
Con reductora y tres diferenciales bloqueables, el Mercedes-Benz Clase G continúa siendo el rey de los todoterrenos puros. En junio llegará una versión renovada con cambios en el interior y más equipamiento, como principales variaciones.
Desde su aparición en 1979, el Mercedes-Benz Clase G no se ha bajado de lo más alto del ranking de los todoterrenos puros. De hecho, es uno de los coches más apreciados en el mercado de ocasión por los amantes del 4×4. Sin que apenas haya variado su llamativa y vintage estética rectilínea en estos 33 años, en junio llegará una actualización que comprende cambios en el interior y el exterior, dos motores de gasolina del preparador AMG y más equipamiento.
Comenzando por las novedades estéticas, el modelo alemán estrena luces diurnas por leds y espejos retrovisores. En el caso de las variantes AMG, la parrilla y los paragolpes son diferentes. En el habitáculo es donde se aprecian mayores cambios. De nuevo cuño son la consola central, el salpicadero, la instrumentación, la palanca del cambio y el volante.
Ahora, el G puede equiparse con diversos sistemas de última generación: Comand Online, que integra el GPS, el DVD, el equipo de audio, el Bluetooth y las órdenes por voz; Blind Spot Assist (alerta por vehículos en el ángulo muerto); Parktronic (asistente de aparcamiento con cámara de visión trasera); Distronic Plus (control de velocidad de crucero adaptativo); ayuda al arranque en pendiente, y programa electrónico de estabilidad (ESP) para remolque incluido.
El Clase G podrá adquirirse con carrocerías de tres y cinco puertas (4,25 y 4,66 metros de longitud, respectivamente) y con cuatro motores a elegir, un turbodiésel 3.0 V6 CDI de 211 CV (versión 350 BlueTec) y tres de gasolina, un 5.5 V8 de 388 CV (500), otro V8 de 544 CV (63 AMG) y un V12 de 612 CV (65 AMG). Los dos últimos, desarrollados por AMG, son nuevos. Todos ellos se asocian a un cambio automático. La mecánica de gasóleo, que continúa homologando 11,2 l/100 km de media, reduce las emisiones de óxido de nitrógeno gracias a una solución de urea denominada AdBlue.
El alemán es de los pocos todoterrenos puros que quedan en el mercado. Su chasis no es un monocasco, sino que está realizado con largueros y travesaños. Asimismo, las suspensiones son por ejes rígidos y la dirección, por recirculación de bolas. A todo esto hay que sumar la reductora y los tres diferenciales bloqueables.
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