
Más de 10.000 aficionados se reunieron en Peñíscola durante los 22º BMW Motorrad Days. Entre motos, viajes y solidaridad, Eduardo San Vicente, presidente de KM Solidarity; Miguel Checa, responsable de 30MPS, y Lolo Pámanes, especialista en asientos, ponen voz a una pasión que va mucho más allá de conducir.
Hay pasiones que no entienden de calendarios, distancias ni fronteras. La moto es una de ellas. Basta contemplar a dos motoristas que se reencuentran después de un año, fundidos en un abrazo, para comprender que detrás de cada casco, de cada máquina y de cada kilómetro recorrido existe una historia que merece ser contada. Ese espíritu volvió a adueñarse de Peñíscola durante la vigesimosegunda edición de los BMW Motorrad Days, una celebración que convirtió durante tres días -que finalmente fueron dos, al tener que suspenderse la jornada del domingo por la amenaza de una Dana- la localidad castellonense en capital de las dos ruedas.
Más de 10.000 aficionados acudieron a la cita mediterránea, tercera consecutiva en Peñíscola después de una larga trayectoria que ha llevado este encuentro por escenarios como Baqueira, Sierra Nevada, Formigal y Sabiñánigo. Un peregrinaje que demuestra hasta qué punto la marca de la hélice ha conseguido construir algo que trasciende la simple relación entre fabricante y cliente: una comunidad que comparte carreteras, experiencias y una particular manera de entender la vida.
Y aunque BMW sea la protagonista indiscutible, aquí nadie pregunta qué emblema luce el depósito. Son bienvenidos motoristas de cualquier marca e incluso quienes llegan en coche. Porque lo verdaderamente importante no es la máquina, sino las ganas de participar.
Las cifras ayudan a comprender la dimensión del fenómeno. BMW Motorrad comercializó en 2025 un total de 202.563 motocicletas en todo el mundo, superando por cuarto año consecutivo la barrera de las 200.000 unidades. De ellas, 14.005 encontraron propietario en España. Números que explican la fortaleza comercial de la firma, aunque difícilmente puedan medir la fidelidad que despierta entre sus seguidores.
Doscientas motos para alimentar los sueños
Si hay una actividad capaz de despertar el entusiasmo colectivo es la posibilidad de probar una motocicleta. BMW puso a disposición de los asistentes 200 unidades de su extensa gama, con las que se realizaron alrededor de 2.500 pruebas dinámicas acompañadas por monitores, Ana van der Sluis entre ellas. Una oportunidad para descubrir sensaciones, comparar modelos o, sencillamente, alimentar ese deseo permanente de cambiar de montura que acompaña a tantos aficionados.
El recinto, algo más ajustado que los amplios espacios de Formigal o Sabiñánigo, acogió una nutrida representación de empresas y entidades vinculadas al universo motociclista. Equipamiento, accesorios, neumáticos, concesionarios, viajes organizados, asociaciones y proyectos solidarios compartieron protagonismo en una feria donde prácticamente todo giraba alrededor de la moto.
Allí estaban Motor Center Company, Continental, Amigos de Clásicas BMW España, BMWMotos.com, Km Solidarity y Aigua per al Sahel, entre otros muchos. También 30MPS, especializada en viajes de aventura, y Lolo Pámanes, cuyo nombre se ha convertido en referencia para quienes consideran que un buen asiento puede marcar la diferencia entre disfrutar de una ruta o padecerla.
El espectáculo tampoco faltó. Narcís Roca volvió a desafiar las leyes del equilibrio con sus exhibiciones de acrobacia, mientras las actuaciones musicales, con DJ Nano entre sus protagonistas, pusieron banda sonora a las jornadas.
Especial expectación despertó la presencia del estadounidense Steve McLaughlin, que recordó su histórica victoria en Daytona a lomos de una BMW R90S, cuando se cumplía medio siglo de aquella carrera considerada el nacimiento de las Superbikes.
Y, por supuesto, Agustín Ostos, creador de Soy Tribu, volvió a demostrar que viajar en moto es una cosa y saber contarlo, otra muy distinta. Con su humor característico, repasó sus aventuras americanas, sus recorridos pirenaicos y la singular experiencia de recorrer en moto las Baleares acompañado por su madre. Historias que invitan a mirar un mapa y preguntarse cuánto tiempo hace falta para emprender el siguiente viaje.
Eduardo San Vicente: kilómetros que se convierten en sonrisas
Pero no todos los kilómetros se recorren buscando paisajes, curvas o aventuras. Algunos tienen como destino algo tan sencillo y extraordinario como provocar una sonrisa.
Eduardo San Vicente, presidente de Km Solidarity, conoce bien esa otra dimensión de la motocicleta. La organización riojana que representa lleva años utilizando las dos ruedas como instrumento de solidaridad, demostrando que la pasión motera puede convertirse en una formidable herramienta para ayudar a los demás.
