
Más del 30% de los vehículos obligados a pasar la ITV sigue sin hacerlo en España. Retrasar la inspección más de un año incrementa un 65% la probabilidad de detectar defectos graves o muy graves, mientras crece la presencia de vehículos sin revisión en siniestros mortales.
El incumplimiento de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) continúa siendo una de las principales preocupaciones para la seguridad vial en España. Según los datos difundidos por la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV), más del 30% de los vehículos obligados a someterse a este control no lo hizo durante 2025, una cifra que, además, ha aumentado un 11% desde 2017.
La organización advierte de que este elevado nivel de absentismo tiene consecuencias directas tanto para la seguridad vial como para el medio ambiente. Los vehículos que retrasan la inspección presentan una mayor incidencia de defectos graves y muy graves, precisamente aquellos que pueden comprometer el correcto funcionamiento de elementos esenciales del automóvil y aumentar el riesgo de accidente.
Retrasar la inspección multiplica los riesgos
Los datos analizados por AECA-ITV reflejan una relación directa entre el retraso en la inspección y el deterioro mecánico del vehículo. Así, los automóviles que acuden a la ITV entre seis y doce meses después de la fecha obligatoria registran un 51% más de defectos graves o muy graves que los que cumplen los plazos establecidos. Cuando la demora supera el año, el incremento alcanza el 65%.
La antigüedad del parque móvil agrava aún más esta situación. Los vehículos que se presentan a inspección con más de doce meses de retraso tienen una edad media de 19,3 años, más de cuatro años por encima de la de aquellos que realizan la revisión dentro de los plazos legales. Esta combinación de envejecimiento y falta de control técnico incrementa las probabilidades de que circulen vehículos en condiciones deficientes.
Aumenta la presencia de vehículos sin ITV en accidentes mortales
La asociación también alerta de un fenómeno especialmente preocupante: el crecimiento de la presencia de vehículos sin ITV en vigor implicados en siniestros de tráfico con víctimas mortales.
El incremento se observa en todas las categorías analizadas respecto a los datos previos a la pandemia. Sin embargo, el caso más llamativo corresponde a los camiones de más de 3.500 kilogramos, donde la participación de vehículos sin inspección vigente en accidentes mortales ha aumentado un 56%.
Aunque la ITV no puede evitar por sí sola los accidentes, los expertos recuerdan que constituye una herramienta fundamental para detectar fallos que podrían derivar en situaciones de riesgo en carretera. Además, permite controlar emisiones contaminantes y garantizar que los vehículos mantienen unas condiciones mínimas de seguridad.
Los fallos más detectados
Los datos oficiales correspondientes a 2025 muestran que el 81% de los vehículos que acudieron a una estación ITV superaron favorablemente la inspección. Sin embargo, aquellos que fueron rechazados acumulaban una media de dos defectos graves o muy graves, una señal de deficiencias de mantenimiento.
Entre los problemas detectados, cuatro sistemas concentran tres de cada cuatro defectos graves o muy graves registrados. El apartado de alumbrado y señalización vuelve a encabezar la clasificación, con el 23% del total de incidencias detectadas. Le siguen las emisiones contaminantes, responsables del 22% de los defectos, un porcentaje que muestra una ligera subida respecto al ejercicio anterior.
En tercera posición aparecen los problemas relacionados con ruedas, neumáticos y suspensión, que representan el 20% de los defectos graves registrados. El cuarto lugar corresponde al sistema de frenado, con un 11,4% del total.
Una herramienta clave para un parque cada vez más envejecido
Pese a las elevadas tasas de incumplimiento, AECA-ITV subraya que los resultados de las inspecciones evidencian la utilidad del sistema. Ocho de cada diez vehículos superan favorablemente la revisión, lo que permite mantener fuera de circulación aquellos automóviles que presentan problemas potencialmente peligrosos.
La entidad insiste en que, en un contexto marcado por el envejecimiento del parque automovilístico español, cumplir con los plazos de inspección resulta más importante que nunca. La revisión periódica no solo ayuda a detectar averías antes de que se conviertan en un riesgo para conductores y peatones, sino que también contribuye a reducir el impacto ambiental derivado de unas emisiones contaminantes fuera de control.
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