
Jaume Carbó, administrativo del Grupo Carbó Collbatallé, compañía barcelonesa de transporte y almacenamiento de alimentos a temperatura controlada, ha iniciado una campaña a través de Change.org, plataforma de iniciativas ciudadanas, en defensa de los vehículos sin distintivo ambiental y planea manifestarse en Barcelona el próximo 28 de septiembre.
Carbó teme lo que llama “veto de los vehículos sin distintivo ambiental”, que cree que se decretará principalmente en Madrid y Barcelona y que comprenderá a todos aquellos vehículos gasolina matriculados antes del año 2000 y a los diésel anteriores al 2006. Medida que denomina “un tanto polémica, pues el 58’3% de los vehículos matriculados en España no va a recibir ningún distintivo ambiental y en consecuencia, no van a poder circular por Madrid, Barcelona y posteriormente por otras ciudades españolas”. Por ello dice “tengo la necesidad de pronunciarme en contra”. Y desgrana sus argumentos:
También se queja de la discriminación de que los vehículos afectados por el escándalo Volkswagen puedan circular, de la contaminación de los residuos de los coches viejos que habría que tirar, además del daño sentimental que se causaría a los dueños de lo que llama “vehículos clásicos”, con más de 25 años…
En el caso concreto de Barcelona, mantiene que se dice que esta medida pretende promover el transporte público, “pero éste no está preparado para afrontar todo esto. Esto se debe a la existencia de zonas de Barcelona muy mal comunicadas y con combinaciones muy malas que hacen perder mucho tiempo a la gente. Además, el servicio es insuficiente y muchas veces también ineficiente debido a los retrasos y huelgas”. Y eso por no hablar de los “enormes cruceros y mercantes” que arriban al puerto barcelonés “y contaminan más que los coches de dicha ciudad”.
No le parece un trato igualitario y justo y aboga que “si es por el bien común colaboremos todos, no solo los que tenemos coches antiguos, al fin y al cabo todos los coches a excepción de los eléctricos contaminan”. Y recuerda que “ciudades como París o Londres han aplicado medidas como peajes para entrar con el coche al centro de la ciudad, en los cuales existen distintas tarifas según el grado de contaminación de los vehículos, o medidas similares a las aplicadas en Madrid en episodios de contaminación”.
Por último, Carbó destaca que “A nivel estatal, queremos promover la reducción de la contaminación y ser más sostenibles, pero por otro lado somos el único estado que pone impuestos y trabas a las energías renovables. ¿Qué lógica tiene esto?
Por eso, el próximo 28 de septiembre, convoca a los que se sientan perjudicados, “con tu vehículo afectado a las 10h en avenida Reina María Cristina de Barcelona, dirección plaza España, para salir todos juntos, hasta Gran Vía con paseo de Gracia y allí pararemos y nos haremos escuchar!”. Y anima a los interesados con una arenga: “¡Pensar que en 2020 la prohibición es parcial, en 2025 el coche no podrá circular. Ahora o nunca!”.
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