Su presencia en Peñíscola volvió a dejarle un balance especialmente satisfactorio. “Es fantástico, tanto por la recepción que hemos tenido como por el cariño que nos demuestra la gente”, asegura. Y destaca un detalle que dice mucho de la relación que la entidad mantiene con los aficionados: “Nos hace muchísima ilusión comprobar que muchos visitantes vuelven cada año a nuestra carpa para saludarnos y conocer nuestras iniciativas. Sentir ese apoyo nos da fuerzas para seguir repartiendo sonrisas”.
Durante el encuentro, Km Solidarity aprovechó su espacio para explicar proyectos, compartir experiencias y recordar que detrás de cualquier iniciativa solidaria existen personas comprometidas. “Queremos que quienes se acerquen descubran que detrás de cada ruta hay mucho más que motos: hay personas, compromiso y solidaridad”, explica San Vicente.
Una labor que continúa siendo necesaria porque, como recuerda su presidente, todavía existen numerosas personas y familias necesitadas de apoyo, compañía e ilusión. No siempre hacen falta grandes recursos para mejorar la vida de alguien. A veces basta una visita, un gesto de afecto o la sensación de no haber sido olvidado.
“Creemos firmemente que, cuando nos unimos, somos capaces de transformar pequeñas acciones en grandes historias”, afirma.
El próximo año será especialmente significativo para la organización. En 2027 celebrará el décimo aniversario de su ruta ‘En busca de la sonrisa perdida’, una iniciativa que ha convertido la solidaridad sobre dos ruedas en su principal seña de identidad.
San Vicente adelanta que trabajan para que la décima edición esté a la altura de la efeméride. “Queremos preparar algo que vaya más allá de una ruta motera, con nuevas sorpresas y proyectos que refuercen nuestro compromiso solidario”. Será también una oportunidad para agradecer el apoyo recibido durante una década y afrontar nuevos desafíos.
Para este colectivo, la motocicleta no representa únicamente un medio de transporte. Es el vínculo que permite reunir voluntades, acercar personas y movilizar a motoristas, empresas y colaboradores alrededor de una causa común.
“La moto es nuestra herramienta para unir personas, derribar distancias y llevar solidaridad a muchos lugares”, resume el presidente de Km Solidarity, antes de recordar una frase que define perfectamente su filosofía: “En Km decimos que los kilómetros se cuentan en sonrisas y esa es nuestra verdadera gasolina”.
Y cuando se le pregunta qué recibe personalmente después de tantos años dedicados a ayudar, su respuesta deja entrever que la recompensa no admite contabilidad. “Ayudar a los demás me aporta una satisfacción difícil de explicar con palabras; recibes muchísimo más de lo que das”.
De todas las experiencias acumuladas, se queda con los abrazos, las miradas y las sonrisas de quienes han recibido su ayuda. Porque, en definitiva, lo importante es saber que, aunque solo sea durante un instante, alguien se ha sentido feliz y especial.
Miguel Checa: viajes de aventura controlada con “un poco de picante”
Hay quienes sueñan con recorrer los Alpes, descubrir Marruecos o perderse por las carreteras portuguesas. Y hay otros que, una vez conocidos esos destinos, necesitan ir un poco más lejos. Mucho más lejos.
Para ellos trabaja Miguel Checa, responsable de 30MPS, empresa especializada en organizar viajes por diferentes rincones del planeta, preferentemente en motocicleta, aunque también en automóvil.
Su propuesta se resume en una expresión tan sugerente como tranquilizadora: “Hacemos unos viajes de aventura controlada”. Es decir, experiencias que contienen “un poco de picante”, pero sin caer en situaciones extremas ni renunciar a una organización cuidadosa.
La filosofía consiste en descubrir lugares remotos, paisajes poco frecuentados y culturas diferentes, procurando que la aventura no esté reñida con el descanso. Alojamientos seleccionados, vehículos de apoyo, guías y una logística preparada para resolver imprevistos forman parte de una fórmula que busca combinar emoción y seguridad.
No todos los itinerarios exigen las mismas habilidades. Checa explica que determinados destinos requieren cierta experiencia, especialmente cuando se viaja por países como India o Nepal, donde el asfalto puede desaparecer inesperadamente y las carreteras convertirse en pistas.
No se trata de practicar motociclismo extremo, sino de desenvolverse con soltura en terrenos que no siempre ofrecen las comodidades habituales de las rutas europeas.
El perfil de sus clientes también resulta revelador. Predominan personas de entre 50 y 70 años, muchas de ellas con los hijos ya emancipados o próximos a independizarse, que disponen de recursos económicos y, sobre todo, conservan intactas las ganas de descubrir mundo.
