
El programa Ad Personam de Lamborghini celebra dos décadas convertido en una de las herramientas más decisivas de exclusividad de la firma italiana. Con un 96 % de vehículos personalizados, la marca refuerza el vínculo con sus clientes mientras presenta un color conmemorativo inspirado en el Miura Roadster.
La exclusividad ya no se mide únicamente en prestaciones, potencia o cifras de producción limitada. En el universo Lamborghini, la diferencia también se construye desde la individualidad. El fabricante italiano celebra el vigésimo aniversario de Ad Personam, el programa de personalización que desde 2006 ha convertido cada vehículo en un objeto de expresión personal y que, dos décadas después, se ha consolidado como una de las piezas centrales de la experiencia de marca. Hoy, el 96 % de los modelos que salen de Sant’Agata Bolognese incorporan al menos un elemento personalizado, reflejo de una demanda creciente de singularidad entre sus clientes.
Más allá de una oferta estética, Lamborghini defiende Ad Personam como un sistema capaz de estrechar la relación entre fabricante y comprador mediante procesos de configuración cada vez más sofisticados. El programa nació oficialmente en el Salón del Automóvil de París de 2006 con una edición especial del Gallardo que anticipaba un nuevo lenguaje visual para la marca: carrocerías de acabado distintivo, combinaciones de cuero y Alcantara y detalles de confección específicos como las costuras Q-Citura. Aquella propuesta limitada acabó sentando las bases de un modelo de personalización que evolucionaría hasta integrar cientos de colores, materiales y acabados.
De la configuración al traje a medida
La evolución de Ad Personam ha ido acompañada de una transformación en el propio proceso de compra. El objetivo dejó de ser ampliar una carta de opciones para construir una experiencia inmersiva alrededor del automóvil. Un punto decisivo llegó en 2013, cuando Lamborghini creó un equipo dedicado a asesorar a cada cliente en la selección de materiales, acabados y combinaciones cromáticas respetando los estándares estéticos, técnicos y de seguridad de la firma.
Ese enfoque se consolidó en 2016 con la apertura del Ad Personam Studio en Sant’Agata Bolognese, un espacio integrado en el corazón de la fábrica donde el cliente puede recorrer el proceso productivo antes de configurar su vehículo en sesiones personalizadas. Cuero, colores, asientos, llantas y acabados pueden analizarse físicamente mientras herramientas digitales permiten anticipar el resultado final del coche. Durante el primer semestre de ese mismo año, más del 50 % de los superdeportivos entregados ya incorporaban elementos Ad Personam, señal de que el programa había dejado de ser un servicio marginal para convertirse en parte esencial del negocio.
Un aniversario teñido de azul
Para celebrar los veinte años del programa, Lamborghini ha desarrollado un color de edición limitada: Azzurro 20 Anniversary Ad Personam. La tonalidad recupera la inspiración del “Lamé Sky Blu” empleado en el histórico Miura Roadster y la reinterpreta mediante un sistema multicapa concebido para intensificar brillo, profundidad visual y reflejos. Bajo luz directa, el acabado despliega un efecto centelleante gracias a partículas de aluminio y pigmentos perlados; en ambientes más suaves, el tono adquiere una apariencia más elegante y contenida.
La elección del color no es casual. Lamborghini busca conectar uno de los iconos históricos de su catálogo con una visión contemporánea de la personalización, utilizando el pasado como herramienta narrativa sin renunciar al lenguaje tecnológico actual. La paleta disponible dentro del programa supera ya las 400 tonalidades, cifra que da una medida de la sofisticación alcanzada en dos décadas.
De Sant’Agata al cliente global
El alcance de Ad Personam dejó hace tiempo de limitarse a Italia. En 2020 la firma puso en marcha el Virtual Studio, un servicio de consultas remotas de hasta dos horas que permite configurar vehículos a distancia a través de los concesionarios oficiales. Paralelamente, Lamborghini abrió espacios permanentes de personalización en enclaves estratégicos como Tokio y Nueva York, extendiendo internacionalmente una experiencia antes reservada al viaje a Sant’Agata Bolognese.
La estrategia revela un cambio profundo: Lamborghini no vende únicamente automóviles de altas prestaciones, sino experiencias construidas alrededor de la identidad del cliente. En un mercado de lujo donde la diferenciación es cada vez más compleja, Ad Personam se ha convertido en una herramienta de fidelización y valor añadido, capaz de transformar un superdeportivo en una pieza irrepetible, diseñada para proyectar personalidad tanto como velocidad.
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