos, lo que debería venir acompañado de la reparación y la sustitución de los frenos. La presencia de piezas en mal estado pueden generar una serie de problemas entre los que encontramos, en primer lugar, la disminución del control de la dirección. Unos amortiguadores y una suspensión desgastada reducen la precisión a la hora de controlar nuestro coche. También nos encontraremos con un aumento significativo de la distancia de frenado, con el hándicap a nivel de seguridad que ello supone. Por último, unos amortiguadores y una suspensión desgastada hará que los neumáticos no pisen como deben, generándose más desgaste en los mismos.
Además de todo esto, el incremento de rebotes contra la carretera que causa una suspensión y unos amortiguadores en mal estado deriva en un aumento de las vibraciones, lo que puede generar más problemas secundarios tanto en la dirección como en otros componentes como los faros, que pueden llegar a desajustarse.
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