Son viajeros que han llegado a un momento de su vida en el que pueden permitirse cumplir aquellos sueños que durante años quedaron aplazados por las obligaciones familiares o profesionales.
Para Checa, la verdadera recompensa de estos viajes reside en las emociones y en la posibilidad de abandonar los escenarios conocidos. Invita a salir de esa zona de confort formada por las carreteras cercanas, el propio país o los destinos europeos más habituales, para viajar “a sitios del otro lado del mundo a vivir otras culturas y otra gente y otras experiencias totalmente distintas”.
Porque hay viajes que se recuerdan por sus paisajes y otros que permanecen en la memoria por las personas encontradas en el camino.
Respecto a su participación en los BMW Motorrad Days, el responsable de 30MPS se muestra satisfecho. “Muy bien, como todas las ediciones de BMW”, resume, destacando la afluencia de visitantes, las consultas recibidas y el ambiente vivido en el recinto.
Porque cada conversación frente a un mapa puede convertirse en el comienzo de una aventura a miles de kilómetros de casa.
Lolo Pámanes: el arte de viajar sin castigar las posaderas
Pocas personas pueden presumir de conocer tan bien la anatomía posterior del motorista español como Lolo Pámanes. Su especialidad consiste en transformar los asientos de las motocicletas para que las largas jornadas de viaje dejen de convertirse en una tortura para determinadas partes del cuerpo.
Preguntado, con la inevitable dosis de humor, por la responsabilidad de haber tallado una cantidad considerable de traseros moteros, responde sin perder la sonrisa: “Más que responsabilidad es un orgullo”. Y añade que le satisface comprobar cómo tantos motoristas, hombres y mujeres, disfrutan de sus productos durante viajes y aventuras.
Su presencia en Peñíscola volvió a despertar un notable interés. Aunque percibió una asistencia algo inferior a la de otros años, posiblemente por las previsiones de lluvia para el domingo, el balance comercial y de participación resultó positivo.
“Hemos tenido el estand constantemente lleno de gente, nuestro taller en directo no ha parado, las master class han tenido mucha asistencia”, explica satisfecho.
La actividad de su empresa ofrece, además, una interesante radiografía del mercado. Actualmente trabajan sobre unos 2.800 asientos anuales, de los cuales entre el 60 y el 65 por ciento corresponden a motocicletas BMW.
Entre los modelos que más trabajo generan destacan las nuevas R 1300 GS y R 1300 GS Adventure, además de las F 900 XR y S 1000 XR. Tampoco faltan las GS de menor cilindrada, desde las 650 hasta las 850, cuyos propietarios buscan mejorar la comodidad de sus monturas. Una demanda que, según Pámanes, guarda relación directa con el auge del turismo motociclista.
“El mundo motoviajero está de moda, lleva años de moda y está en alza”, sostiene. Y explica que cada vez más aficionados buscan motocicletas con las que vivir aventuras, recorrer carreteras y conocer lugares diferentes.
En esa forma de entender la moto, el confort deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Especialmente cuando las jornadas se prolongan durante horas y los kilómetros comienzan a acumularse.
Pámanes no pretende convencer a nadie de que su marca sea la única solución. Su defensa es más amplia: considera imprescindible disponer de un asiento cómodo para disfrutar plenamente del viaje.
Y lo explica con una contundencia que difícilmente podría expresarse mejor: “Viajar en moto cansa y la diferencia está en llegar cansado, a llegar cansado por el culo destrozado”.
Una sentencia tan gráfica como reconocible para cualquiera que haya pasado demasiadas horas sobre un asiento poco adecuado. Por eso insiste en que un asiento confortable constituye un accesorio muy recomendable para quienes disfrutan recorriendo largas distancias. Y, naturalmente, si los aficionados confían en Lolo Pámanes para conseguirlo, el agradecimiento está garantizado.
Una misma pasión, infinitas maneras de vivirla
Tres protagonistas, tres maneras de interpretar una misma afición. Eduardo San Vicente convierte los kilómetros en solidaridad; Miguel Checa los transforma en experiencias capaces de ensanchar horizontes; y Lolo Pámanes procura que recorrerlos resulte lo más placentero posible.
Sus testimonios representan buena parte de lo que se respira en los BMW Motorrad Days: la voluntad de compartir, el deseo de descubrir y el convencimiento de que viajar en moto constituye una experiencia difícilmente comparable con cualquier otra.
Peñíscola volvió a reunir a quienes viven pendientes de la próxima carretera, del siguiente destino o del reencuentro con amigos a los que quizá solo ven una vez al año.
Y cuando las últimas motocicletas abandonan la localidad castellonense, queda esa sensación familiar que acompaña a los grandes encuentros moteros: la fiesta termina, pero el viaje continúa y en la carretera nos encontraremos.
Por José Mª Alegre (texto y fotos -las firmadas-)
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