
Más de la mitad de los conductores españoles afrontará los desplazamientos estivales con alguna reparación pendiente, según un estudio de Midas. El calor, los largos recorridos y el vehículo cargado incrementan el riesgo de averías, por lo que una revisión preventiva puede marcar la diferencia entre llegar al destino o quedarse tirado.
Julio marca el inicio de uno de los periodos con mayor intensidad de tráfico del año. Millones de vehículos se lanzan a la carretera rumbo a sus destinos vacacionales en un contexto especialmente exigente para la mecánica: altas temperaturas, kilómetros acumulados, retenciones, puertos de montaña y coches cargados hasta el límite.
Sin embargo, muchos conductores emprenderán el viaje sin haber puesto al día el mantenimiento de su vehículo. Según el II Observatorio Midas de la Movilidad, el 55,8% reconoce que afrontará la operación salida con alguna reparación pendiente, una circunstancia que puede incrementar el riesgo de averías precisamente cuando más se utiliza el automóvil.
Las razones son diversas. El coste económico sigue siendo el principal motivo para retrasar una reparación, citado por el 22,7% de los conductores. A ello se suma la falta de tiempo (17,8%) y la percepción de que la intervención puede esperar (15,3%). Sin embargo, lo que hoy puede solucionarse con una sencilla visita al taller puede convertirse en una avería de mayor gravedad tras cientos de kilómetros bajo temperaturas extremas.
Los especialistas recuerdan que el verano es una de las épocas más duras para cualquier vehículo. El sobrepeso del equipaje, el funcionamiento continuo del aire acondicionado y las largas jornadas al volante someten a numerosos componentes a un esfuerzo superior al habitual. Una revisión preventiva antes de iniciar el viaje puede reducir considerablemente las posibilidades de sufrir una incidencia en carretera.
Neumáticos, frenos y amortiguadores
Los tres forman el denominado “triángulo de la seguridad”. Los neumáticos son el único punto de contacto con el asfalto y su estado condiciona la adherencia y la capacidad de frenado. Antes de viajar conviene comprobar la profundidad del dibujo, revisar posibles desgastes irregulares y ajustar la presión a la carga real del vehículo.
También es recomendable verificar el estado de los frenos y los amortiguadores, ya que el aumento de peso por el equipaje incrementa la distancia de frenado y exige un mayor rendimiento de todo el conjunto.
Revisar todos los líquidos
El sistema de refrigeración trabaja especialmente durante el verano. Un nivel insuficiente de refrigerante puede provocar un sobrecalentamiento del motor, especialmente en retenciones o ascensos prolongados.
Junto al refrigerante deben comprobarse el nivel de aceite, el líquido de frenos y el del limpiaparabrisas. Son operaciones sencillas que pueden evitar averías mucho más costosas.
Comprobar la batería
Aunque suele asociarse el fallo de la batería al invierno, las altas temperaturas también aceleran su deterioro. El uso continuado del aire acondicionado, navegadores, cargadores y otros dispositivos incrementa además la demanda eléctrica.
Si la batería tiene más de cuatro o cinco años resulta aconsejable realizar una comprobación antes de iniciar un viaje largo para evitar problemas de arranque.
Iluminación y visibilidad
Muchos desplazamientos comienzan de madrugada o terminan ya entrada la noche. Además, las tormentas de verano pueden reducir notablemente la visibilidad.
Por ello conviene verificar que todas las luces funcionan correctamente, comprobar la regulación de los faros y sustituir las escobillas del limpiaparabrisas si presentan desgaste. Mantener limpia la superficie del parabrisas también mejora la visión y reduce la fatiga durante la conducción.
Climatización
El sistema de climatización no solo aporta confort. Mantener una temperatura adecuada en el habitáculo contribuye a reducir el cansancio, favorece la concentración y ayuda a mantener los reflejos durante trayectos prolongados.
Si el aire acondicionado ha perdido capacidad de refrigeración o desprende olores, es recomendable revisar el circuito y sustituir el filtro del habitáculo si fuera necesario.
ITV
La inspección técnica continúa siendo uno de los aspectos pendientes para numerosos conductores. Según el estudio, el 32,5% admite haber circulado alguna vez con la ITV caducada y cerca de dos de cada diez ha tenido que repetir la inspección en los dos últimos años.
Antes de emprender un viaje conviene comprobar que la inspección está en vigor y que el vehículo cumple todas las condiciones de seguridad exigidas. Una revisión previa permite detectar posibles defectos antes de acudir a la estación de ITV y, sobre todo, reduce el riesgo de sufrir una avería o un incidente durante los desplazamientos estivales.
Con miles de kilómetros por delante y millones de vehículos compartiendo carretera, dedicar el tiempo necesario para revisar el estado del automóvil puede convertirse en la mejor garantía para comenzar las vacaciones con tranquilidad.
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